IA, apoyo que no sustituye al aprendizaje crítico: investigadores 

Efrén Mezura Meza, del Instituto de Investigaciones en Inteligencia Artificial UV
  • Efrén Mezura Meza y Alberto Ramírez Martinell de la Universidad Veracruzana, así como Luis Javier Plata Rosas, de la Universidad de Guadalajara, llamaron a utilizarla de forma ética 
  • Participaron en conversatorio organizado por la Dirección de Comunicación de la Ciencia  

Jorge Vázquez Pacheco 

Xalapa, Ver.- El uso de IA en revistas de divulgación científica debe ser una herramienta de apoyo para generar contexto o automatizar tareas administrativas, mas no para sustituir la autoría humana ni el aprendizaje crítico, plantearon especialistas dentro de un conversatorio organizado por la Dirección de Comunicación de la Ciencia de la Universidad Veracruzana (UV). 

Efrén Mezura Meza, del Instituto de Investigaciones en Inteligencia Artificial; Alberto Ramírez Martinell, del Centro de Investigación e Innovación en Educación Superior, ambos de la UV, y Luis Javier Plata Rosas, de la Universidad de Guadalajara, hablaron del uso ético de la inteligencia artificial (IA) generativa en el ámbito académico y profesional; mencionaron la falta de herramientas para detectar IA y comentaron la necesidad de una formación digital humana que priorice la ética sobre el exceso tecnológico. 

En cuanto al empleo práctico y automatización con IA, se destacó su utilidad para automatizar tareas administrativas y de formato que no requieren generación de contenido original, como adaptar un mismo plan de estudios a diferentes formatos institucionales, redactar cartas de solicitud o llenar plantillas llamadas “machotes”. 

Los participantes aconsejaron no emplear IA para crear contenido desde cero, pero sí como apoyo metodológico para generar contextos, reinterpretar párrafos complejos, estructurar textos o conversar sobre las ideas cuando el autor experimenta cansancio o bloqueo. 

Sobre la detección de IA y las herramientas antiplagio, se dijo que no las hay confiables o definitivas para detectar textos escritos por IA. Los grandes consorcios editoriales internacionales piden a sus editores asociados usar el sentido común y apoyarse en equipos humanos para verificar la integridad de los textos.  

Efrén Mezura Meza, del Instituto de Investigaciones en Inteligencia Artificial UV

Existen herramientas como Turnitin Ithenticate, que son excelentes para detectar plagio tradicional, pero con altas probabilidades de falsos positivos en este terreno. Por esta razón, en diversas instituciones se ha prohibido reprobar a estudiantes basándose en detectores de IA. 

Por lo que respecta a México, la iniciativa de regulación denominada Principios de Chapultepec fue presentada en enero de 2026 como declaración de ética y buenas prácticas, diseñada para orientar el uso y desarrollo de la IA, derivado de un ejercicio nacional en 2025 con la participación de 1.5 millones de estudiantes y profesores. 

En tanto, el Manifiesto de la Universidad Veracruzana sobre el uso de IA generativa en áreas académicas, administrativas y de desarrollo, es de acceso público y está disponible en https://www.uv.mx/iagen/files/2025/03/IAGen-Manifiesto.pdf 

Se enfatizó que escribir con intención de comunicar emociones, motivaciones y experiencias, es un proceso complejo que va más allá de la lógica sintáctica de una máquina y se defendió la divulgación científica como una rama de la literatura que no debe ser menospreciada ni delegada enteramente a la IA, ya que requiere de un criterio humano y narrativo que la IA no posee genuinamente. 

En cuanto al diseño y las artes, toca áreas grises. El problema central no es la tecnología en sí, sino las implicaciones éticas y económicas de dejar de contratar y pagar a profesionales humanos (diseñadores, músicos, ilustradores o escritores). 

Finalmente, en el impacto ambiental las herramientas IA requieren de enorme poder de cómputo y energía para entrenar los modelos y enfriar los servidores, lo que genera una huella de carbono considerable. Se hizo un llamado a no usar la IA a la ligera, ya que cada interacción consume aproximadamente la energía equivalente a realizar diez búsquedas en el Google tradicional.

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