- La experta del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM destacó la complejidad conceptual, técnica y pedagógica de esta pieza
Texto y fotos: Carlos Hugo Hermida Rosales
Xalapa, Ver.- “El libro de artista va mucho más allá de la apariencia, pues, aunque puede ser visualmente interesante, lo fundamental es entender cómo funciona, cómo se construye y qué decisiones intervinieron en su desarrollo”, declaró Marina Garone Gravier, del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Al participar en la sesión virtual de las asignaturas Metodologías Creativas y Tipografía Experimental de la Maestría en Diseño de Cartel de la Universidad Veracruzana (UV), la académica destacó la complejidad conceptual, técnica y pedagógica de esta pieza, así como los retos que implica su enseñanza, producción y conservación.
Marina Garone comparó al libro de artista con una fruta, cuya capa exterior puede ser atractiva, pero no siempre garantiza profundidad, por lo cual es necesario penetrar en la obra para comprender su estructura interna, procesos y verdadero valor.
“Uno de los principales problemas en el campo es el exceso de ensimismamiento por parte de algunos creadores, porque en ocasiones sus diseñadores se centran demasiado en el resultado final y no explican los pasos lógicos que llevaron a la elaboración”, mencionó.
Por otra parte, existen enfoques analíticos para entender estos objetos, ya que no surgen de manera espontánea, sino que responden a procesos estructurados susceptibles de enseñarse y replicarse en contextos académicos.
La experta comentó que la incorporación de herramientas del diseño ha permitido desarrollar metodologías claras, porque ese cruce disciplinario facilita la producción y la crítica, al brindar criterios para valorar las obras bajo distintas categorías.

Igualmente, resaltó el papel de los concursos y reconocimientos como mecanismos de validación, ya que la existencia de estímulos implica procesos de evaluación, y ello abre la puerta a discusiones sobre calidad, pertinencia y clasificación en el campo.
Marina Garone enfatizó que una de las primeras cuestiones que debe plantearse quien produce un libro de artista, es la identidad del destinatario de la obra, a fin de desplazar el foco del creador hacia el receptor.
“Este cambio de perspectiva es clave, pues muchas veces la producción artística no considera cómo será interpretada o utilizada por otros”, aseguró.
La académica señaló que, aunque los libros de artista adoptan múltiples formas, sus autores trabajan dentro de tradiciones específicas y con el tiempo crean un sello propio, por lo que es esencial reconocer el lugar desde el cual se produce, tanto en términos técnicos como discursivos.





