- Nelson Arteaga Botello mencionó que deben analizarse desde una perspectiva que permita comprender beneficios y peligros asociados con la recolección, procesamiento y uso de datos
- Participó en el Congreso Virtual Internacional “Seguridad, vigilancia electrónica e inteligencia artificial: Una mirada desde la interdisciplinariedad”
Texto y fotos: Carlos Hugo Hermida Rosales
Xalapa, Ver.- “La inteligencia artificial (IA) y las tecnologías de vigilancia deben analizarse desde una perspectiva que permita comprender tanto sus beneficios como los riesgos asociados con la recolección, procesamiento y utilización de datos”, declaró Nelson Arteaga Botello, catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-México.
El docente impartió una conferencia magistral como parte de las actividades del Congreso Virtual Internacional “Seguridad, vigilancia electrónica e inteligencia artificial: Una mirada desde la interdisciplinariedad”, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), la Coordinación Universitaria de Observatorios (CUO) y el cuerpo académico (CA) Minería de Datos y Sistemas Multi-Agentes: Principios y Aplicaciones de la Universidad Veracruzana (UV).
Arteaga Botello señaló que ninguna disciplina explica por sí sola la compleja relación entre tecnología, vigilancia, IA y protección de datos.
“Los sistemas de vigilancia tienen un carácter ambivalente, pues la recopilación de información contribuye al bienestar social y facilita el acceso a servicios y derechos, pero también genera mecanismos de influencia y control sobre las personas.

El investigador comentó que las grandes bases de datos identifican tendencias en ámbitos como la salud, la alimentación y la movilidad, información que puede utilizarse para diseñar políticas públicas específicas y prevenir determinadas situaciones de riesgo.
“Las plataformas digitales forman parte de esta dinámica, pues al usar herramientas como Zoom los usuarios generan datos que pueden ser aprovechados para modelar posibles comportamientos colectivos, aunque al mismo tiempo esas tecnologías permiten comunicarse a distancia, transmitir conocimiento y ampliar espacios de debate”, puntualizó.
Ante este panorama, el académico consideró necesario cambiar la pregunta sobre la IA, porque más que cuestionarnos únicamente la función de un algoritmo, debemos hacerlo sobre quién lo diseña y bajo qué criterios.
“La IA generativa tiene detrás de sí seres humanos, y las decisiones tomadas durante su diseño influyen en la manera en que estas tecnologías procesan información y utilizan los datos de los usuarios”, resaltó.

Arteaga Botello llamó a evitar tanto una visión excesivamente optimista, como perspectivas distópicas que consideran que la IA conducirá inevitablemente al fin de la sociedad como se conoce.
Mauricio Lascurain Fernández, catedrático del IIJ, celebró la participación de los asistentes a este foro, quienes a lo largo de tres días abordaron desde una mirada crítica temas como tecnología, derechos humanos, IA aplicada y agentes inteligentes.
Por su parte, José Othón Flores Consejo, titular de la CUO, mencionó que las nuevas generaciones confían demasiado en las respuestas que obtienen de la IA y ceden paso a los avances tecnológicos en detrimento de su capacidad de razonar.
“Es importante que la comunidad académica y profesional de las ciencias jurídicas aborde el tema, a fin de reglamentar su uso de forma adecuada”, enfatizó.




