Vincular lectoescritura con el entorno favorece aprendizaje 

Briseida Ramírez mencionó que la enseñanza necesita ser circunstanciada y cercana a la realidad del estudiante
  • Alma Briseida Ramírez Estrada, egresada del Doctorado en Investigación Psicológica en Educación Inclusiva de la UV, enfocó el proyecto en la población infantil 
  • Esta perspectiva parte de que las personas aprenden en interacción con otras y de las situaciones donde emplean determinados conocimientos 

Carlos Hugo Hermida Rosales 

Fotos: César Pisil Ramos (1 y 3) y cortesía entrevistada (2) 

Xalapa, Ver.- “Vincular la lectura y la escritura con situaciones reales del entorno de los estudiantes permite generar mayor interés y participación en niños que enfrentan dificultades severas de aprendizaje”, afirmó Alma Briseida Ramírez Estrada,  

egresada del Doctorado en Investigación Psicológica en Educación Inclusiva de la Universidad Veracruzana (UV). 

En su proyecto recepcional del posgrado, estudió la aplicación de la enseñanza ostensiva —enfoque que sitúa el aprendizaje en las prácticas concretas donde se utiliza la lectoescritura—, a través de entornos remotos. 

Briseida Ramírez explicó que esta perspectiva parte de que las personas aprenden en interacción con otras y dentro de las situaciones en las que emplean determinados conocimientos. 

“En lugar de trabajar con textos aislados o carentes de significado para los alumnos, se recurre a actividades cercanas a su vida cotidiana”, puntualizó.  

En ese contexto, aprender a leer y escribir puede involucrar elaborar una lista de compras, dejar un recado, enviar un mensaje, redactar una carta, crear un juego o preparar un anuncio; además, los propios intereses de los menores sirven como punto de partida al diseñar los materiales y las actividades. 

La egresada participó en la X Reunión Nacional de Investigación en Psicología en Mérida, Yucatán

La investigadora, quien tiene más de 20 años de trayectoria en el ámbito en la Secretaría de Educación de Veracruz, comentó que su experiencia profesional la llevó a buscar fundamentos científicos para las intervenciones que realiza con este sector poblacional infantil. 

La modalidad remota conllevó desafíos adicionales, relacionados con el acceso a internet y dispositivos electrónicos, así como con la organización de los horarios familiares. No obstante, las propias tecnologías le ofrecieron prácticas de lectura y escritura que pueden aprovecharse al desarrollar la enseñanza a distancia. 

Briseida Ramírez resaltó que el acompañamiento de madres, padres y cuidadores resultó fundamental al diseñar las sesiones, disponer de los equipos digitales y generar condiciones adecuadas para el aprendizaje en casa. 

Entre los resultados más significativos, la investigadora mencionó que los alumnos comenzaron a mostrar intención de utilizar los textos y participar en las actividades, en lugar de limitarse a recibir instrucciones; incluso, algunos que inicialmente no hacían uso de la lectura y la escritura avanzaron y realizaron producciones propias, pasando de un nivel presilábico a uno alfabético. 

María Marcela Castañeda Mota manifestó que la inclusión requiere asumir que todos los actores son parte del proceso educativo

La egresada recomendó a docentes y terapeutas interesados en aplicar este enfoque, partir de las características de cada menor y prestar especial atención a su entorno, sus prácticas familiares y las actividades que desarrolla de acuerdo con su edad.  

“La enseñanza requiere ser circunstanciada y cercana a la realidad del estudiante”, señaló.  

A su vez, María Marcela Castañeda Mota, coordinadora del doctorado, mencionó que esta investigación destaca la función social de la lectoescritura, al plantear que aprender no debe reducirse a cumplir instrucciones escolares, sino responder a necesidades e intereses concretos. 

La académica resaltó que las investigaciones desarrolladas desde el posgrado precisan tener como propósito beneficiar a las poblaciones vulnerables y sustentarse en fundamentos teóricos, metodológicos y éticos. 

“La inclusión requiere asumir que todos los actores son parte del proceso educativo, con el objetivo de transformar las prácticas para que las personas puedan participar de manera equitativa en la sociedad”, manifestó.

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