
- Durante tres semanas, estudiantes de Artes Visuales, Teatro y Diseño de la Comunicación Visual desarrollan proyectos que articulan creación artística e investigación en el Instituto de Artes Plásticas
- Guiadas por la investigadora Natalia Calderón García, las participantes analizan cómo sus procesos de creación pueden dialogar con otros campos del conocimiento desde la universidad pública
David Sandoval Rodríguez / Fotos: Omar Portilla Palacios
Xalapa, Ver.- En el Instituto de Artes Plásticas (IAP) de la Universidad Veracruzana (UV), estudiantes de licenciatura dedica el periodo intersemestral a formular preguntas sobre sus propios procesos creativos y su punto de partida es el Laboratorio de Investigación Artística “Cuerpo, territorio y procesos de creación”, una estancia que propone entender la investigación no como una actividad reservada al posgrado, sino como una práctica que puede incorporarse desde la formación profesional.
La actividad es coordinada por Natalia Calderón García, responsable del Seminario Permanente de Investigación Artística (SPIA), quien explicó que estos espacios permiten acercar al estudiantado a metodologías de investigación en un momento en que la carga académica habitual deja poco margen para ello.

“Es bien importante que las y los jóvenes aprendan a investigar desde su formación básica”, afirmó la investigadora al señalar que el periodo intersemestral favorece una relación distinta entre docentes y estudiantes, pues busca “hacer un vínculo estudiantado-profesorado más allá de la jerarquía de alumno-maestro”.
El laboratorio toma como ejes los conceptos de cuerpo y territorio, desde los cuales cada participante construye preguntas vinculadas con su práctica artística.
“Cada una está aquí viendo qué es lo que le interesa, dónde van sus intereses, sus deseos de investigar y cómo colocarlos de una manera que también para la academia sean interesantes y se puedan comunicar con otros campos de saber”, explicó.

Para Ámbar Andrea Álvarez Ramírez, estudiante de Artes Visuales, la estancia responde a inquietudes que ya estaban presentes en su trabajo: “Mi motivación fue más bien personal, por el hecho de que estoy desarrollando temáticas relacionadas con el cuerpo, la memoria y el territorio”.
Su proyecto aborda los espacios abandonados de Xalapa y las relaciones políticas, culturales y emocionales que las personas establecen con ellos.
“El hecho de estar aquí me permite también cuestionarme a mí misma cómo había estado observando las cosas y desde qué perspectivas”, añadió.
Mónica Montserrat Gasteasoro Lugo, estudiante de Teatro y Artes Visuales, conocía previamente el trabajo del SPIA y encontró en esta estancia una oportunidad para profundizar en él.
Aunque compagina dos licenciaturas, considera que la experiencia representa un desafío distinto: “Ha sido muy retadora desde el primer momento; el trabajo con la profesora Natalia ha sido arduo, pero también nos ha llevado a tratar de buscar otras formas distintas a las que normalmente nos enseñan al momento de investigar”.

Para Isabella García Martínez, estudiante de Artes Visuales, los conceptos de cuerpo y territorio fueron determinantes para elegir el curso: “Son temas con los que a mí me gusta trabajar en mi obra personal”.
En el laboratorio, explicó, las sesiones se convierten en espacios para revisar avances, discutir procesos y abrir nuevas rutas de trabajo. “Llegar acá, discutir el progreso de cada quien, generar nuevas cosas, nuevos caminos para las investigaciones que estamos haciendo”, es parte de las actividades que realiza en la estancia intersemestral.
Desde Diseño de la Comunicación Visual, Ariel Santamaría Ubaldo encontró en la estancia una forma de dar estructura a inquietudes que ya venía desarrollando; “gracias a esta estancia he podido manejarlas y saberme expresar”.

Destacó además el valor del intercambio colectivo: “Escuchar el punto de vista de cada una es realmente lo que también enriquece nuestro trabajo”, mientras que “la interacción entre todos es lo que hace que avancemos”.
Calderón García subrayó que la investigación también implica reconocer otras formas de producir conocimiento dentro de la universidad pública, y cómo esta tiene que dar espacio para que se pueda hablar desde otros lugares y desde lugares situados en el territorio.





