- Profesionales formados en la UV coincidieron en que las decisiones tomadas desde el diseño y el levantamiento repercuten en comunidades enteras
Carlos Hugo Hermida Rosales / Fotos: César Pisil Ramos
11/05/2026, Xalapa, Ver.- En el marco de su 70 aniversario, la Facultad de Arquitectura de la Universidad Veracruzana (UV) albergó el foro “Arquitectura con propósito, ética y trayectoria de la práctica profesional”, en el cual expertos formados en esta entidad académica disertaron en torno a la responsabilidad social y los desafíos del campo laboral.
Francisco Javier Morales García, egresado de la generación 1978-1982, destacó que como alumno tuvo la oportunidad de trabajar junto a sus propios docentes, lo que le permitió adquirir experiencia y herramientas profesionales antes de concluir su formación.

“Una de las lecciones más importantes que aprendí en mi etapa universitaria fue el valor del trabajo colectivo y la creación de redes, mismas que aún se fortalecen décadas después”, manifestó.
El edificador declaró que la arquitectura no puede desligarse de su dimensión social y ambiental, porque cada proyecto modifica la convivencia y la dinámica urbana.
Por su parte, Ricardo Alfredo Veyro Cabañas rememoró con nostalgia su ingreso a la facultad, en la cual presentó su examen profesional en 1998.
“Aunque en mis años universitarios soñaba con dedicarme a la arquitectura de autor, al final orienté mi trayectoria hacia la construcción de grandes obras”, relató.

El panelista expresó lo esencial que es comprender la identidad y responsabilidad del arquitecto, porque las decisiones tomadas desde el diseño y el levantamiento repercuten en comunidades enteras, y ante ello es primordial mantener un equilibrio entre la calidad técnica y moral en el desempeño laboral.
En su participación, Taryn Téllez Gutiérrez charló sobre su vocación por el urbanismo y la función pública, que surgió en su entorno familiar y se fortaleció durante sus últimos semestres de formación académica.
“Al principio soñaba con dedicarme al diseño arquitectónico tradicional, pero con el tiempo comprendí que sin una adecuada planeación cualquier proyecto puede dirigirse al fracaso”, compartió.
La egresada, quien desarrolló una trayectoria enfocada en la planeación territorial y la gestión pública, precisó que el urbanismo obliga a pensar en el bienestar colectivo y en el impacto de cada intervención.

Finalmente, Andrea Morales Hernández comentó que su interés por la arquitectura tiene su origen a partir de la experiencia familiar en la construcción de viviendas.
“En la carrera descubrí la complejidad técnica y la dimensión humana de la disciplina, por medio de materias vinculadas con diagnóstico comunitario y urbanismo”, puntualizó.
La profesionista destacó que uno de los momentos impactantes en su formación fue visitar colonias periféricas con condiciones precarias de vivienda, situación que le ayudó a comprender la manera en que la arquitectura debe responder a problemáticas sociales y ambientales.
Los panelistas coincidieron en que el ejercicio arquitectónico implica una alta responsabilidad social, porque quienes diseñan y construyen espacios tienen la obligación de garantizar habitabilidad, seguridad e integridad para los ocupantes.





