
- Conversatorio reunió a académicas y estudiantes en el marco
del aniversario del posgrado y la conmemoración del 8M - Se destacaron acciones para consolidar una comunidad más equitativa e incluyente en la enseñanza
David Sandoval Rodríguez / Fotos: Luis Fernando Fernández
Xalapa, Ver.- En el marco del decimoquinto aniversario de la Maestría en Arquitectura de la Universidad Veracruzana (UV), se realizó un conversatorio sobre investigaciones con perspectiva de género, espacio de reflexión que reunió a académicas y estudiantes para dialogar sobre la importancia de incorporar el enfoque feminista en la producción de conocimiento y en la práctica arquitectónica.
Gladys Martínez Aguilar, coordinadora del posgrado, señaló que esta actividad inaugura un programa anual conmemorativo que busca “celebrar, convivir y reafirmar lazos”, así como retroalimentar experiencias académicas.
Subrayó que la maestría, próxima a emitir su convocatoria para la 16ª generación, ha refrendado su permanencia en el Sistema Nacional de Posgrados, lo que da cuenta de su solidez académica y pertinencia social.
No obstante, reconoció que uno de los retos internos es profundizar en la búsqueda de la equidad y la inclusión, disminuyendo brechas dentro del ámbito disciplinar.
En ese sentido, destacó la relevancia de abrir espacios donde se visibilicen investigaciones que partan de la perspectiva de género y motiven al estudiantado de licenciatura a explorar nuevos enfoques.
Durante la inauguración, el director de la Facultad de Arquitectura, Luis Fernando Sánchez, enfatizó que la UV tiene claridad sobre la necesidad de avanzar hacia la paridad y la equidad de género.
Puntualizó que la transformación comienza desde la propia Universidad y que la Facultad trabaja para consolidar “una comunidad igualitaria, con las mismas oportunidades”, donde la producción académica con enfoque de género sea reconocida como innovación sustantiva.
Asimismo, expresó su aspiración de que, en el corto plazo, la entidad académica se convierta en referente en la formación de jóvenes arquitectas y arquitectos con sensibilidad social y compromiso con la inclusión.

El conversatorio, moderado por la académica Harmida Rubio Gutiérrez, contó con la participación de Angélica del Carmen Priego Déctor, Alejandra del Ángel Millán, Paz Plaza Hernández y Zoila Martínez Cortés, quienes compartieron experiencias de investigación en torno a infancias y ciudad, intervenciones feministas en el espacio público, pedagogías cuerpo-agua-territorio y disputas en procesos de patrimonialización encabezados por mujeres.
Desde distintas trayectorias disciplinares —arquitectura, arte, sociología y estudios urbanos—, las participantes coincidieron en que la perspectiva de género no es únicamente una categoría metodológica, sino un posicionamiento epistemológico que dialoga estrechamente con los feminismos contemporáneos, en particular aquellos de corte interseccional, comunitario y territorial.
El consenso apuntó a que investigar desde una perspectiva feminista implica reconocer el cuerpo como primer territorio, cuestionar la hegemonía de modelos urbanos centrados en estándares excluyentes y visibilizar experiencias históricamente marginadas por razones de género, clase o raza.
En el ámbito arquitectónico supone repensar la ciudad como espacio político, donde las decisiones de diseño impactan directamente en la vida cotidiana de mujeres, infancias y colectivos diversos.
El diálogo entre las invitadas permitió reconocer que partir epistemológicamente de la perspectiva feminista no implica restringir los temas a “asuntos de mujeres”, sino ampliar la mirada para cuestionar estructuras históricas de exclusión en la producción del espacio.
Coincidieron en que nombrar las desigualdades es el primer paso para transformarlas y que la investigación académica debe asumirse como un acto político y ético, capaz de incidir tanto en las políticas públicas como en las prácticas cotidianas de enseñanza y diseño.
Desde esa postura, plantearon que la arquitectura puede y debe contribuir a la construcción de ciudades más justas, donde la diversidad de experiencias —de género, edad, origen y condición social— sea reconocida como punto de partida y no como excepción.




