
- Juan Antonio Villanueva Jiménez, investigador del Colegio de Posgraduados, participó en el Día Internacional de la Sanidad Vegetal, organizado por la Facultad de Ciencias Agrícolas UV
José Luis Couttolenc Soto / Fotos: César Pisil Ramos
Xalapa, Ver.- Juan Antonio Villanueva Jiménez, profesor investigador del Colegio de Postgraduados (Colpos) Campus Veracruz, subrayó la importancia de contar con programas de control de plagas citrícolas que causan daños graves a los cultivos, si se considera que Veracruz ocupa el primer lugar nacional en su producción.
La participación del especialista tuvo lugar durante el ciclo de conferencias organizado por la Facultad de Ciencias Agrícolas (FCA) de la Universidad Veracruzana (UV), en el marco del Día Internacional de la Sanidad Vegetal, con el tema “Resistencia a insecticidas en plagas de cítricos: causas y manejo”, donde abordó los desafíos actuales del campo mexicano.
En el auditorio de la FCA, dio a conocer que la entidad veracruzana cuenta con más de 247 mil hectáreas cultivadas, que la ubica como líder en naranja y mandarina, y segundo productor de limón, aportando una parte fundamental de la producción mexicana.

Dichas plagas citrícolas causan daños graves como puede ser la reducción en la producción; pérdida de calidad del fruto, defoliación, debilidad general del árbol, y en casos severos como el HLB (Huanglongbing), la muerte de la planta.
El trabajo de Villanueva Jiménez es un referente nacional en el estudio de la resistencia química en cítricos, su enfoque se centra en el Manejo Integrado de Plagas (MIP), estrategia que busca reducir la dependencia de agroquímicos mediante el equilibrio biológico.
De acuerdo con el experto, es fundamental transitar hacia modelos que prioricen la salud del ecosistema sin comprometer la productividad de las huertas.
Compartió que en sus investigaciones ha identificado que la resistencia en plagas cíticas, como el ácaro (Tetranychus urticae) y el psílido asiático (Diaphorina citri) —vector del HLB—, se debe principalmente a una presión de selección extrema.

Dijo que ocurre cuando los productores realizan aplicaciones calendarizadas sin realizar muestreos previos, permitiendo que solo los individuos genéticamente más fuertes sobrevivan y se reproduzcan.
Otro factor determinante es la falta de rotación de ingredientes activos, el uso repetido de grupos toxicológicos como neonicotinoides o piretroides acelera la insensibilización de los insectos.
A nivel biológico, las plagas desarrollan mecanismos metabólicos complejos, produciendo enzimas que degradan el insecticida antes de que este pueda surtir efecto, lo que vuelve inútiles los tratamientos tradicionales.
Para combatir este fenómeno, el investigador propone el fortalecimiento de las Áreas Regionales de Control y un monitoreo constante de la susceptibilidad de poblaciones de estados como Veracruz, Michoacán y Colima.

Apuntó que esta vigilancia permite ajustar las dosis y seleccionar los productos más adecuados según el nivel de resistencia local, evitando el desperdicio de recursos y el daño ambiental.
Finalmente, el profesor del Colpos propuso el uso de insecticidas selectivos que protejan a los enemigos naturales de las plagas; mencionó que, al integrar moléculas menos agresivas con el control biológico, se logra una defensa más resiliente y sostenible.
Esta visión busca que la citricultura mexicana mantenga su competitividad mediante la ciencia y la responsabilidad fitosanitaria.



