
- El Museo de Antropología de Xalapa y el Instituto de Artes Plásticas de la UV organizaron el simposio “A través de la vida”, en el que especialistas nacionales e internacionales encabezan actividades hasta el sábado 29 de agosto
- El rojo y el amarillo fueron colores sagrados para la cultura olmeca, estuvieron presentes en espacios ceremoniales, esculturas y entierros precolombinos, explicó Alfredo Delgado Calderón, titular del recinto
David Sandoval Rodríguez / Fotos: Luis Fernando Fernández
Xalapa, Ver.- El Museo de Antropología de Xalapa (MAX) inauguró el simposio internacional “A través de la vida”, organizado en colaboración con el Instituto de Artes Plásticas (IAP) de la Universidad Veracruzana (UV), encuentro que reúne a especialistas nacionales e internacionales para reflexionar sobre el significado cultural, artístico y simbólico del color en distintas sociedades.
Durante la apertura, Josefina Anaya, académica del IAP, dio la bienvenida al público y presentó la conferencia inaugural impartida por Alfredo Delgado Calderón, director del MAX, quien abordó el tema “El rojo en los entierros precolombinos de Los Tuxtlas”.
En su conferencia, Delgado Calderón explicó que el color rojo ocupó un lugar privilegiado en la cosmovisión de la cultura olmeca, una de las civilizaciones más antiguas de Mesoamérica, desarrollada hace cerca de cuatro mil años en el Golfo de México.
El investigador señaló que numerosas esculturas monumentales, entre ellas las cabezas colosales ubicadas en el MAX, conservan vestigios de pigmento rojo, evidencia de que originalmente fueron pintadas y no permanecieron con el aspecto incoloro del basalto con el que hoy se conocen.
Detalló que el pigmento se obtenía a partir de la hematita, un mineral rico en óxido de hierro que era extraído, procesado y adaptado para distintos usos rituales y ceremoniales.

Explicó que este conocimiento permitió elaborar pinturas aplicadas sobre esculturas, edificios y contextos funerarios; como ejemplo, presentó los hallazgos del sitio olmeca El Manatí, donde fueron recuperadas esculturas de madera de más de tres mil 200 años de antigüedad acompañadas de bloques de hematita, así como otros objetos ceremoniales que evidencian el uso deliberado del pigmento rojo en ofrendas.
También compartió evidencias arqueológicas de San Lorenzo, considerada la primera ciudad mesoamericana, donde se localizó el llamado Palacio Rojo, un recinto cuyo piso estaba recubierto con hematita especular, lo que permitió identificarlo como un espacio de carácter sagrado.
Asimismo, describió las grandes ofrendas de San Lorenzo y La Venta, donde los fosos fueron revestidos con arcillas de color rojo y amarillo antes de depositar objetos ceremoniales como lajas que servían para edificar acueductos, práctica que se repitió en distintos centros ceremoniales olmecas.
Delgado Calderón subrayó que el rojo y el amarillo fueron considerados colores sagrados por los olmecas, como también lo muestran las pinturas rupestres de Juxtlahuaca, en Guerrero, donde ambos pigmentos aparecen asociados a representaciones de carácter ceremonial.
Finalmente, trasladó la explicación a entierros precolombinos ubicados en la localidad de Jáltipan y en la zona de Los Tuxtlas, donde arqueólogos localizaron decenas de sepulturas con restos humanos y ofrendas cubiertas por pigmentos minerales, práctica que reflejó complejos rituales funerarios y distintas concepciones sobre la muerte y la continuidad de la vida en las sociedades mesoamericanas.
Las actividades del simposio continuarán hasta el sábado 29 de agosto en el Auditorio “Alfonso Medellín Zenil” del MAX, con la participación de investigadores provenientes de diversos países que compartirán estudios sobre el color desde perspectivas arqueológicas, antropológicas, artísticas y de conservación.




