No hay democracia sin la libre expresión de ideas: COPARMEX

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  • Realiza Coparmex Foro sobre la Libertad de Expresión para defender ese derecho ciudadano y rechazar la violencia contra los periodistas
  • Participan en el diálogo Gabriela Warkentin, María Amparo Casar, Sergio Aguayo y Juan Pardinas, con la moderación del presidente de Coparmex, José Medina Mora

Con el objetivo de robustecer la defensa de la libertad de expresión y contribuir a que en nuestro país se garanticen las condiciones adecuadas para el ejercicio del periodismo libre y crítico, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) llevó a cabo un Foro sobre la Libertad de Expresión.

En su mensaje, el presidente de la patronal y moderador del encuentro, José Medina Mora Icaza expuso que, de acuerdo con el Parlamento Europeo, México es el lugar más peligroso para los periodistas fuera de una zona oficial de guerra.

“Con esa contundencia en el diagnóstico, el Parlamento Europeo aprobó un resolutivo en el que exige a las autoridades mexicanas garantizar la protección y la creación de un entorno seguro para periodistas y defensores de los derechos humanos”, agregó.

Medina Mora expresó la solidaridad de Coparmex con los familiares de los periodistas que han perdido la vida, se sumó a la exigencia de castigo para los responsables y se pronunció por acabar con ese entorno de polarización que propicia un campo fértil para que se den estos ataques contra los comunicadores.

El líder empresarial fue enfático al señalar “Lo decimos claro: no hay democracia sin la libre expresión de las ideas. En Coparmex creemos firmemente que podemos no estar de acuerdo con lo que diga el otro, pero para el desarrollo del país y de nuestra democracia, consideramos fundamental que el otro tenga la libertad de decirlo, que exista apertura para escucharlo y que encuentre espacios plurales donde se pueda expresar”.

Manifestó la preocupación del sector empresarial ante la violación de los derechos y libertades de los mexicanos al mostrar su información o al pedir a los órganos garantes de la protección de datos personales que se viole la constitución y sentenció “Lo peor que puede pasarle a un país que aspira a vivir en una democracia plena es tener miedo a pensar diferente”.

En su participación la presidenta ejecutiva de “Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad”, María Amparo Casar Pérez, expresó su solidaridad con los informadores que han sido víctimas de la violencia y reconoció la importancia del Foro sobre Libertad de Expresión pues sostuvo que “un país sin prensa libre, no puede ser un país democrático”.

En su análisis mencionó que en el llamado del Parlamento Europeo para que en nuestro país se garantice la protección y creación de un entorno seguro para los periodistas y defensores de derechos humanos, es sumamente importante la puntualización que hacen del ambiente de agitación incesante que representa una amenaza al Estado de Derecho, a la Seguridad Jurídica y a las Iniciativas de las organizaciones de la sociedad civil y de la prensa.

Tras subrayar que la violencia y presiones contra la prensa no son un fenómeno nuevo en México, aseguró que nuestro país está cada vez más cerca “de ese extremo de mayor violencia y de menor libertad”, pues se han implementado cinco mecanismos para estrangular o acotar a los contrapesos como la prensa, los organismos autónomos y las organizaciones no gubernamentales.

El primero de ellos es el estrangulamiento financiero en el que ha incurrido este gobierno “se ve claramente en el presupuesto que no se está dedicando recursos a la protección de periodistas”, pues solo el Fondo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, de tener egresos por 400 millones de pesos para ese propósito a finales de 2019, para 2021 esa cifra bajó a 80 millones de pesos.

La segunda vía es la penetración a través del dinero que destina el Gobierno a los medios de comunicación, cuya distribución carece de transparencia; la tercera es el daño a la reputación “ahí se ha explayado en una política de acoso y estigmatización contra periodistas”, la cuarta es recurrir a las leyes y quinta, que mencionó en la ronda de conclusiones, es la utilización del aparato de Estado en contra de los periodistas.

