- José Javier Pérez, de la Licenciatura en Pedagogía, desarrolló una investigación sobre heteronormatividad en la Escuela de Bachilleres Constitución de 1917
Paola Cortés Pérez / Fotos: Omar Portilla Palacios
13/05/2026, Xalapa, Ver.- La escuela continúa siendo un espacio clave en la reproducción de normas sociales sobre sexualidad y género, por lo que resulta fundamental analizar críticamente cómo la práctica docente puede reforzar —consciente o inconscientemente— dinámicas de heteronormatividad y tabúes dentro del aula, enfatizó José Javier Pérez Perea, alumno de octavo semestre de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana (UV).
Contó que su investigación recepcional, “El efecto de la práctica docente en la reproducción social de heteronormatividad y tabúes sobre diversidad sexual y de género en la Escuela de Bachilleres Constitución de 1917”, surgió a partir de una inquietud personal y familiar vinculada con la diversidad sexual, así como del reconocimiento de que estas realidades forman parte del entorno educativo y social contemporáneo.
Explicó que abordar el tema desde la pedagogía representa una oportunidad para reflexionar sobre el papel formativo de la escuela en la construcción de identidades y relaciones más inclusivas.
Para desarrollar el estudio, el universitario empleó una metodología mixta de intervención educativa evaluatoria, con un enfoque transeccional que integró herramientas cuantitativas y cualitativas durante una semana de trabajo en la Escuela de Bachilleres Constitución de 1917.

Asimismo, incluyó la aplicación de cuestionarios tipo Likert (usado para medir actitudes, opiniones o percepciones) a 80 estudiantes de primero, tercero y quinto semestre, así como entrevistas semiestructuradas a tres docentes vinculados con los grupos analizados, lo que permitió triangular información sobre percepciones estudiantiles y prácticas docentes.
Entre los datos arrojados, Pérez Perea identificó que persiste una reproducción inconsciente de la heterosexualidad como norma dentro del espacio escolar. Aunque el discurso docente suele presentarse como inclusivo, el contraste con testimonios estudiantiles reveló que, mediante ejemplos, narrativas o silencios, continúan reforzándose esquemas heteronormativos que convierten la diversidad sexual en un tema marginal o tabú.
Asimismo, señaló que existe una tendencia a tratar la sexualidad con eufemismos o desde una postura de neutralidad pasiva, lo que limita un diálogo abierto y formativo.

Destacó que estos resultados muestran la relevancia del llamado currículum oculto, entendido como el conjunto de creencias, actitudes y valores que el profesorado transmite más allá de los contenidos formales.
Desde esta perspectiva, advirtió que la práctica educativa requiere una revisión constante para alinearse con las necesidades sociales actuales y contribuir a espacios escolares más respetuosos de las diversas identidades.
Como parte de sus conclusiones, planteó cuatro líneas de acción: generar espacios de diálogo abiertos sobre diversidad sexual y de género; capacitar a docentes para abordar estos temas sin prejuicios; fortalecer la implementación real de programas institucionales relacionados con género; y ofrecer formación que permita superar barreras lingüísticas o culturales que perpetúan la exclusión.
Pérez Perea puntualizó que la educación media superior representa una etapa decisiva en la construcción de identidad de las y los jóvenes, por lo que intervenir pedagógicamente en este nivel puede favorecer que el respeto hacia la diversidad no sea una idea ajena, sino un componente integral de la formación social y humana.




