
- Antonia Barranca Enríquez, del Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB) de la Universidad Veracruzana, mencionó que existe una relación bidireccional entre la cavidad oral y el resto del organismo
Carlos Hugo Hermida Rosales / Fotos: César Pisil Ramos
Xalapa, Ver.- “La salud bucal no debe entenderse como un aspecto aislado ni meramente estético, pues las enfermedades de la boca pueden repercutir en el organismo y, a su vez, diversos padecimientos sistémicos afectar la condición oral”, afirmó Antonia Barranca Enríquez, catedrática del Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB) de la Universidad Veracruzana (UV),
Al impartir el seminario “¿Por qué es importante para la salud general atender la salud oral?”, organizado por la Comisión de Seminarios del IIB, la especialista subrayó la necesidad de abordar la situación desde una perspectiva integral y multidisciplinaria.
La investigadora mencionó que existe una relación bidireccional entre la cavidad oral y el resto del organismo. Por un lado, enfermedades como la diabetes favorecen alteraciones en la salud periodontal; por otro, algunos padecimientos de la boca generan efectos que trascienden el ámbito odontológico.
“La enfermedad periodontal puede provocar un desequilibrio en la microbiota oral conocido como disbiosis, y bajo determinadas condiciones las bacterias se desplazan hacia otros sitios del organismo a través de la circulación sanguínea, lo que ha impulsado investigaciones sobre su probable participación en procesos inflamatorios”, precisó.

Incluso existen estudios que han identificado bacterias asociadas con enfermedades periodontales —como Porphyromonas gingivalis— capaces de atravesar la barrera hematoencefálica, por lo cual se analiza su posible relación con procesos neurodegenerativos y otras alteraciones.
Barranca Enríquez comentó que uno de los principales problemas es considerar la boca únicamente desde una perspectiva estética, centrada en la sonrisa y los dientes frontales, visión que lleva a descuidar piezas posteriores como los molares, esenciales para la masticación y una adecuada alimentación.
Igualmente, destacó la relación entre salud mental y oral, pues padecimientos como el estrés favorecen el bruxismo, caracterizado por el apretamiento o deslizamiento dental durante el sueño y el estado de vigilia; si se mantiene por periodos prolongados, esta conducta ocasiona un desgaste severo de las piezas dentales.
La investigadora afirmó que las consecuencias de una mala condición bucal no se limitan a lo físico, ya que la pérdida de dientes, las caries y otros problemas pueden afectar la autoestima, generar dificultades en el ámbito laboral, provocar ausentismo y repercutir en el desempeño escolar de niños.

A esto se suma el elevado costo que alcanzan los tratamientos dentales cuando los padecimientos se encuentran en etapas avanzadas, lo que añade una barrera adicional para el acceso a la atención.
Ante este panorama, la académica recomendó adoptar medidas cautelares que contemplen distintos factores: mantener una adecuada higiene oral, cuidar la alimentación, controlar el estrés y las emociones, y realizar actividad física de forma equilibrada.
“Las enfermedades bucodentales son de origen multifactorial, por lo que su prevención y atención necesitan considerar las condiciones y hábitos de cada persona”, manifestó.
La especialista enfatizó en la importancia de fortalecer la investigación interdisciplinaria en torno al tema, con la participación de odontólogos, médicos, nutriólogos, psicólogos, biólogos moleculares y químicos, pues permitiría avanzar hacia tratamientos personalizados, en lugar de aplicar esquemas generalizados.