Por su parte, la periodista Gabriela Warketin luego de cuestionar qué han hecho mal la sociedad y los medios para explicar la importancia de la agresión o el asesinato de un periodista, subrayó la necesidad de abordar desde una pedagogía pública el alto costo social que representa la agresión al periodismo en una democracia.

Lamentó que dada la impunidad que existe, la violencia escale “¿por qué los matan? Porque se puede y no pasa nada”; por ello llamó a las cámaras empresariales, las universidades y a la sociedad a que asuman la responsabilidad de explicar por qué el agredir a un medio, a un defensor de la tierra, del medio ambiente o de derechos humanos se afecta la salud democrática de una nación.

Exhortó a hacer una revisión de las condiciones laborales de los periodistas más allá de las grandes ciudades y puntualizó “si queremos hacer algo debemos apoyar en financiamiento, capacitación, acompañamiento, redes de protección para que no se sientan solos al tener que enfrentar condiciones adversas para hacer su trabajo periodístico”.

Invitó a todos los participantes en el foro a llevar a cabo una reflexión de cómo sumar y contribuir desde la pedagogía pública hacia delante. “Hacernos responsables de varios de los temas, eso no le quita responsabilidad ni al Ejecutivo Federal, ni estatales ni locales, pero creo que también es hora que nos miremos al espejo y tengamos esa imagen de lo que nos toca hacer a nosotros para que esto no se vaya descomponiendo cada vez más”.

Por su parte el académico y analista Sergio Aguayo ofreció un panorama histórico de la situación de la prensa en nuestro país donde planteó, primero la existencia de una prensa corrupta y  una prensa independiente y en segundo lugar, los intentos de los gobiernos revolucionarios, desde 1920, de controlar a la prensa independiente y corromperla.

En comparación con otros presidentes de la historia de México, cuestionó “¿cómo ubicar al actual presidente? ¿Hasta qué punto es más agresivo que los otros? Creo que la diferencia es que es el más virulento, el que habla con mayor claridad o el que saca con mayor claridad su enojo y frustración con la prensa independiente y crítica, pero de ninguna manera se le puede atribuir toda la violencia que viven los periodistas”.

Sostuvo también que la letalidad contra los periodistas crece en la medida en la cual aumenta el poder del crimen organizado “y este poder (aquí la parte preocupante) es generalmente dependiente y protegido por políticos de altísimo nivel”.

Pese a lo anterior, Sergio Aguayo aseguró que el periodismo de investigación, independiente y crítico vive una época dorada en términos de la calidad de la investigación que se realiza, “la solidez, la agudeza, la finura de las columnas de opinión que diseccionan día a día lo que pasa en los círculos de poder políticos, presidenciales, empresariales, judiciales” y cerró su participación de manera contundente “podrá decir lo que quiera, pero en este sexenio, no nos están callando”.

Juan Pardinas, director general editorial del periódico REFORMA presentó su análisis de la situación de la libertad de expresión en México desde los ángulos nacional e internacional y para hacerlo, citó el slogan del periódico The Washington Post: “la democracia muere en la oscuridad” y al filósofo Immanuel Kant y su teoría de la paz.

Abordó el tema de la libertad de expresión en Rusia, en este momento de conflicto, donde un periodista al utilizar palabras como “guerra” o “invasión” se arriesga a que se condene a 15 años de prisión y puntualiza “el momento en que llegamos a esta crisis entre Rusia y el resto del mundo, con un nivel de sufrimiento humano enorme, empieza con el asesinato de periodistas”.

En ese sentido Pardinas subrayó que la libertad de expresión es fundamental para la democracia y para la paz internacional y se dijo preocupado y angustiado por lo mencionado por Sergio Aguayo respecto a la narrativa histórica sobre la violencia del Estado contra periodistas pues “podría llegarse a argumentar como normalización del hecho”. Lamentó que en México se maten periodistas “porque se puede, porque no hay un Estado que investigue, límite la impunidad porque hay un estado frágil, débil, incapaz de cumplir una de sus funciones esenciales que sería determinar la culpabilidad de una persona frente a un homicidio”.

Por último señaló: “la libertad de expresión la defendemos los periodistas, pero también los lectores comprometidos con sus medios”.

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