
- Estudiantes de China y México compartieron tradiciones, gastronomía y ponencias en torno a la segunda festividad más importante en el país asiático
- La actividad fue organizada por la Academia de Chino del Centro de Idiomas de Xalapa de la Universidad Veracruzana
Paola Cortés Pérez
Fotos: Omar Portilla Palacios
Xalapa, Ver.- Reunirse con la familia, agradecer la cosecha y contemplar la misma luna —aunque se esté lejos de casa—, es el sentido principal del Festival de Medio Otoño que se celebra en la República Popular China.
En el Salón de Usos Múltiples del Centro de Idiomas de Xalapa (CIX) de la Universidad Veracruzana (UV), estudiantes chinos compartieron esta festividad con la comunidad estudiantil, académica y administrativa, y público interesado en la actividad organizada por la Academia de Chino, bajo la responsabilidad de la docente Alba Teresa Bellido Díaz.

La académica explicó que la celebración consistió en tres pláticas desarrolladas a lo largo de tres horas. La bienvenida estuvo a cargo del coordinador del CIX, José Fernando Castillo Barrera, quien destacó la importancia de que, además de aprender idiomas, los estudiantes conozcan otras culturas.
Yang Guoqing, estudiante de la Licenciatura en Español que realiza una estancia en la Escuela para Estudiantes Extranjeros de la UV, explicó que este festival es la segunda celebración más importante en China; se lleva a cabo el día 15 del octavo mes del calendario lunar chino, cuando la luna luce más redonda y brillante, de ahí que la fecha cambie cada año en el calendario gregoriano. Indicó que el nombre, Zhōngqiū Jié, alude a que cae justo a la mitad del otoño.
También compartió la leyenda más conocida del festival: El héroe Houyi, que derribó nueve de los diez soles que asolaban la Tierra y recibió como recompensa un elixir de inmortalidad. Su esposa, Chang’e, bebió la poción para evitar que cayera en manos de un aprendiz malvado y ascendió a la Luna. Desde entonces, se dice que Houyi la recordaba cada año ofreciéndole su comida favorita bajo la luz lunar.

Añadió que el platillo imprescindible es el pastel de luna, redondo como el astro y símbolo de la unión familiar; se parte en trozos para compartir y se regala entre amigos como muestra de buenos deseos.
Comentó que quienes estudian o trabajan lejos de casa se comunican por videollamada para compartir la festividad. Cerró su participación con un deseo: “que todos vivan tranquilos y, aunque estén distantes, compartan la misma luna”.
La profesora Bellido Díaz explicó que el objetivo es que los alumnos chinos convivan con los mexicanos, quienes además conocen una celebración poco difundida en México, lo que puede ser una oportunidad para que practiquen el español o chino, según sea el caso.
Cabe mencionar que un día después de esta actividad organizaron un festejo con cena y observación de la luna, lo que permitió la convivencia e intercambio de información entre los jóvenes asistentes para realizar prácticas semanales.




