Con “bordado-libro” mujeres mahsehuales rompieron cánones académicos

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“Fue un proceso de desnudarnos con el propósito de inquietar y dar a conocer que existen otras formas de ver la vida”, compartió Emilia Flores en entrevista
  • Se trató además de la primera titulación de la Maestría en Educación para la Interculturalidad y la Sustentabilidad (MEIS) en una comunidad indígena
  • “Bordado-libro” es un concepto que ellas acuñaron, para el escrito que consta de 143 cuartillas y lleva por título Siuasentekipacholis. Trabajo y cuidado colectivo entre mujeres

Karina de la Paz Reyes Díaz (Universo)

Fotos: MEIS del IIE

30/06/2022, Xalapa, Ver.- Emilia Flores Martínez, junto con la colectiva de artesanas mahsehuales de la que forma parte, Chiwik Tajsal, dislocó las narrativas convencionales de los textos académicos y con un “bordado-libro” logró el grado de Maestra en Educación para la Interculturalidad y la Sustentabilidad (MEIS), adscrita al Instituto de Investigaciones en Educación (IIE) de la Universidad Veracruzana (UV).

Se trató de la primera titulación de la MEIS en una comunidad indígena, y para la ocasión se dieron cita más de 100 personas habitantes de Hueyapan, Puebla, de donde Emilia Flores es oriunda.

Desde su inicio en 2015, la MEIS se ha denominado un “innovador programa de posgrado”, cuyo propósito es contribuir a procesos educativos cultural y ambientalmente pertinentes, encaminados al mejoramiento de la calidad de vida, el ejercicio de derechos, la salvaguarda de los recursos naturales y del territorio, y la construcción de sociedades sustentables, participativas e interculturales.

Cuando Emilia se postuló y logró un lugar en la MEIS –que es parte del Programa Nacional de Posgrado de Calidad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)– tenía claro el objetivo: “Decidimos emprender un sueño en colectivo, más allá de nuestro hacer cotidiano”, compartió en entrevista la mujer, madre y esposa, de 35 años de edad.

El planteamiento era escribir un libro colectivo, donde no solamente llegara la estudiante a investigar, en el que todas las integrantes se sentipensaran a sí mismas y reflexionaran qué era lo que querían decir.

Llegaron a la conclusión de que compartirían su historia de vida. “Fue un proceso de desnudarnos, con el propósito de inquietar y dar a conocer que existen otras formas de ver la vida”.

A su vez, significó un proceso de sanarse a ellas mismas y acompañarse colectivamente.

“A mí se me quedó muy fuerte la cita de Gloria Anzaldúa, de que nunca nos dieron la confianza de compartir nuestra vida y escribir, relatar esa vida; al mismo tiempo, también me animaba otra cita de Silvia Rivera Cusicanqui, de que las indígenas tenemos la responsabilidad de cambiar nuestras desventajas en ventajas.”

Por ello, se pensaron como lo que son, artesanas, y decidieron compartir y describirse por medio de “puntadas”. De ahí que al trabajo recepcional que Emilia Flores tenía que presentar para lograr el grado académico le denominaron “bordado-libro”; un texto que no precisamente se ciñe a lo que dicta la academia, sino desde la dinámica de la propia colectiva.

Aclaró que “bordado-libro” es el concepto que ellas acuñaron, para el escrito que consta de 143 cuartillas. Se trató de bordar desde otras formas, con palabras.

El “bordado-libro” lleva por título Siuasentekipacholis. Trabajo y cuidado colectivo entre mujeres. Bordados que relatan la vida, cuya directora y codirectora fueron Juliana Merçon y Verónica Moreno Uribe, adscritas al IIE y la Facultad de Antropología de la UV, respectivamente.

“Para nosotras es un ‘bordado-libro’, para la academia, un documento recepcional”, expresó segura y orgullosa, la integrante de la tercera generación de la MEIS.

Lo plantearon así, porque se trata de un trabajo que más allá de estar enfocado para la academia, lo está para otras mujeres, las que no tuvieron la oportunidad de pisar las escuelas.

“Decidimos emprender un sueño en colectivo, más allá de nuestro hacer cotidiano”, rememoró

“Decidimos emprender un sueño en colectivo, más allá de nuestro hacer cotidiano”, rememoró

En el “bordado-libro” están, de alguna manera, la mayoría de los conceptos teóricos que aprendieron colectivamente, con el acompañamiento de la MEIS. Éstos los fueron deconstruyendo, reconstruyendo y desmenuzando, para poder entenderlos.

Un concepto teórico que trabajaron y renombraron como colectiva, “el más potente”, no el único, fue feminismos. Éste dio nombre a su “bordado libro”: Siuasentekipacholis, es decir, trabajo y cuidado colectivo entre mujeres.

Flores Martínez aclaró que si bien en el “bordado-libro” aparecen los nombres de 23 mujeres, es necesario tener presente que detrás de ellas hay una red de más mujeres, así como sus respectivas familias.

La MEIS califica el suceso como inédito
Lo que en términos convencionales es llamado defensa de tesis o presentación de trabajo recepcional, para el caso de Emilia Flores fue un hito. Ocurrió el 17 de junio en en la localidad de Hueyapan, Puebla. En un texto publicado a propósito de la ocasión en la página oficial de la MEIS, el profesorado lo califica como un “suceso inédito para la Universidad Veracruzana”.

Emilia Flores, no sólo se graduó con mención honorífica, junto con la colectiva Chiwik Tajsal, sino que el documento recepcional se presentó in situ, frente a la comunidad de Hueyapan, la familia extendida de la colectiva, además de colegas y profesorado de la MEIS, refiere el texto.

Varias son las razones por las que califican el suceso como inédito: da cuenta del compromiso que tiene la MEIS por articularse cercanamente con los procesos de los que son parte sus estudiantes en diversos espacios comunitarios y organizativos.

La Universidad trastocó sus cánones institucionales y se acompasó a los ritmos, prácticas y códigos comunitarios, para hacerse a ellos y avanzar en la construcción colectiva de pertinencia, que le da sentido a la academia.

Además, el documento recepcional dislocó las narrativas convencionales de los textos académicos y abrió con mucha creatividad la posibilidad de nuevas literacidades ancladas en los saberes de las mujeres mahsehuales y en otras formas de narrar el mundo.

Añaden de manera destacada que la defensa del examen sustentada por Emilia Flores recibió el respaldo y participación de la colectiva Chiwik, quienes no sólo fungieron como activas participantes, sino que dieron el aval de lo que ahí se decía.

En el documento también mencionan que la disertación, en lengua castellana y en náhuatl, además de presentar frente a las jurados el contenido del “bordado-libro”, también tuvo por objeto compartir con la comunidad el arduo proceso mediante el cual la colectividad Chiwik ha logrado materializar un horizonte de deseo propio, como práctica de resistencia y de re-existencia que pone en el centro el cuidado y el trabajo entre mujeres y por la preservación de la memoria y la vida en su comunidad.

Al evento asistieron por parte de la UV: Juliana Merçon y Verónica Moreno, y como parte del jurado Gialuanna Ayora Vásquez y Zulma Amador, de la Facultad de Sociología y del Centro de EcoAlfabetización y Diálogo de Saberes, respectivamente.

También formaron parte del sínodo Carmen Cariño Trujillo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, y Norma Barragán Gómez, de la Universidad Campesina Indígena en Red.

Finalmente, Emilia Flores refirió que significó mucho para ellas, como Chiwik, que la graduación haya sido tal cual se logró el escrito: colectivamente.

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