Violencia y exclusión dañan a juventudes en México

Es necesario reflexionar en torno a la violencia ejercida hacia los jóvenes
  • Salvador Cruz Sierra, del Colegio de la Frontera Norte, señaló que la precariedad en este sector responde a procesos históricos y a dinámicas que limitan su desarrollo integral 
  • Dictó el tema “Masculinidades y juventudes precarizadas en contextos de violencia”, en el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana 

Texto y fotos: Carlos Hugo Hermida Rosales

Xalapa, Ver.- “Es fundamental que el gobierno y la sociedad en general replanteen las condiciones estructurales que colocan a los jóvenes en escenarios de riesgo y vulnerabilidad”, declaró Salvador Cruz Sierra, del Colegio de la Frontera Norte, al dictar una conferencia en el Auditorio “Gonzalo Aguirre Beltrán” del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana (UV). 

Al exponer el tema “Masculinidades y juventudes precarizadas en contextos de violencia”, en el marco de la experiencia educativa Cuerpos Bajo Control, el académico explicó que las agresiones ejercidas hacia este sector de la población ocurren en un entorno adultocéntrico, en el cual tradicionalmente se han construido dinámicas de exclusión que impactan directamente en sus condiciones de vida. 

Salvador Cruz precisó que la precariedad juvenil no es un fenómeno reciente, sino el resultado de procesos históricos derivados en la desvalorización de los cuerpos jóvenes, considerados en muchos casos desechables o prescindibles para el tejido social. 

“La violencia hacia ellos no solo se manifiesta en formas extremas como el asesinato, sino también en expresiones menos visibles que, con el tiempo, son igualmente letales para su desarrollo integral”, enfatizó. 

Salvador Cruz explicó que la precariedad juvenil no es un fenómeno reciente

En décadas recientes este problema se ha evidenciado en México, donde fenómenos como la participación de jóvenes en el crimen organizado, los homicidios, las desapariciones, la criminalización y el suicidio se han propagado. 

El investigador habló del término “juvenicidio”, el cual no alude a muertes aisladas o naturales, sino a asesinatos o actos de violencia física o simbólica impuestos fundamentalmente por el Estado, de manera sistemática e impune a determinados grupos sociales. 

“Es necesario reflexionar en torno a la violencia ejercida hacia los jóvenes, pero también en la que ellos mismos reproducen en un intento por comprender integralmente el fenómeno y generar condiciones que permitan construir una convivencia pacífica”, dijo. 

Al abordar la situación que atraviesa la frontera norte del país, el investigador comentó que diversas urbes ubicadas en ella, como Tijuana y Ciudad Juárez, han sido escenarios de violencia intensa, con episodios críticos ocurridos a finales de la primera década del siglo XXI. 

El ponente fue moderado por la investigadora Rosío Córdova Plaza

“Además de un alto número de jóvenes asesinados, también se registraron actos de crueldad, lo cual evidencia la profundidad de la situación en entornos afectados por el crimen organizado”, puntualizó.  

El académico declaró que es urgente implementar cambios estructurales que incluyan el fortalecimiento de los valores desde el hogar, la generación de empleos, el acceso universal a la educación y la atención a parámetros culturales como modelos de masculinidad que fomentan la agresión.   

Ese tipo de transformaciones requieren de un trabajo sostenido en varios ámbitos: social, económico, laboral, educativo, deportivo y recreativo, porque sus efectos no serán inmediatos y demandarán esfuerzos a largo plazo. 

Salvador Cruz mencionó que, ante esta problemática, la academia no debe centrarse solo en la generación de conocimiento, sino posicionarse ética y políticamente con el objetivo de visibilizar la violencia que enfrentan las juventudes, y promover acciones para atender las desigualdades estructurales. 

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