- Es el primer estudiante con discapacidad visual que cursa estudios en el Centro de Iniciación Musical Infantil
- Docentes de esta entidad académica implementan estrategias pedagógicas inclusivas para favorecer su aprendizaje musical
- El acompañamiento familiar y escolar ha sido clave para fortalecer sus habilidades artísticas
Paola Cortés Pérez / Fotos: Omar Portilla Palacios
Xalapa, Ver.- La música es la gran pasión de Mateo López Avelino. Desde muy pequeño mostró una afinidad natural por los sonidos, especialmente por las percusiones, el arpa, el violín y el piano, así como por el saxofón y el clarinete, vocación que lo llevó a formarse en el Centro de Iniciación Musical Infantil (CIMI) de la Universidad Veracruzana (UV).
Mateo es el primer estudiante con discapacidad visual que ingresa al centro para estudiar piano, y esto ha representado una experiencia significativa para su formación musical y para el fortalecimiento de prácticas educativas inclusivas en la institución.
Su madre, la señora Martha Avelino Rosas, relató que el interés de Mateo por la música surgió desde temprana edad y se ha mantenido como una de sus principales motivaciones: “Su vida es la música, incluso sus momentos libres y no libres los dedica a la música”, comentó.

El menor, originario de la localidad de Totalco, municipio de Perote, asiste a clases dos veces a la semana; para llegar a tiempo –junto con su madre– hace un largo recorrido, en el que combinan transporte público y taxi, lo que significa un esfuerzo que ha valido la pena al observar los avances que ha tenido el pequeño en su aprendizaje y desarrollo personal, expresó Martha Avelino.
“Le está ayudando mucho en su autonomía y en todos los aspectos, además regresa de sus clases contento y con deseos de continuar aprendiendo”, compartió.
El talento musical del niño fue identificado desde la escuela primaria por Lisbeth Juárez Molina, docente de educación especial que trabaja en la Unidad de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER) en Perote. Recordó que mostraba gran interés por escuchar diferentes géneros musicales y era capaz de reconocer distintos sonidos, lo que evidenció su sensibilidad auditiva.

A partir de estas habilidades, le solicitó al profesor de música del plantel educativo que le enseñara, y decidió comenzar a trabajar con la melódica, lo cual le ayudó a fortalecer su aprendizaje musical.
Posteriormente, la docente sugirió a la familia considerar el ingreso al CIMI de la UV, donde el niño podría desarrollar de manera más amplia su interés por la música.
La familia decidió iniciar el proceso de admisión y Mateo presentó el examen correspondiente, el cual aprobó satisfactoriamente, lo que le permitió integrarse al programa en agosto de 2025.

Actualmente cursa diversas asignaturas del plan de estudios del CIMI, entre ellas piano, solfeo, flauta dulce y conjuntos instrumentales, lo que ha representado un reto pedagógico para el equipo docente al implementar ajustes para favorecer su aprendizaje.
Al respecto, Fátima Delgado Tijerina, profesora de la asignatura de piano individual en el CIMI, dijo que desde hace algunos años se interesó en la educación inclusiva, particularmente en el aprendizaje de la musicografía en Braille, sistema que permite a las personas con discapacidad visual leer y escribir música, específicamente para población infantil.
Explicó que el trabajo con Mateo ha implicado combinar distintas estrategias pedagógicas, además de la lectura musical en Braille, se emplean ejercicios auditivos, actividades lúdicas con instrumentos de percusión y el reconocimiento táctil del teclado del piano para que el alumno identifique las notas y las distancias entre las teclas.

“Trabajamos mucho de manera lúdica con instrumentos de percusión y mucha cuestión auditiva; mientras que en el piano el conocimiento es táctil con las teclas”, comentó la docente.
Durante su primer semestre, Mateo logró acreditar sus materias y participar en presentaciones escolares, entre ellas una demostración práctica de piano y una presentación de flauta dulce junto con sus compañeros.
Para Delgado Tijerina, la presencia del menor representa también una oportunidad de aprendizaje: “Para nosotros es una alegría tener a Mateo porque él también nos da la oportunidad de aprender –a nosotros los docentes– cómo trabajar con niños y niñas con discapacidad visual”, enfatizó.

La experiencia, añadió, sienta un precedente para que más infancias con discapacidad visual interesadas en la música puedan encontrar en el CIMI un espacio de formación artística que promueva la inclusión y el desarrollo de sus talentos.
Por último, la señora Martha Avelino Rosas destacó que espacios como el CIMI de esta casa de estudios, son fundamentales porque brindan oportunidades de aprendizaje a niñas y niños con distintas capacidades. Y añadió que para su hijo ha sido muy significativo poder estudiar música en un entorno donde se reconoce su talento y se le acompaña en su proceso formativo.
Agregó que contar con un espacio como el CIMI, no sólo favorece el desarrollo artístico de las infancias, sino también promueve una educación incluyente en la que pueden aprender y expresarse a partir de sus propias habilidades.





