
- Víctor Hugo Vázquez Rentería, docente de la Facultad de Idiomas, incluye en su cátedra temas de violencia, discriminación, migración, sustentabilidad y derechos humanos
- Fue acreedor al Premio al Decano 2026 en el Área Académica de Humanidades, por más de tres décadas de trayectoria
Carlos Hugo Hermida Rosales / Fotos: Cortesía entrevistado
Xalapa, Ver.- La literatura debe ser un reflejo de la realidad social y de las problemáticas de la humanidad, sostuvo Víctor Hugo Vázquez Rentería, académico de la Facultad de Idiomas de la Universidad Veracruzana (UV), recientemente galardonado con el Premio al Decano 2026 en el Área Académica de Humanidades por sus más de 30 años de destacada labor docente y de gestión cultural.
“A final de cuentas, la literatura trata de nosotros, por ello, jamás debe separarse de la realidad social y las problemáticas que aquejan a la humanidad”, declaró el profesor, quien a lo largo de su cátedra en literatura, lengua y pensamiento crítico ha incorporado de manera permanente ejes transversales como la violencia, la discriminación, la migración, la sustentabilidad y los derechos humanos.
Los inicios
Vázquez Rentería nació en el barrio de El Dique, en Xalapa, en una época en la cual muchos niños llegaban al mundo con ayuda de parteras; vivió su etapa universitaria en la década de los ochenta, cuando la capital del estado era caminable, relajada y nocturna, marcada por la convivencia en las calles, trayectos largos y sensación de libertad.

“La ciudad era pequeña, rodeada de cerros, y la vida escolar se mezclaba con cafés, teatro, lecturas y música”, rememoró.
El docente compartió que decidió estudiar Letras porque disfrutaba el español y no tenía afinidad con los números, aunque en sus años universitarios no fue plenamente consciente de la formación académica de calidad que recibía.
Sin embargo, su preparación no se dio únicamente dentro del aula, pues paralelamente tomaba talleres de actuación en el teatro La Caja, escribía reseñas para suplementos de diarios locales, y colaboraba en iniciativas de gestión cultural, además de acudir a cursos de inglés y francés.
El catedrático relató que al egresar de la Facultad de Letras Españolas atravesó un periodo incierto entre el desempleo, la búsqueda de oportunidades y las ganas de abandonar Xalapa, hasta que surgió la opción de un posgrado en Las Cruces, población ubicada en Nuevo México, Estados Unidos.
“El cambio fue abrupto, ya que viajé al país vecino con el imaginario de las ciudades plasmadas en series de televisión, y me encontré con una localidad desértica, extensa y silenciosa, con calor abrasador en las mañanas y noches heladas”, comentó.

No obstante, esta etapa marcó su vida: le dio la oportunidad de impartir clases de español, convivir con estudiantes y maestros de todo el mundo, y apreciar hermosos atardeceres que solo el desierto brinda.
Regreso a Xalapa
Pese a que a su retorno a Xalapa vivió otro ciclo de incertidumbre, en septiembre de 1993 recibió el llamado que marcaría el inicio de su historia en la UV: fue invitado por la casa de estudios para impartir la materia de Taller de Lectura y Redacción, y poco después la de Morfosintaxis del Español. Combinaba esto con su trabajo en Comunicación Social del Gobierno del Estado para complementar sus ingresos.
“Aprendí a ser maestro sobre la marcha, pues con cada grupo de alumnos descubrí nuevas formas de enseñar, equivocarme y corregir, y con el tiempo comprendí que reconocer errores frente al estudiantado no debilita la autoridad docente, sino que la vuelve más humana”, aseguró.
Ello provocó que su cátedra se distinguiera por sacar la literatura del aula, y en lugar de limitarla a exámenes y exposiciones, abrirla a lecturas públicas, performances, encuentros y actividades en cafeterías y espacios culturales.

Literatura, inseparable de realidad social
Vázquez Rentería enfatizó que la literatura no puede estar separada de la realidad social, por ello en sus clases incluye temáticas de violencia, discriminación, feminismo, migración, sustentabilidad y derechos humanos.
“La academia tiene la obligación de discutir los problemas del presente y ayudar a construir conciencia crítica”, aseveró.
Entre los proyectos que lo han marcado destaca el Encuentro de Literaturas, inspirado en iniciativas académicas que admiró durante años; igualmente, recuerda con cariño su paso por el Ágora de la Ciudad, donde aprendió a coordinar equipos y trabajar con presupuestos limitados con apoyo de alumnos universitarios.
El catedrático manifestó que a lo largo tres décadas ha construido una trayectoria atravesada por la docencia, la escritura, la gestión cultural y la divulgación, por lo cual se autodefine como alguien ecléctico, atento a nuevas voces, ideas y formatos para conectar la creación artística con la reflexión.
“El Premio al Decano 2026 representa mucho más que un reconocimiento individual, pues para mí distingue una visión humanista de la educación, donde el aula se vincula con lo político, creativo, crítico y social”, enunció.
Al mirar hacia atrás, el académico agradece a personas, instituciones y generaciones de estudiantes que le han acompañado en su camino, y afirma que, después de más de tres décadas frente a grupo, mantiene intacta su capacidad de asombro y la convicción de que cada clase puede servir para transformar algo en sus pupilos.




