
- Cuando el proceso de reflexionar y anticipar situaciones se vuelve repetitivo, y no conduce a acciones concretas, puede transformarse en una fuente de ansiedad, cansancio y sufrimiento psicológico, explicó el psicólogo Raúl Yasser Tedy Corro
- La meta no es “dejar la mente en blanco” sino cambiar la relación con los propios pensamientos
Paola Cortés Pérez / Fotos: Omar Portilla Palacios
Xalapa, Ver.- Cuando el proceso de reflexionar y anticipar situaciones se vuelve repetitivo y no conduce a acciones concretas puede transformarse en una fuente de ansiedad, cansancio y sufrimiento psicológico, advirtió Raúl Yasser Tedy Corro, psicólogo invitado por el Sistema de Atención Integral a la Salud de la Universidad Veracruzana (SAISUV), al impartir la charla virtual “Sobrepensar menos, vivir más: herramientas para salir de la mente”.
“Pensar menos significa aprender a salir de aquellos ciclos de pensamientos que impiden disfrutar el presente, y no precisamente dejar de pensar”, expresó el especialista, quien explicó que el sobrepensamiento –conocido en psicología como rumiación o pensamiento negativo repetitivo– consiste en dar vueltas constantemente a un problema o emoción, sin encontrar una solución práctica.
Tedy Corro comentó que este hábito mental aparece con frecuencia en personas que experimentan ansiedad, depresión, procesos de duelo, trastornos obsesivo-compulsivos u otras condiciones relacionadas con la salud mental; sin embargo, aclaró, cualquier persona puede experimentarlo en algún momento de su vida.

“Pareciera que estamos resolviendo algo, pero realmente solo permanecemos atrapados en el mismo ciclo”, reiteró el especialista.
La meta, agregó, no consiste en dejar la mente en blanco o eliminar los pensamientos, sino en cambiar la manera en que nos relacionamos con ellos. Para lograrlo, recomendó prestar atención a señales como: la sensación de urgencia por resolver un problema, la tensión física y el cansancio mental persistente, y la repetición constante de preguntas que no conducen a una respuesta concreta.
Como estrategia central, propuso una autoevaluación sencilla para distinguir entre resolver un problema y sobrepensarlo: preguntarse si el tiempo dedicado a analizar una situación está conduciendo a una solución concreta o únicamente aumenta la preocupación; cuando ocurre lo segundo, recomendó detener el ciclo y dirigir la atención hacia una acción útil o significativa.

Raúl Yasser Tedy enfatizó que no se trata de ignorar las emociones o los problemas, sino evitar que el sobrepensamiento tome el control de la vida cotidiana. “La salida no es pelear con la mente, sino notar el ciclo, volver al presente y elegir una acción importante”.
Para ello, es útil llevar la atención al momento presente mediante ejercicios de atención plena, observar sin juzgar los propios pensamientos y realizar acciones alineadas con aquello que resulta significativo para cada persona, en lugar de continuar alimentando el ciclo del sobrepensamiento.
El especialista compartió que cuando este hábito comienza a afectar el funcionamiento diario o genera un malestar persistente es recomendable acudir con profesionales de la salud mental que trabajen con intervenciones psicológicas basadas en evidencia.




