
- El docente de la Universidad de Costa Rica afirmó que es un eje fundamental para la supervivencia humana, aunque ha sido relegada por poderosos actores políticos y económicos
- Participó en el Foro de Egresados 2026 de la Maestría en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad de la Universidad Veracruzana
Carlos Hugo Hermida Rosales
Fotos: César Pisil Ramos (2), Carlos Hermida (1,3)
Xalapa, Ver.-“Es fundamental fortalecer la gestión ambiental en América Latina ante el contexto global marcado por el cambio climático, los conflictos armados y las crisis económicas”, declaró Ismael Guido Granados, académico de la Universidad de Costa Rica.
En su visita a la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana (UV), donde participó en el Foro de Egresados 2026 de la Maestría en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad, el docente reflexionó en torno al papel que desempeñan las universidades en la difusión del conocimiento y los retos que esto implica.
Ismael Guido afirmó que la gestión ambiental es un eje fundamental para la supervivencia humana, aunque en la actualidad ha sido relegada por algunos de los actores políticos y económicos más poderosos del mundo.
Al abordar la importancia de mantener acciones encaminadas a la protección medioambiental, enfatizó que “sin recursos naturales en general no va a pasar nada con nuestras vidas, solo desaparecer”.

El catedrático mencionó que fenómenos como el cambio climático, las guerras y las crisis financieras han incrementado la relevancia de construir bases sólidas de conservación que permitan a las sociedades enfrentar escenarios cada vez más complejos.
“Por ello, la gestión ambiental no solo debe entenderse como una política pública o una tarea institucional, sino como una práctica cotidiana indispensable que garantice el bienestar de las futuras generaciones”, precisó.
Ismael Guido, reconoció que la academia aún sortea dificultades para acercar el conocimiento científico a la población, principalmente a sectores que no han tenido acceso a formación profesional.
Las instituciones educativas son eficaces al generar investigación, pero aún existe una deuda en materia de proyección social con las comunidades.
“Las universidades tienen que involucrarse con toda la sociedad, pues muchas prácticas inadecuadas que dañan al ambiente no provienen de malas intenciones, sino de ausencia de información y acompañamiento”, aseveró.
El académico aseveró que la gestión ambiental no debe limitarse a gobiernos o casas de estudio, porque requiere de la participación activa de toda la población para obtener resultados reales y sostenibles.

“Los planes más sólidos pueden fracasar si no cuentan con el respaldo y la apropiación de la ciudadanía, por lo cual esta necesita involucrarse desde la formulación de estrategias y no únicamente en su aplicación”, puntualizó.
El experto afirmó que las localidades son aliadas fundamentales en los procesos ambientales, particularmente las rurales, porque sus habitantes muchas veces realizan acciones de conservación per se.
Ante ello, es esencial rescatar y revalorar la sabiduría comunitaria y las prácticas desarrolladas desde la experiencia cotidiana, pues complementan y enriquecen el trabajo.
“La academia debe aprender de la población y reconocer sus aportaciones, porque el conocimiento técnico especializado sólo adquiere profundidad al conectarse con las realidades de las personas”, concluyó.




