
- Francisco Javier Ponce Orozco, alumno del Doctorado en Artes Escénicas y Performatividad, investiga cómo el cuerpo en movimiento cuestiona la matriz colonial y genera nuevos conocimientos desde la escena mexicana
José Luis Couttolenc Soto
Fotos: César Pisil Ramos (1) y cortesía Javier Ponce (2, 3 y 4)
Xalapa, Ver.- Francisco Javier Ponce Orozco, estudiante del Doctorado en Estudios sobre Artes Escénicas y Performatividad de la Universidad Veracruzana (UV), desarrolla una investigación que propone entender la danza contemporánea no como un estilo fijo, sino como un campo de resistencia y producción de conocimiento.
El proyecto, titulado “Danzas nepantleras. Performatividad y gestos descoloniales en la danza contemporánea mexicana”, se aleja de los registros tradicionales para profundizar en la potencia político-creativa del cuerpo en movimiento.
El estudio se centra en cómo las y los artistas generan reflexiones críticas sobre la memoria y la identidad a través de su trabajo escénico.
En este sentido, Ponce Orozco plantea que las coreografías no son obras cerradas, sino actos performativos que transforman tanto a quienes bailan como a quienes observan, perspectiva que le permite cuestionar la “matriz colonial”, definida como el conjunto de ideas heredadas que históricamente han dictado lo que se considera válido en términos de belleza, poder y conocimiento.
Uno de los ejes principales de la investigación es observar cómo la danza en México ha buscado, desde hace una década, desmarcarse de modelos eurocéntricos y estructuras como el orden heteropatriarcal.

De acuerdo con el joven estudiante, estas propuestas artísticas no solo denuncian problemáticas sociales, sino que abren posibilidades para reimaginar formas de relación más sensibles, interdependientes y orientadas al cuidado de la vida, fomentando lo que denomina un “sentir no colonizado”.
Francisco Javier Ponce Orozco precisó que su trabajo analiza procesos y obras específicas de creadores contemporáneos: Rojo descolonial, de Gloria Godínez; Veta negra, de Carlos Cruz; Paisaje de un cuerpo totonaco, de Oswaldo Gómez, y Villanas, de Edgar Pol.
Estas piezas sirven como base para visibilizar prácticas que emergen desde lugares históricamente marginalizados, proponiendo otras sensibilidades posibles y cuestionando los símbolos nacionales y las identidades fijas desde la escena.
Como parte de su formación doctoral, el joven universitario tiene previsto realizar una movilidad académica en las Islas Canarias, España, estancia que representa una oportunidad estratégica para realizar trabajo de campo con la artista Gloria Godínez y generar vínculos académicos internacionales.

El objetivo es ampliar el diálogo con otros contextos y fortalecer el desarrollo de la investigación, la cual busca posicionar a la danza como una forma activa de pensar y habitar el entorno actual, y demostrar que la danza es una práctica crítica que hace posible resistir y reinventar nuestras maneras de existir.
Al entender el cuerpo como un territorio de disputa y transformación, Ponce Orozco contribuye al campo de las artes escénicas con una visión que vincula la estética con el compromiso social, reafirmando que el movimiento es, en esencia, un acto político capaz de incidir en el entramado social.
Con una trayectoria que incluye una Licenciatura en Periodismo y una Maestría en Arte, el alumno considera que el doctorado que cursa en esta casa de estudios es el primero en su tipo en México, lo que consolida a la UV como un referente nacional e internacional en la investigación de las artes.
“La UV es punta de lanza; es el único espacio en el país que ofrece un posgrado directo en estudios de la danza y performatividad con este nivel de rigor crítico”, señaló el alumno de posgrado.





