- Por medio de su trabajo de tesis de la Licenciatura en Educación Musical, Mariel Elena Lara, centró su interés en el fortalecimiento de esta
- danza
- La investigación la realizó en comunidades de la huasteca potosina, de donde es originaria
- Uno de los resultados fue la elaboración de material didáctico para regresar la música ritual a las infancias
Paola Cortés Pérez
Fotos: Omar Portilla Palacios (1) y Mariel Elena Lara (2, 3 y 4)
Xalapa, Ver.- Mariel Elena Lara, egresada de la Licenciatura en Educación Musical de la Universidad Veracruzana (UV), desarrolló una investigación centrada en la revitalización del Pulik Són o Danza Grande de Malinche, práctica musical ritual del pueblo Tének en la región de la huasteca potosina.
En entrevista para Universo, comentó que el proyecto busca fortalecer la transmisión cultural desde la educación musical infantil mediante materiales pedagógicos diseñados en diálogo directo con la comunidad.
Compartió que llegar a este tema fue reencuentro con su identidad, pues es originaria de la región Tének de San Luis Potosí, donde creció rodeada de son huasteco, música ritual y danzas tradicionales; sin embargo, lamentó que en su comunidad “ya no hay referentes”, los músicos son mayores, la transmisión oral se ha debilitado y las infancias han perdido contacto con esta práctica debido a la migración, el abandono de la lengua y experiencias de discriminación en la escuela.
Con el acompañamiento de Micaela Santiago, hablante y traductora Tének, la joven investigadora se acercó a los músicos rituales de mayor edad que aun resguardan los conocimientos del Pulik Són. Documentó testimonios, roles comunitarios e historias que revelan cómo antes “la música elegía a sus danzantes a través de los sueños”, un criterio ritual de selección que hoy ha tenido que transformarse ante la falta de continuidad generacional.

Entre los hallazgos principales, encontró que la comunidad ha comenzado a abrirse a nuevas formas de transmisión, mostrando disposición a que las infancias se integren, incluidas las niñas, aun cuando históricamente las mujeres no habían sido músicas dentro de la danza.
También observó que existe mayor confianza hacia proyectos que mantienen comunicación constante y devuelven los resultados a la comunidad, pues durante años han realizado investigación en la región, pero no hay una devolución a la comunidad.
Uno de los productos, resultado del proyecto, es un material didáctico innovador, financiado mediante una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), con el propósito de fortalecer la educación musical desde una perspectiva culturalmente situada.
El material consiste en: tarjetas de nomenclatura Montessori, con términos en español y Tének; ilustraciones de los personajes principales de la danza y sus indumentarias; descripciones en verso, siguiendo la tradición lírica huasteca; audios accesibles por códigos QR, con explicaciones de cada personaje en Tének; un libro para colorear que narra la historia de una niña que recibe el don musical, una caja pedagógica que simula un hakal, la casa tradicional Tének, denominada “La casita del Pulik Són”.
Lara subrayó que la finalidad de este material es regresar la música ritual a las infancias, fortalecer la lengua Tének y ofrecer herramientas para que en la educación básica se reconozca la riqueza cultural de su pueblo. Además, su trabajo contempla actividades pedagógicas para aplicarlo en las aulas y dar seguimiento al proceso.

Premio “Arte, Ciencia, Luz 2025”
La tesis “El Pulik Són o Danza Grande de Malinche. Una práctica musical Tének como herramienta pedagógica a través de la educación musical”, resultado de dicha investigación, se hizo acreedora al Premio “Arte, Ciencia, Luz” Al Mejor Trabajo Recepcional 2025, en la categoría de Licenciatura.
Con respecto al reconocimiento, Mariel Elena expresó que recibirlo la llena de alegría, pero sobre todo le emociona que trascienda lo individual: “este premio no es solo mío, sino de la comunidad”, señaló.
Para ella, representa una manera de reconocer públicamente el valor cultural del Pulik Són y de quienes han preservado la tradición, especialmente los músicos mayores que compartieron sus conocimientos. A nivel personal, dijo que funciona como un impulso profesional que confirma que va por la dirección correcta, al combinar práctica musical, investigación y trabajo comunitario.
“Es un aliento para seguir profundizando en la investigación, en la docencia y en la gestión cultural; aunque a veces es difícil y cansado, así que este reconocimiento me anima a continuar”, afirmó.
Añadió que espera que el premio contribuya también a que más personas, dentro y fuera de la universidad, conozcan y valoren las prácticas musicales Tének.





