viernes, mayo 27, 2022
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Frente a injusticias, enfermedades y contrariedades, arzobispo invita a ver a María, la madre de Jesús

  • Arzobispo de Xalapa camina tres horas por las calles de Xalapa; saluda a los agentes de tránsito y les agradece su apoyo en la Procesión del Silencio.

Hoy con María, en el silencio, pero un silencio que es oración, confianza, solidaridad, aparece la luz de la resurrección y la vida; con María encontramos el final de todos los túneles de nuestra existencia, porque nos lleva a Jesús, que es el camino, la verdad y la vida, así lo expresó monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispo de Xalapa, durante la tradicional Procesión del Silencio que recorrió por tres horas las calles de la capital.

En la Catedral Metropolitana, el prelado capitalino aseguró que, en el momento más difícil, en plena agonía, la última mirada de Jesús estuvo dirigida a nosotros y a su madre. Ella es la herencia más grande que nos dejó, comentó, ante cientos de feligreses que lo acompañaron este periplo de silencio y oración en el ocaso del Viernes Santo.

El arzobispo recordó cómo Jesús entregó a su discípulo más amado, a San Juan, el cuidado de María, cuando en la cruz le dijo: he aquí a tu madre.

“Esos son los hogares xalapeños, hogares que hospedan a María siempre, que tienen un lugar para María, siempre. Nunca ha dejado solo a Jesús y nunca nos ha dejado solos. Ella nos une a Jesús. Jesús se une a nosotros a través de María. Ella nos cuida, nos protege y que siempre camina con nosotros, como hoy hemos caminado”, expresó.

“En los momentos más difíciles, cuando hay oscuridades en nuestra alma y corazón, cuando sufrimos injusticias, cuando vienen las enfermedades, las contrariedades, cuando nuestros planes no resultan, cuando nos aqueja una larga enfermedad, María está con nosotros”, expresó.

“Por eso no perdemos la fe, la esperanza, pero sobre, porque María está con nosotros amamos y amos más, como Jesús amó y perdonó. Esa es la grandeza de María. Hoy con María, en el silencio, pero un silencio que es oración, confianza, solidaridad, aparece la luz de la resurrección y la vida. Con María encontramos el final de todos los túneles de nuestra existencia, porque nos lleva a Jesús, que es el camino, la verdad y la vida”.

“Nuestra vida no termina aquí en esta tierra. Nuestra vida no termina aquí, es eterna, es para siempre y sabemos que todos aquellos seres queridos que han muerto como Jesús, un día los encontraremos vivos como Jesús, porque ellos permanecen con nosotros, no han muerto, viven en Cristo y un día, cuando regresemos a la casa del Padre, los encontraremos, porque la vida que nos trae Jesús es para siempre”.

LA PASIÓN DEL SEÑOR

Este viernes Santo hacia las 6 de la tarde monseñor Jorge Carlos presidió el oficio de la pasión del Señor, realizó la procesión de entrada por la nave central en total silencio, llegando al presbiterio se postro rostro en tierra, el Padre Roberto Reyes Anaya y el Padre José Carlos Moreno Barrera se arrodillaron uno en cada lado, todos los fieles se arrodillaron y se oró en silencio, al incorporarse llegó a la cátedra para rezar la oración colecta y proceder con la liturgia de la Palabra que incluye la lectura de la pasión según San Juan.

Durante la reflexión, el arzobispo dijo:

“La cruz, la cruz de Cristo. Cristo agonizando, Cristo sufriendo, Cristo amándonos hasta el extremo.

A partir de este viernes Santo toda la humanidad es atraída por la Cruz, porque toda vida humana, cada dolor, cada sufrimiento, cada pecado está en la Cruz de Cristo, es por esto que hoy es día de la Cruz.

La Cruz muestra los dos grandes extremos de la humanidad, por un lado podemos ver la maldad, el dolor, la corrupción, la manipulación hasta el extremo, el mal con todo su esplendor, la muerte reinando, pero por el otro lado podemos ver el amor hasta el extremo, la misericordia hasta el extremo, la ternura hasta el extremo.

Cuando abrazamos la Cruz no la abrazamos hace 2 mil años, la abrazamos de acuerdo a nuestra vida, abrazamos la Cruz de nuestra historia, la Cruz es actual, es nuestra, es de todos los días. En la Cruz nos hacemos corresponsables del mal, en el egoísmo, en el abandono, en la infidelidad a Cristo, en la indiferencia ante el hermano que sufre. Pero también somos corresponsables en la Cruz gloriosa de Cristo, en la Cruz del amor, en la Cruz que salva.

Hoy que venimos a venerar la Cruz le pedimos perdón a Jesús por cada vez que no hemos sido sus seguidores, que nos hemos ido por otro camino, le pedimos perdón al Espíritu Santo por cada vez que nos hemos negado a su acción para hacer el bien. Hoy públicamente decimos: todos somos pecadores, hoy la Cruz de Cristo es por mí y para mí salvación.

Solamente en la Cruz gloriosa de Jesús, nace la vida y únicamente los que somos capaces de abrazar la Cruz podemos generar vida.

Hoy pedimos perdón a Papá, a Mamá, al hijo o la hija, al amigo al compañero de trabajo porque nuestras acciones y faltas han lastimado y dañado a los que amamos. Y decimos: perdóname porque no sabía lo que hacía.

Cuando no hay explicación al dolor, a la indiferencia, solamente María nos hace abrazar la Cruz y confiar plenamente en Dios, confiar plenamente que el amor vence al odio, pero sobre todo que el bien vence el mal. Ella lo comprueba cuando recibe a su hijo muerto, ella nunca reclamó a Dios, ella nunca nos reclamó, ella abrazó a su hijo muerto y confío en Dios”.

Al finalizar la reflexión se procedió a la oración universal en la que se pide por toda la iglesia, desde el Papa hasta los laicos.

Una vez terminada la oración los celebrantes bajaron al vestíbulo por la Cruz que fue descubriéndose poco a lo largo de la nave central al mismo tiempo que cantaba: «Mirad el árbol de la Cruz, en donde estuvo clavado Cristo, el salvador del mundo»

Al llegar al presbiterio los sacerdotes doblaron la rodilla y veneraron la Cruz de Cristo, así lo hizo toda la asamblea.

Seguido de este acto se dio paso al Padre nuestro y la comunión, se rezó la oración después de la comunión y se retiraron todos en silencio.

Arzobispo saluda a agentes de Tránsito del Estado y les agradece su servicio, al inicio de la Solemne Procesión del Silencio.

Miles de feligreses están participando en los oficios de Semana Santa, en la arquidiócesis de Xalapa. Esta noche abarrotaron calles de la ciudad de Xalapa. Lo mismo se ha visto en todas las parroquias.

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