Por Edgar Sandoval Pérez
@EdgarSandovalP
El G20 es el grupo de países más industrializados del mundo. Fue fundado en 1999 y quedó integrado por Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.
Esté grupo se reúne anualmente para buscar la concordancia e integración en temas de estabilidad internacional, finanzas internacionales, política comercial y economía mundial, tomando un gran protagonismo el tema migratorio y medioambiental.
Es una realidad que México posee buenos niveles de producción, sobre todo en el sector secundario, específicamente en el automotriz. Sin embargo, aún hay diversos aspectos estructurales que se pueden mejorar en pro de un crecimiento y bienestar generalizado, y es precisamente la vertiente de integración la que define la agenda de estas reuniones.
Durante este sábado se consiguió el primer objetivo trazado de la cumbre llevada a cabo en Roma. En esta primera jornada se alcanzó la adopción de un impuesto mínimo global a las multinacionales, con la finalidad de equilibrar el sistema tributario internacional.
Lo anterior, orientado hacia una coordinación fiscal de manera internacional, reduciendo así la opción de paraísos fiscales, con lo cual las empresas no tendrán mayor incentivo del manejo de capitales en otros lados; claro, esta aplicación tiene sus condicionantes, pero es un gran paso hacia el equilibrio fiscal universal.
La vertiente utilizada es la misma inercia de la OCDE, la cual está estructurada en dos esquemas; por un lado se establecerá que la utilidad residual o dicho de otra forma, el monto resultado después del descuento fiscal por parte del país donde se encuentre la matriz, el cual se quedará el 10% de la rentabilidad, se repartirá entre los países donde tenga una participación.
En segundo plano se establece un interés mínimo del 15% para las sociedades que facturen al menos 750 Millones de euros. Siendo el objetivo, garantizar normas fiscales más justas, modernas y eficaces, con ello se fomentará las inversiones y el crecimiento económico.
Otro aspecto relevante de la cumbre fue la participación del canciller Marcelo Ebrard, quien expuso a los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países integrantes del G-20 la necesidad de que se libere el fondo de 100 mil millones de dólares creado para que los países en vías de desarrollo puedan cumplir con los objetivos establecidos para hacer frente al cambio climático.
Hablar de cambio climático para México es algo singular, ya que por un lado estamos en discusión sobre la reforma energética, y se ha modificado muchos aspectos estructurales sobre la protección del medio ambiente. Sin embargo, el Canciller manifestó el compromiso de México en cumplir con las metas y acuerdos establecidos, así como abonar más en el tema, esto con la finalidad de reducir las emisiones de metano.
Un aspecto que destacó el Secretario Ebrard con la finalidad de sustentar el compromiso medioambiental de México, fue el programa de Sembrando Vida, del cual dijo “tenemos el programa de reforestación más grande del Continente, ahora están trabajando en esa reforestación 400 mil personas”. Dicho programa actualmente funciona en 20 de los 32 Estados del país, y se tiene proyectado mediante la colaboración de los Estados Unidos, el lanzar el programa también en Centroamérica.
El motivo de Sembrando Vida va más orientado hacia la asistencia social y fortalecimiento ocupacional (por lo tanto frenar la migración), que hacia un medida de protección medioambiental, sin embargo esta reforestación significara una acción favorable hacia el cambio climático, aunque el reto verdadero será hacer frente a los altos niveles de contaminación originados por la generación de energía eléctrica, por lo cual, la política energética del país, debe ser muy bien estructurada.

