
- Rina Cáceres Gómez, de la Universidad de Costa Rica, considera que con su término no acabaron las desigualdades y estructuras económicas que esa ley ayudó a construir
- Dictó conferencia en el Foro Académico “Juventudes XX-XXI, Memoria y construcción de paz”, en el marco de la FILU 2026
José Luis Couttolenc Soto / Fotos: César Pisil Ramos
Xalapa, Ver.- Rina Cáceres Gómez, docente de la Universidad de Costa Rica, opinó que el apartheid oficialmente llegó a su fin en 1994, pero “terminar una ley no significa acabar con las desigualdades y las estructuras económicas que esa iniciativa ayudó a construir, tampoco terminan los miedos y las memorias”.
La especialista en estudios de África y afrodescendencia fue conferencista en el Foro Académico “Juventudes XX-XXI, Memoria y construcción de paz”, como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) 2026, en donde habló de “Memorias del apartheid: justicia y desafíos contemporáneos”.
Acompañada de Juan Ortiz Escamilla, director general de Relaciones Internacionales de la Universidad Veracruzana (UV), la investigadora costarricense dijo que el apartheid no fue únicamente un sistema de prejuicios individuales; “fue una estructura política armada, económica, territorial y racial organizada desde el Estado para controlar el poder, el trabajo, las tierras, la circulación de las personas y la vida cotidiana.
Cáceres Gómez, doctora en Historia y experta internacional en la diáspora africana y estudios postcoloniales, consideró que el apartheid continúa siendo una experiencia histórica para el mundo contemporáneo, “fue un sistema oficial de segregación racial instaurado en Sudáfrica en 1948”.

Sobre su impacto, mencionó que la población fue clasificada racialmente, determinando dónde vivir, dónde estudiar, qué trabajo realizar, con quién casarse, de quién enamorarse, con quién tener hijos, cómo desplazarse y qué derechos políticos poseer.
“La memoria no elimina automáticamente la desigualdad, la reconciliación no redistribuye la riqueza, y la verdad histórica no reemplaza la justicia social”, planteó la investigadora.
Al término de su disertación, Rina Cáceres expresó que el desafío de las nuevas generaciones obliga a preguntarse cómo las sociedades recuerdan, cómo reparan, cómo evitar reproducirlas; resaltó que las generaciones que derrotaron el apartheid “conquistaron algo gigantesco: ciudadanía, derecho al voto, libertad de movimiento, reconocimiento político y dignidad pública. Ese es el reconocimiento para las generaciones históricas”.




