
- Ariadna Rizo, enfermera del Cendhiu, destacó la importancia de acudir a fuentes confiables
- La sexualidad implica bienestar, consentimiento, comunicación y autocuidado
Paola Cortés Pérez
Fotos: Omar Portilla Palacios
Xalapa, Ver.- La salud sexual no se limita a prevenir embarazos o infecciones de transmisión sexual (ITS), también comprende el bienestar físico, emocional, mental y social de las personas, así como el respeto, el consentimiento, la comunicación y el autocuidado, enfatizó Ariadna Rizo Jácome, enfermera del Centro para el Desarrollo Humano e Integral de los Universitarios (Cendhiu) de la Universidad Veracruzana (UV).
Lo anterior, al impartir la charla virtual “Salud sexual en universitarios”, como parte del programa Naturalmente Universitario, realizado por el Cendhiu y transmitido por Facebook.
Durante la sesión explicó que la etapa universitaria representa una oportunidad para fortalecer conocimientos, resolver dudas y adquirir herramientas que permitan vivir la sexualidad de manera responsable e informada.
Señaló que uno de los principales desafíos para las juventudes es el exceso de información disponible en internet y redes sociales, donde con frecuencia circulan contenidos incompletos o carentes de sustento científico.
Explicó que, ante dudas relacionadas con este tema, muchas personas recurren primero a redes sociales, buscadores de internet o comentarios entre amistades, en lugar de consultar a profesionales de la salud, lo que puede favorecer la desinformación y la adopción de prácticas de riesgo.
Rizo Jácome dijo que recibir educación sexual basada en evidencia les permite tomar decisiones responsables y comprender que la sexualidad involucra mucho más que las relaciones íntimas.
“La sexualidad nos acompaña desde que nacemos y forma parte de nuestro desarrollo como personas; por ello debe entenderse desde una perspectiva de salud y no desde el miedo o los prejuicios”, explicó.

Abordó algunas de las conductas que incrementan el riesgo, entre ellas: iniciar la vida sexual sin información suficiente, no utilizar métodos de protección, mantener relaciones sexuales bajo el efecto del alcohol u otras sustancias, o sin el consentimiento de la pareja.
Asimismo, aclaró que el uso de métodos anticonceptivos no sustituye al condón, ya que mientras los primeros ayudan a prevenir embarazos no planeados, los métodos de barrera son fundamentales para disminuir el riesgo de ITS.
También habló sobre las ITS más frecuentes entre la población joven, como el virus del papiloma humano (VPH), la clamidia, gonorrea, VIH y el herpes simple, e hizo énfasis en la importancia de reconocer oportunamente signos y síntomas, además de acudir a valoración médica ante cualquier cambio en el organismo.
Otro de los temas abordados fue la existencia de mitos y tabúes alrededor de la sexualidad, los cuales dificultan que muchas personas busquen orientación o expresen sus dudas, señaló.
En ese sentido, afirmó que hablar de sexualidad no promueve prácticas de riesgo, por el contrario, la evidencia demuestra que una educación sexual integral favorece decisiones informadas, ayuda a prevenir embarazos e ITS y fortalece el ejercicio responsable de este derecho.
Por lo tanto, invitó al alumnado a acercarse a los servicios que ofrece el Cendhiu, donde pueden recibir orientación, consejería personalizada, información sobre métodos anticonceptivos y canalización a otros servicios de salud, de manera gratuita y confidencial.
“La recomendación principal es buscar información en fuentes confiables y acudir con profesionales de la salud cuando exista alguna duda. Contar con información oportuna permite tomar decisiones responsables y cuidar el bienestar integral”, concluyó.



