- María de Lourdes Palacios, de la UNAM, afirmó que lejos de contraponerse, ambos modelos de aprendizaje se complementan
Carlos Hugo Hermida Rosales
Fotos: Luis Fernando Fernández
Xalapa, Ver.- “La articulación de los saberes de tradición oral con los modelos académicos formales enriquece en gran medida la enseñanza del arpa en el país”, aseguró María de Lourdes Palacios González, profesora-investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al impartir una conferencia en la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana (UV).
Ante docenas de estudiantes, en su participación en el 3er Foro Internacional de Educación Musical 2026 “Investigación, creatividad y práctica”, la catedrática compartió los resultados de un proyecto enfocado en procesos de aprendizaje desde una perspectiva integral.
Palacios González relató que su trabajo se centró en el seguimiento de dos alumnos de la Escuela de Iniciación a la Música y a la Danza, quienes se formaron a partir de la tradición oral y el aprendizaje académico.
El proyecto fue presentado por un equipo interdisciplinario en la Universidad de la Sorbona, en París, donde se expusieron experiencias de cátedra del arpa en México y se resaltó la riqueza de los procesos educativos surgidos del diálogo entre distintos métodos de transmisión del conocimiento.

La catedrática puntualizó que la tradición oral tiene un papel fundamental en la enseñanza musical porque permite que el aprendizaje se vincule con la experiencia vital del estudiante; a través de esta vía, la música se integra de manera sensible en la cotidianidad y se genera una base sólida para el desarrollo posterior de información teórica.
Por su parte, la formación académica brinda herramientas técnicas y conceptuales que dan a los alumnos la oportunidad de ampliar sus capacidades como intérpretes, compositores o ejecutantes.
“Lejos de contraponerse, ambos modelos se complementan, pues la unión de tradición oral y enseñanza formal no solo es posible, sino deseable para potenciar el desarrollo musical”, aseveró.
La investigadora mencionó que muchas instituciones académicas han privilegiado históricamente el enfoque teórico y dejan de lado las músicas populares, pese a que estos conocimientos pueden dialogar sin conflicto y enriquecerse mutuamente.

Al abordar al arpa como instrumento, Palacios González comentó que, aunque no es originaria de México, ha tenido una amplia difusión a lo largo del país e integra variadas expresiones musicales tradicionales.
Manifestaciones artísticas como el son jarocho muestran su relevancia en la identidad cultural mexicana y su presencia se extiende a Chiapas, la Huasteca y Tierra Caliente, entre otras regiones.
Por esto, fortalecer su enseñanza con la suma de los métodos educativos citados no solo es pertinente, sino necesario, incluso el modelo debería aplicarse a la cátedra de todos los instrumentos musicales.
La académica resaltó que en visiones eurocéntricas persisten prácticas discriminatorias hacia las músicas tradicionales, por lo cual es fundamental reconocer la validez de los procesos propios de transmisión cultural.
“Promover la integración de saberes suma a la diversidad, fomenta la apertura y otorga a las personas sentido de pertenencia de una sociedad plural, donde distintas formas de conocimiento coexisten y se retroalimentan”, concluyó.




