
- Durante el Seminario de Difusión en Ciencias de la Computación, se destacó el papel de la inteligencia artificial como colaboradora activa en el desarrollo de software
- La investigación busca comprender la interacción entre personas y herramientas inteligentes para diseñar tecnologías más efectivas y centradas en el usuario
David Sandoval Rodríguez / Fotos: Luis Fernando Fernández
Xalapa, Ver.- La colaboración entre desarrolladores e inteligencia artificial (IA) está redefiniendo la creación de software, afirmó Dora Angélica Ávila Galván, alumna del Doctorado en Ciencias de la Computación (DCC) de la Universidad Veracruzana (UV), al presentar la ponencia “Colaboración humano-IA para el desarrollo de software” en el 6º Seminario de Difusión de Investigación en las Ciencias de la Computación.
Dicho evento se desarrolló por iniciativa del cuerpo académico Tecnología Computacional y Educativa del DCC, en la Facultad de Estadística e Informática de esta casa de estudios.
Ávila Galván señaló que la IA está transformando la manera en que las personas trabajan, toman decisiones e interactúan con la tecnología y en el campo del desarrollo de software, estas herramientas inteligentes han pasado de ser simples mecanismos de automatización a convertirse en colaboradoras activas capaces de participar en distintas etapas del proceso de creación de sistemas informáticos.
Ante académicos y estudiantes, la especialista explicó que las herramientas basadas en IA son capaces de asistir a los desarrolladores en actividades como la generación de prototipos, el autocompletado de código, la programación a partir de instrucciones en lenguaje natural y la elaboración de pruebas unitarias, entre otras tareas que agilizan el trabajo técnico.
Sin embargo, señaló que el fenómeno actual va más allá de la automatización, pues las nuevas tecnologías están dando lugar a modelos de colaboración en los que humanos y sistemas inteligentes trabajan de manera conjunta para resolver problemas y construir soluciones informáticas.

“La colaboración entre el desarrollador y la IA ocurre cuando ambos trabajan conjuntamente para desarrollar software, combinando el razonamiento humano con las capacidades computacionales de la inteligencia artificial”, precisó.
En este esquema, detalló que los desarrolladores aportan capacidades como creatividad, juicio contextual, comprensión del dominio de aplicación, toma de decisiones éticas y supervisión integral de los procesos de validación y revisión crítica.
Por su parte, las herramientas inteligentes contribuyen mediante la generación de código, el análisis y síntesis de información, la detección de patrones y la automatización de tareas repetitivas.
Ávila Galván destacó que, si bien estos modelos de colaboración ofrecen importantes beneficios en términos de productividad y eficiencia, también plantean desafíos técnicos, sociales y cognitivos que deben ser estudiados para garantizar una interacción adecuada entre las personas y las tecnologías emergentes.
Indicó que comprender cómo ocurre esta interacción resulta fundamental para diseñar herramientas más efectivas y centradas en las necesidades de los desarrolladores, evitando entornos de trabajo desorganizados o procesos poco claros que puedan afectar la experiencia de quienes participan en el desarrollo de software.
Finalmente, subrayó que el principal reto no consiste en sustituir a los profesionales, sino en potenciar sus capacidades mediante mecanismos de colaboración más eficientes, equilibrados y de calidad, donde la IA funcione como un apoyo estratégico para la resolución de problemas complejos y la creación de nuevas soluciones tecnológicas.



