Diego A. Zapata Gómez
Cuando te vi la primera vez, mi corazón se inquietó. Cuando oí tu voz creí escuchar una dulce melodía, cuando mi mano tocó la tuya mi ser se paralizó en su totalidad. Todo lo que hacías me interesaba, todo lo que te gustaba a mí me encantaba. Te quise conocer y saber más de ti, porque había llegado para mi quién vino a inquietar a este corazón. Sin embargo, me sentía con miedo para hablarte y declararte mi amor, pedirte una oportunidad para tratarte y así llegar a conocernos. Así es como dejé pasar el tiempo para no sofocar esto que estaba viviendo dentro de mí, porque no quería perder lo más valioso que me dio la vida. Me había enamorado y dentro de mi ser las cosas las miraba con tanta luz y optimismo.
Todos tenemos una historia de amor que contar, y es que el amor es ciego y la locura lo acompaña. Por más que algunos digan que es un proceso natural de la conducta animal, lo cierto es que en el ser humano es una parte exclusiva de un poco de razonamiento con una mezcla de sentimientos encontrados. Algunos dicen que esta atracción es por el desprendimiento de las feromonas de los dos involucrados y que esa sustancia química se mezcla y se llega a la atracción, y es lo que se llama enamoramiento. El enamoramiento aparece al poco tiempo de conocer a una persona, porque surgen expectativas, atracción física, el misterio, y todo se ve en positivo, etc. El amor en cambio, surge después del enamoramiento, se convierte en una motivación que tarda en aparecer y se da más cuando existe la comunicación y el afecto. Estos dos términos suelen confundirse y muchos creen que son sinónimos, pero no es así. El amor llega con el tiempo cuando se pasa el enamoramiento.
Enamorarse es entrar a un estado de felicidad instantánea, de pasión intensa, desbordante, que no se puede contener y se pierde el entendimiento o la razón. Nos conecta a una sensación de profunda plenitud. El psicoanalista Freud nos decía que es un estado psicótico de la personalidad, y parece que tenía razón. Un enamorado llega atener comportamientos de locura intensa, porque no está viviendo a conciencia la realidad, sino más bien la está idealizando. Ve al otro no en su totalidad, sino una pantalla donde se ven proyectados sus aspectos idealizados y esto puede durar horas, días o meses.
Cuando pasa esa etapa es cuando se comienza a amar, porque conocemos en realidad lo que es el amor, cuando empezamos a ver detalles que no nos gustan de nuestra pareja y nos vemos de frente con desilusiones que dan paso a la aceptación o en definitiva a un adiós. Porque amar es aceptar a la pareja, así como es y no como yo quisiera que fuera, con sus defectos y virtudes. Desde ese momento se inicia la construcción de una relación que reemplaza al enamoramiento, pues se puede llegar a volver a amar y volver a enamorarse de la misma persona. Llegamos al momento de elegir a nuestra pareja, sin querer cambiarla en su forma de ser para construir un camino juntos. Puede ser más placentero que el enamoramiento, pero no se podrá competir nunca con la intensidad. Con el amor aparecen las diferencias, algo que no sucede con el enamoramiento. Existen el amor de madre o madre y el amor propio. Es decir, hay distintas maneras de amar.
Después de que ha pasado el enamoramiento, se da inicio a la historia de amor. Esta historia va acompañada de conocimiento de la pareja y de autoconocimiento, de aceptación de la otra parte y de corregir algunas actitudes propia para el bien de la relación. Porque amar a tu pareja es quererla así con sus cosas buenas y las no buenas. Amar es un sentimiento que uno siente hacia otra personan para conocerla de manera íntima y personal y hace falta llevar cierto tiempo de relación, llegar a la aceptación en su máxima plenitud. Sentimiento afectivo que nos conecta con la otra parte y que, con el tiempo, la constancia y por la relación la relación llega a existir. De tal forma la pareja que ha pasado mucho tiempo juntos, lo que sienten es un amor profundo el uno por el otro, una relación que los une de manera sana y respetuosa.
El amor es un sentimiento mucho más estable, calmado y saludable. Puedes vivir con normalidad, hacer tu vida y compartir parte de ella con tu pareja. Es un sentimiento positivo que suele implicar compromiso, respeto y tolerancia. Este sentimiento es constructivo, porque vives en libertad y dejas que la otra parte también viva en la libertad que le corresponde. El amor no ahoga mas bien estabiliza y deja ser a la otra parte; es un sentimiento que nace de lo mas profundo del ser personal, en donde lo que quieres es el bien para tu pareja, deseas que, y buscas que sea feliz, donde se da la comprensión y la comunicación, es una cascada de detalles que tienes sin que la otra persona se sienta presionada, sino más bien aceptada y amada. En el amor no se tiene por qué perder el punto de vista racional. Las decisiones se toman de forma más razonada y las discusiones pueden convertirse en debates o intercambios de pensamientos; la pasión se controla más porque lo que reina es el amor.
Y por eso los que aman llegan a sentir un gran vacío cuando pierden a su pareja, porque han amado a lo máximo y sin escatimar nada de su persona. Pues qué voy a hacer si tú te vas, porque todo lo que está a mi alrededor me recuerda a ti, los espacios gritan tu voz que dicen aquello que me gustaba escuchar: mi chiquit@ hermos@. Donde estás corazón, a dónde has partido para ir a tu encuentro, quién de mi lado te arrancó y me ha dejado en la orfandad, porque me he acostumbrado a tantas cosas que no te puedo olvidar. Por qué me has dejado sol@, mejor llévame contigo pues sin ti la vida es temible. Acepté tus defectos y tus cualidades, las virtudes y aquellas ocurrencias tan características que me hacían el día, que me llenaban de la alegría y los momentos más felices que tanto llenaban mi existir. Creí en el amor de la pareja, en el cumplimiento de aquello que nos prometimos, a tus caricias, a tus besos, a todos los detalles que ambos nos dimos.
Cuando la pareja llega a la ancianidad juntos, es verdadero amor colmado de costumbres, de detalles que los llevó a esa etapa final. Que no nos detenga algo para llegar a amar a lo máximo, porque fuimos creados para eso, para entregar amor. Hay muchas formas de amar, pero a la que me estoy refiriendo es al amor de pareja, esa que nos hace ser complemento uno del otro. Las otras expresiones de amor como el fraternal, filial, paternal, de amistad, de altruista, son expresiones y manifestaciones de nuestro ser humano. Ama sin miedo, entrega a tu pareja todo lo que eres y no te arrepentirás. Enamórate y vive disfrutando ese sentimiento, pero es mejor amar porque es lo que nos da los momentos más felices de nuestra existencia. Hay que convertirse en el mismo amor de aquello que se ama. Cuando uno ama así, en la libertad propia y respetada, no existen otros sentimientos que opaquen esta relación, porque uno confíe en la relación, porque hay aquello que se llama comunicación, aquellos pequeños detalles que hacen la gran diferencia. Así que cuando escucho a alguien que dice que se acabó el amor, le digo que no es verdad. Probablemente nunca llegaron a amarse y lo que se acabaron fueron los detalles, los te quiero, el no querer ceder un poco, no cambiar para una relación sana, etc., porque si no estás dispuest@ a ceder, a cambiar, a tolerar, a informar y quieres vivir libre sin que te digan algo, no te enamores y no te unas o cases con alguien.
Gracias por tu atención, y me voy con mi amada que me está llamando. Sólo te pido algún comentario a diegoazgconrumbo@gmail.com para enriquecer mi acervo y seguir aprendiendo de la vida. Que el divino maestro de la creación nos conceda la alegría de los hijos amados.

