Regreso a clases, con medidas de mitigación de riesgo de contagios: organismos internacionales

Fotografía UNICEF
  • Aplicar medidas de higiene y distanciamiento, fundamental para prevenir contagios

Daisy Aller

El inicio del curso 2021-2022 está muy próximo y aunque organismos internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) han exhortado a México en diversas ocasiones para que reabran las escuelas, ya que “es un paso clave para la continuidad de la educación y la recuperación de aprendizajes, que además contribuirá a mitigar problemas vinculados a la malnutrición, la violencia y el embarazo adolescente, entre otros”, también señalan que este regreso a las aulas se debe hacer tomando diversas medidas de mitigación de riesgo de contagios, incluyendo la provisión de información sobre protocolos y prácticas de higiene en el entorno escolar.

Por ello, para evitar la propagación de la enfermedad, así como garantizar el bienestar actual y las oportunidades de desarrollo hacia el futuro de los 25.4 millones de alumnos y alumnas de educación básica y 5.2 millones de estudiantes de educación media superior, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que debe haber recursos e infraestructura escolar adecuados para mantener las estrategias de prevención y control de COVID-19, incluyendo: políticas y recursos para la higiene de las manos y las vías respiratorias, espacio para distanciamiento físico en las aulas y otros lugares y disponibilidad de un enfermero para cuidar a niños enfermos.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en su documento Regreso seguro a la escuela: una guía para la práctica propone, entre otras medidas, evaluar la preparación de las escuelas para la reapertura valorando la disponibilidad de docentes, personal de limpieza, suministros e instalaciones de agua, saneamiento e higiene, equipos de protección personal y el espacio para asegurar la distancia física.

Piden, limpiar y desinfectar las instalaciones escolares, sobre todo aquellas superficies que tocan muchas personas; asignar financiación para la reposición de artículos como jabón y desinfectante; adquirir cubrebocas, caretas y guantes en cantidades suficientes y capacitar a quienes deban utilizarlos para que lo usen y eliminen correctamente, y asegurarse de que los dispositivos que usan las personas con discapacidad estén limpios y desinfectados, incluyendo barandillas/rampas, pomos de acceso, etc.

Desde el organismo internacional, señalan que se debe comprometer a toda la comunidad educativa en la limpieza y mantenimiento de la escuela para la reapertura. “Desarrollar un plan con presupuesto, cargos y responsabilidades junto con el personal de la escuela y los comités escolares y comunitarios ya existentes (de dirección, encargados de limpieza, grupos liderados por jóvenes) para asegurar la limpieza y la desinfección regular. Se deben establecer y monitorear los calendarios de limpieza diarios, semanales y mensuales con las personas que se encargarán de las labores de limpieza, asignando las responsabilidades de limpieza de manera equitativa entre hombres y mujeres”.

Se debe asegurar la disponibilidad de agua potable, baños y lavamanos adecuados y accesibles; preparar mensajes apropiados para la edad, incluyendo la Comunicación de Riesgos y Participación Comunitaria; preparar los servicios de alimentación y alimentos seguros, y preparar servicios esenciales de salud en la escuela y protocolos de derivación.

Para preparar a la escuela para el distanciamiento físico en, alrededor y en el camino a las escuelas, piden considerar contar con horarios escalonados en el día escolar para diferentes grupos de niñas, niños y jóvenes, así como usar diferentes entradas, para evitar aglomeraciones en el camino al colegio, en la entrada y dentro del mismo.

En la medida de lo posible, se recomienda asegurar la implementación de las clases reducidas o modificadas por tamaños, permitiendo la distancia física según los estándares nacionales, que en México son de 1.5 metros. Se debe considerar dividir las clases por turnos, modificando la disposición de los asientos y, estableciendo espacios de aprendizaje temporales o colaborando conjuntamente con los líderes de la comunidad para identificar otros espacios alternativos de enseñanza. “Si la clase/tiempo de contacto se reduce por estas acciones, mezclar opciones de aprendizaje, combinando el tiempo presencial en clase con actividades de aprendizaje a distancia”.

También es necesario proporcionar suministros escolares adicionales, para que los estudiantes no tengan que compartirlos; mientras que las actividades que implican contacto físico, como deportes de contacto y de equipo, deben sustituirse por actividades que permitan el distanciamiento físico.

Hay que aumentar la circulación de aire y la ventilación, al abrir las ventanas o usar aire acondicionado cuando sea posible y considerar las clases al aire libre cuando sea posible; así como garantizar la seguridad en los comedores escolares, a través de su desinfección constante y con horarios de alimentación escalonados para garantizar la distancia física.

También se deben de monitorear las ausencias e implementar medidas para gestionar o prevenir riesgos a la salud: Asegurarse de que todos los estudiantes, cuidadores y personal educativo entienden que deben “quedarse en casa si no se encuentran bien”, sin requerir justificativo/licencia médica; utilizar los datos de asistencia diaria para comparar las tasas de asistencia anteriores al cierre de las escuelas; identificar inasistencias, para toda la escuela, por clases, género u otra dimensión de discriminación, como discapacidad, ubicación o grupo lingüístico/étnico; emplear herramientas de control diario de ausentismo para identificar riesgos de salud e implementar medidas de prevención para toda la escuela, y si se percibe que hay más faltas entre estudiantes y docentes, informar inmediatamente a las autoridades sanitarias.

Desde los organismos internacionales señalan que es necesario prepararnos para futuros cierres de las escuelas por nuevos brotes de virus, en cuyo caso se debe desinfectar la escuela antes del cierre e identificar a los alumnos más vulnerables que no estén incluidos en el programa de alimentación escolar, para poder proporcionarles apoyo y prevenir un mayor abandono escolar.

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