lunes, octubre 18, 2021
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#ObreroDelGis Es importante saber quién soy

Diego A. Zapata Gómez

Leyendo la Biblia o Sagradas Escrituras, en el libro del Génesis me encontré con la afirmación de que “No es bueno que el hombre esté solo”, y se refiere a que, si quieres llegar rápido a un lugar, camina solo; y si quieres llegar más lejos ve acompañado. Y es que los proyectos de la vida tienen sentido cuando estás acompañado de la persona que amas, porque se crea una unión sólida en donde la suma de los dos es para bien de ambos. A eso se refiere la escritura, estar acompañados hace que nuestras metas sean más lejos, de lo contrario llegas rápido a un lugar, pero solo.

No es lo mismo estar solo que disfrutar de la soledad. Estar solo significa que todo lo realizas tú sin compartir con alguien más tu proyecto, tus alegrías, tus logros, tus tristezas. Estar solo es como una barca en medio del océano a la merced del sol y las tormentas. Y la soledad, en cambio, son momentos que nuestro espíritu reclama para reflexionar y meditar acerca de lo que queremos y del alcance de nuestro proyectos, es el momento indicado para encontrarse a uno mismo y conocerse, relacionarse con Dios. La soledad es muy bonita, pero a veces es traicionera, por eso es importante vivir el principio de la soledad para saber quién eres y buscar cómo vivir la vida de tus sueños al regresar a tu realidad. Porque si no, estarás viviendo la vida de los sueños ajenos, complaciendo a los demás y sacrificando tu realización.

Cuesta mucho darse cuenta de esto, pero te digo que muchas personas no están viviendo su vida, sino que viven las expectativas de otros. Sólo basta darse cuenta de cómo te está yendo en la vida para ver si se está viviendo la propia vida o la de otros. Pues cada uno es como una pieza de este rompecabezas que se llama vida, y que la vivimos en relación con los demás, pero no la vida de otros. Y cada pieza encaja para que la figura del rompecabezas llegue a reflejarse hasta el final. Si tú no reconoces qué pieza eres, tu hueco no será llenado por alguien más; si no pones la pieza correcta no encajas y los demás tampoco van a encajar. Ahí está el problema de no saber quién eres.

Nos pasamos la vida complaciendo y haciendo felices a los demás sin alcanzar nuestra merecida felicidad, nos detenemos ante tantas cosas por el miedo a qué van a pensar o qué van a decir, que si está bien o no, que si me va a salir o no, si tendré éxito o fracasaré. Cuando en realidad se debe tomar le riesgo para descubrir nuestras potencialidades y las posibilidades de ser lo que queremos ser. Así como lo presenta la enseñanza de Juan Salvador Gaviota, con toda la libertad de explorar y volar más alto porque este mundo es para los atrevidos. Pues nos damos cuenta de que los grandes logros se alcanzan cuando vamos un poco más allá de lo permitido sin faltar al derecho de los demás, llámense almas imparables o intrépidas.

Tantas personas no encajan porque están en el lugar o pieza equivocados. Somos la pieza de lo que nuestros papás dijeron que fuéramos, la pieza que nuestra pareja cree que debería ser nuestra vida, la pieza que nuestros hijos creen que debemos ser o la pieza que creen nuestros amigos debería ser nuestra vida, somos cualquier pieza menos la que debemos ser. Y cuando uno no cumple el propósito o finalidad propia, la vida no apoya. Porque la vida apoya lo que apoya a crear vida. Y crear vida es dejar que los otros descubran su felicidad sin meternos en sus tomas de decisiones y que no intervengan en la toma de las nuestras, sino solo apoyar. A los hijos, como dije anteriormente, se les forma para que vayan a volar por si mismos, aunque nos duela.

En un universo tan desafiado, tú tienes que ser el corazón, ser la pieza que apoya a más partes que conviven contigo.  Cuando dejamos de ser uno mismo para ser lo que otros quieren nos va mal porque dejamos de ser corazón. No estamos aportando mucho, estamos aportando el mínimo para crecer y empieza a irnos mal. Debemos ser el corazón de nuestras relaciones para que nos vaya bien en la familia, en nuestra salud, dejar los miedos y hacer a un lado todo aquello que quiere controlar nuestra vida. Hay que dejar llenar las expectativas ajenas, y no ser lo que otros quieren que seas, y pues al final serás todo lo que otros quieren menos lo que tú deseas. Y si haces lo que late en tu corazón los demás se volcarán en tu contra. Empieza a agradarte a ti mismo y deja de agradar a los demás: escucha la voz de tu alma o la voz de tu propósito, escuchar la voz de lo que has venido a hacer en tu mundo. Encuentra la pieza que encaja en tu mundo y no en el de los demás. Te va a ir mejor en la vida cuando dejes de agradar a los demás y agradarte a ti mismo. En una parte de los evangelios Jesús dijo “apártate de mí satanás”, refiriéndose a que intervengas en mis propósitos.

Lo primero que decía Jesús es que conozcas la verdad y serás libre, y la verdad es descubrir quién eres para ser feliz, porque eres único e irrepetible. Todos saben lo que te conviene menos tú, y la verdad es que uno tiene que descubrir cuál es el propósito final de nuestra existencia. Nos pasamos la vida en querer encajar en las expectativas de los demás menos en el propio. Cuando uno se queda solo ya no tenemos que encajar en la vida de los demás, y gracias a eso vamos a descubrir en dónde está nuestro lugar. Cuando tú te mientes a ti mismo te reúnes con mentirosos que se mienten a sí mismos, para encajar en un grupo, estás mintiendo a los demás que también son mentirosos porque no encuentran el propósito personal y buscan agradar a los demás. Conócete a ti mismo, porque lo más valioso es la autenticidad.

Al encajar en la vida de otros te niegas a ti mismo, y al negarte a ti mismo, niegas las bendiciones en tu vida, por tratar de encajar en un entorno que no es el tuyo… al negarte a ti mismo te niegas las bendiciones en tu vida, y no encajas en tu entorno dejando de encajar en tu vida. No vuelvas a encajar en un entorno ajeno sino sólo en el tuyo que es tu vida, y tu vida creará el entorno adecuado. Hay que aprender a seleccionar a los amigos, y no mendigar la amistad haciendo cosas que no se quiere o que van en contra de nuestras creencias y valores. Lo más importante es tenerte a ti m ismo, ser uno mismo. Hay que empezar a brillar con la propia estrella y ser uno mismo, definiéndose a uno mismo y ser auténtico.

No hay que mendigar el afecto, el cariño, la aceptación, el dinero, porque eso va en contra de tu dignidad de persona. Si alguien te acepta será por lo que eres y porque tu estrella brilla y las otras estrellas no te opacan ni los opacas. Es la autenticidad de ser como uno es, de conocerse a si mismo lo que nos hace únicos e irrepetibles. Así que vamos a brillar y disfrutar de esta vida siendo así como somos, con nuestras limitaciones y fortalezas. Y dejar que los otros sean lo que son: Piezas únicas del rompecabezas que se llama vida. Ahí radica la importancia de saber quien soy, porque eso nos favorece para ser lo que uno quiere ser y no lo que los demás quieren que uno sea.

Gracias por tu atención y pido tus comentarios para enriquecer mi conocimiento y acervo cultural.

diegoazgconrumbo@gmail.com

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