- El conversatorio formó parte de la Jornada Activista Académica Queer, organizada por el CEGUV
- La actividad reunió voces del drag, la cultura ballroom y el transformismo
Paola Cortés Pérez / Fotos: Omar Portilla Palacios
Xalapa, Ver.- Las expresiones artísticas queer constituyen espacios de reflexión sobre la identidad, el género, la memoria y las formas de resistencia social, coincidieron participantes del conversatorio “Prácticas y políticas del performance queer”, organizado por el Centro de Estudios de Género de la Universidad Veracruzana (CEGUV) como parte de la Jornada Activista Académica Queer.
La actividad, realizada en la Casa del Lago UV, reunió a integrantes de distintas expresiones artísticas y culturales vinculadas con las disidencias sexogenéricas, quienes compartieron experiencias personales y colectivas relacionadas con el transformismo, el drag, la cultura ballroom y las prácticas interdisciplinarias queer.
La moderación estuvo a cargo de Elissa Rashkin, investigadora del Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación de la UV, quien destacó que los estudios queer permiten reflexionar sobre la construcción cotidiana de las identidades y los procesos mediante los cuales las personas cuestionan y resignifican las normas de género.

Participaron en el conversatorio: Victoria Fantasmal, artista queer interdisciplinaria; Feralia Vargas Reyes, estudiante de Sociología e integrante de la escena Ballroom xalapeña; Aleida Idálea Martínez Salazar, artista drag, bailarina escénica y cantante; y Tania Ferrer, artista transformista originaria de Coatepec con más de 30 años de trayectoria artística.
Victoria Fantasmal compartió que su trabajo artístico surge del interés por explorar las teatralidades disidentes y visibilizar expresiones que históricamente han tenido poca presencia en los espacios académicos y escénicos tradicionales. Su práctica integra elementos del drag, el teatro, la escritura, el diseño de vestuario y la gestión cultural, con especial atención a las historias y experiencias de las comunidades queer.

La drag queen señaló que su acercamiento a esta actividad artística nació de una reflexión crítica sobre la representación de las disidencias sexogenéricas dentro de los espacios teatrales convencionales. Durante su formación profesional identificó una limitada atención académica hacia expresiones populares como el transformismo y el drag, situación que la motivó a investigar y desarrollar propuestas escénicas centradas en experiencias queer y trans.
Compartió que desde hace cinco años dirige la Casa Fantasmal, un colectivo integrado por artistas queer que integran el drag como herramienta para la creación teatral y la exploración de temas relacionados con la identidad, la memoria y la diversidad; a través de procesos de creación colectiva buscan construir narrativas propias y resignificar obras y discursos culturales desde perspectivas disidentes.

En tanto, Feralia Vargas relató que encontró en la cultura ballroom un espacio de acompañamiento y construcción comunitaria, particularmente importante para personas trans y no binarias, ya que estas prácticas también representan formas de resistencia y visibilización en el espacio público.
Recordó que llegó a esta expresión artística en la búsqueda de espacios seguros para desarrollarse como mujer trans, especialmente tras crecer en un contexto rural. En esta comunidad encontró una red de apoyo que le permitió fortalecer su identidad y relacionarse con personas que comparten experiencias similares.

Añadió que las prácticas públicas impulsadas por la escena ballroom constituyen una forma de apropiación del espacio urbano y de visibilización de las diversidades sexogenéricas. En ese sentido, afirmó que estas expresiones buscan cuestionar prejuicios y romper estereotipos mediante la presencia, el movimiento y la convivencia comunitaria en espacios abiertos.
Por su parte, Aleida Idálea Martínez explicó que la cultura ballroom surgió en Estados Unidos a partir de comunidades racializadas y disidentes que encontraron en estos espacios oportunidades para expresarse y construir redes de apoyo.

Destacó que actualmente estas expresiones se adaptan a contextos locales y permiten reflexionar sobre las distintas experiencias de género y diversidad. Su origen está en las comunidades afroamericanas, latinas y disidentes de género que enfrentaban condiciones de exclusión y discriminación; los encuentros evolucionaron con el tiempo hasta convertirse en competencias y espacios de convivencia donde se celebran distintas expresiones de identidad, corporalidad y creatividad.
Consideró que en Veracruz estas expresiones han contribuido a la construcción de redes de apoyo y espacios de pertenencia para personas de la diversidad sexual y de género.

A su vez, Tania Ferrer compartió parte de su trayectoria en el transformismo, disciplina artística a la que se dedica desde hace más de tres décadas. Habló sobre la importancia de la caracterización, el vestuario y la construcción escénica en sus presentaciones, así como de los distintos espacios culturales en los que ha desarrollado su trabajo.
Recordó que inició su trayectoria artística a los 22 años, motivada por amistades vinculadas al transformismo, y desde entonces ha participado en ferias, carnavales, espectáculos de variedad y diversos escenarios culturales de Veracruz. A lo largo de más de 30 años ha consolidado una carrera basada en la interpretación escénica y la representación de reconocidas figuras de la música popular.

Dijo que cada presentación implica un cuidadoso trabajo de maquillaje, vestuario y construcción del personaje, elementos que considera fundamentales dentro del transformismo, por lo que procura seleccionar artistas cuyas características físicas y escénicas se adapten a su estilo interpretativo, con el propósito de ofrecer representaciones auténticas y de calidad al público.
Las y los participantes concluyeron que las prácticas artísticas queer constituyen herramientas para la creación de comunidad, la expresión de identidades diversas y la reflexión crítica sobre las normas sociales relacionadas con el género y la sexualidad, además de contribuir a la construcción de espacios más incluyentes y respetuosos de la diversidad.





