
- Especialistas de Ecuador, Argentina y Veracruz analizan la tendencia a contemplar sin seriedad el cultivo de las lenguas nativas
- No son pocos los casos en que se les trata como elemento folclórico y tendencia a invisibilizarlas
Jorge Vázquez Pacheco / Fotos: César Pisil Ramos
Xalapa, Ver. – Especialistas de México, Ecuador y Argentina advirtieron que las lenguas originarias en América Latina enfrentan un proceso de «folclorización» que impide su consolidación como sistemas de conocimiento científico y social, en un conversatorio organizado por la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana (UV).
Lo anterior como parte de la Jornada Internacional “Lenguas indígenas y educación; retos y oportunidades para la Pedagogía”, con motivo del Día Internacional de la Lengua Materna.
El evento, moderado por Jessica Badillo Guzmán, académica de esta entidad, contó con la participación de Angélica Hernández Vásquez, de la Universidad Veracruzana Intercultural (UV-Intercultural); Luis Fernando Sarango Macas, ex rector de la Universidad Intercultural de Nacionalidades y Pueblos Indígenas “Amawtay Wasi” en Ecuador; y Álvaro Guaymás, del Ministerio de Educación en Salta, Argentina.
Al plantearse los retos y experiencias en la revitalización de lenguas originarias en contextos educativos latinoamericanos,
Hernández Vásquez destacó que las lenguas indígenas a menudo son invisibilizadas en espacios educativos, aunque también pueden florecer.

Mencionó que en la UV Intercultural se ofrecen experiencias educativas optativas de náhuatl y totonaca, al tiempo que se han implementado señaléticas en náhuatl y Maestría en lengua y cultura náhuatl.
Es la primera en América Latina diseñada e impartida completamente en náhuatl. También señaló que, fuera de la UV Intercultural, las lenguas indígenas suelen ser folclorizadas y no consideradas lenguas de conocimiento.
En su intervención, Sarango Macas dijo que en América Latina existe una deuda histórica y que, en Ecuador, pese a que la Constitución de 2008 reconoce al Estado como plurinacional e intercultural, no hay un plan serio para recuperar y revitalizar las lenguas. Criticó que la enseñanza de lenguas se ha limitado a una “folclorización” y que las políticas de estado son negativas.
Propuso, entonces, que el aprendizaje se dé en un ambiente de hablantes y el deber de recuperar la lengua a través del origen de las mismas, no solo el vocabulario.
Álvaro Guaymás describe el contexto de Salta, Argentina, como un espacio de gran diversidad plurilingüe y pluricultural, con al menos 14 pueblos indígenas y nueve lenguas registradas en el ámbito educativo formal.

Relata que su primer acercamiento a las lenguas indígenas fue en la universidad, donde a menudo se abordan de manera hasta folclorizante. Destaca que la Universidad de Salta ofrece cátedras optativas de guaraní y wichí desde los años noventa.
En el nivel superior, desde 2010, existen profesorados de educación intercultural bilingüe que incluyen la enseñanza de lenguas indígenas, en el entendido de que son vías para reconectar con la cosmovisión de las comunidades.
Hacia la segunda parte del conversatorio, se abordaron los retos y desafíos para revitalizar las lenguas originarias y cómo opera el racismo. Sarango Macas enfatizó que la pérdida de lenguas es “la muerte de los pueblos” y que el problema es estructural, relacionado con la colonialidad del poder y del saber.
Criticó que la interculturalidad se justifique con tan solo unas horas de enseñanza y enfatizó la importancia de trabajar con las comunidades para la revitalización cultural.
Hernández Vásquez coincidió en que el problema es estructural; el discurso no se traduce en acciones concretas, las políticas educativas carecen de presupuesto; y la falta de materiales con pertinencia cultural son un gran desafío.

“Muchos docentes en contextos bilingües no son hablantes ni se interesan en aprender las lenguas”, y aludió a las familias que no valoran su lengua materna, lo que lleva a su abandono.
Guaymás propuso acciones para posicionar el bilingüismo en los procesos de aprendizaje y la recuperación de los “nidos lingüísticos” como una metodología para el diálogo intergeneracional.
Enfatizó que la dirigencia indígena debe estar activamente presente en el diseño, desarrollo y evaluación de las propuestas relacionadas con las lenguas.
Finalmente, se discutieron estrategias, herramientas y consejos para estudiantes de pedagogía y otros profesionales interesados.





