
- Especialistas de la UV, BUAP y UNAM dialogaron sobre los aportes de la ecología política feminista para transformar la producción de conocimiento
- El conversatorio fue organizado por la Cátedra de Excelencia Mujeres en la Ciencia y la Tecnología de la UV
- Reunió experiencias académicas vinculadas con los cuidados, los territorios y la justicia social
David Sandoval Rodríguez / Fotos: Luis Fernando Fernández
Xalapa, Ver.- La Cátedra de Excelencia Mujeres en la Ciencia y la Tecnología se ha consolidado como un espacio para impulsar el diálogo académico, el intercambio de saberes y la reflexión colectiva en torno a problemáticas contemporáneas que atraviesan la vida universitaria y social, destacó Yareni Perroni Ventura, académica coordinadora de esta iniciativa de la Universidad Veracruzana (UV), al inaugurar el conversatorio “La ecología política feminista y su apuesta por una academia tendiente al cuidado de la red de vida”.
El encuentro reunió a Verónica Moreno Uribe, académica de la Facultad de Antropología de la UV; Lucía Linsalata, profesora del Doctorado en Sociología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), y Marcela Morales Magaña, profesora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), Unidad Morelia, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La moderación estuvo a cargo de Carolina Díaz Íñigo, estudiante de doctorado del CIESAS
Durante la conversación, las participantes coincidieron en que la ecología política feminista constituye un campo de pensamiento y acción que permite comprender las múltiples formas de violencia que afectan las condiciones que sostienen la vida, al tiempo que ofrece herramientas para imaginar y construir alternativas desde los cuidados, la colectividad y la transformación social.
Lucía Linsalata señaló que la ecología política feminista representa un “territorio de encuentros” integrado por mujeres comprometidas con prácticas académicas vinculadas con procesos de lucha social.
Explicó que esta perspectiva permite reconocer las tramas de interdependencia que sostienen la vida y que con frecuencia son invisibilizadas por modelos dominantes de pensamiento.

Asimismo, destacó que este enfoque impulsa la reinvención de los lenguajes y de las prácticas académicas, favoreciendo formas de producción de conocimiento más cercanas a las experiencias de las personas y comunidades.
Por su parte, Verónica Moreno afirmó que las ecologías políticas feministas constituyen un conjunto de herramientas que ayudan a comprender cómo operan las distintas formas de poder que amenazan la vida en los territorios y en los cuerpos.
En ese sentido, enfatizó la importancia de cuestionar las lógicas binarias y jerárquicas que históricamente han definido qué vidas son consideradas valiosas y cuáles permanecen al margen.
La docente y activista resaltó que esta corriente promueve la construcción de preguntas orientadas a identificar las condiciones necesarias para colocar la vida en el centro de las decisiones sociales, políticas y académicas.
En su turno, Marcela Morales compartió que su acercamiento a la ecología política feminista le permitió articular inquietudes personales, académicas y profesionales que anteriormente percibía de manera fragmentada.

Consideró que uno de los mayores aportes de esta perspectiva es su capacidad para propiciar encuentros, fortalecer redes de apoyo y fomentar formas de conocimiento más abiertas y colaborativas.
Además, destacó el concepto de “promiscuidad epistémica”, planteado por Donna Haraway, entendido como la posibilidad de establecer diálogos entre disciplinas, experiencias y actores diversos para construir nuevas alianzas y comprender de manera más amplia las complejas redes que sostienen la vida.
Las participantes coincidieron en que la ecología política feminista representa una apuesta por transformar la academia mediante prácticas más sensibles a los cuidados, la interdependencia y la defensa de la vida, fortaleciendo vínculos entre la producción de conocimiento y los procesos colectivos que buscan justicia social y ambiental.




