viernes, octubre 22, 2021
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“El esfuerzo siempre está en uno mismo, el resultado no siempre”: Héctor V. Narave

  • Entrevista al Dr. Héctor V. Narave, candidato a Rector de la Universidad Veracruzana, realizada por Hannia Herrera (*) el día 11 de julio del 2021.

Me gustaría iniciar este diálogo partiendo de su apellido, pues Narave es muy poco común, en realidad solamente 28 personas en México lo llevan, y por ello quisiera saber si usted conoce el origen de su familia, ¿qué hay detrás de su apellido?

Valoro mucho tu pregunta, la valoro mucho porque toca mi apellido, toca mi genética. Es verdad, el apellido Narave es muy poco común en México y en el mundo, excepto en Japón, porque mi apellido es japonés. En fin, hacia 1907 arribó a México un barco con 300 japoneses a bordo, y en ese barco llegó mi bisabuelo con mi abuelo, quien no tenía más de nueve años; vinieron a trabajar a América, “la tierra dorada”, y entraron a México por Tampico, no sé por qué, y de ahí se internaron dentro del territorio de Coahuila y el único trabajo que encontraron fue en las minas de carbón. Es un trabajo sumamente duro y aunado a la fuerte discriminación que han sufrido los orientales dentro del territorio mexicano.

Mi abuelo se casó con una mujer de una tribu, del pueblo Kikapú, y la verdad es que estoy muy orgulloso de mis raíces. Posteriormente, mi papá se casa con mi madre, en paz descansen ambos, los dos eran de Coahuila y entonces nazco yo, y yo lo digo siempre en un tono de broma, tres generaciones y no hemos hecho dinero. Vinieron desde Japón para hacer dinero, mi bisabuelo no hizo, mi papá tampoco, y yo, la verdad, estoy muy agradecido con la vida, tengo un salario, mi casita, mi vehículo, mi familia, pero en cuanto a fortuna no la he hecho y honestamente tampoco me quita el sueño.
Mi padre sólo pudo estudiar hasta el quinto año de primaria; no obstante, sus deseos de superación lo llevaron a estudiar un curso de técnico electricista por correspondencia, cuando tardaban casi dos meses en llegar las cartas, las cuales aún conservo;  fue así como pudo encontrar trabajo en la Comisión Federal de Electricidad en la planta de Tierra Blanca, y posteriormente en Xalapa; yo y la mayoría de mis hermanos somos xalapeños. Eso es un poco la historia del apellido Narave, y Narave significa ordenado, ser ordenado. Me gusta su significado japonés.

Es una enorme fortuna que conozca la genealogía detrás de su apellido, pues muchos de nosotros no compartimos esa suerte.

Me agrada mucho mi historia, creo que conservo muchos rasgos de la genética japonesa, por ejemplo, no soy muy alto, tengo más años de los que aparento y yo digo en broma que conservo la inteligencia de los japoneses, pero lo que es seguro es la disciplina, el esfuerzo, eso lo mantengo. Lo vi en mi padre y yo estoy seguro que lo tengo en mi sangre también. Por otro lado, no he ido a Japón pero es una de mis metas, ir, y quizás conocer algunos familiares.

Seguro sería una experiencia extraordinaria, imagino todo lo que podría encontrar. Ahora, continuando con la historia de su vida, cuéntenos de sus primeros años, ¿durante su infancia o adolescencia practicó algún deporte, actividad o afición que marcara la trayectoria de su vida?

Yo estaba en quinto año de primaria cuando un amigo me invitó a ir al gimnasio con él, ya que su hermano estaba practicando un deporte ahí, así que fuimos y me gustó lo que estaban haciendo, y decidí integrarme para practicarlo, era lucha olímpica. Conservo fotografías con mis compañeros del equipo de lucha olímpica de Xalapa, así como del equipo de Veracruz, cuando ya era un poco más grande. Le metí mucho empeño al deporte y quiero destacar lo mucho que me ha ayudado en mi vida, aprendí muchos de los valores que me han regido como persona y también como profesional.

Pertenecí a la selección nacional en la categoría de 44 kg, fue una actividad que también compartí con mi hermano. Fui tres veces campeón nacional de lucha olímpica, en una tuve una mala caída y aún tengo algunas de las medallas que obtuve y reconocimientos, incluso notas del periódico en las que se anunciaron los campeonatos que ganamos mi hermano y yo. Particularmente me da orgullo el reconocimiento que me otorgó el gobierno de la República Mexicana en 1973 a través del Instituto Nacional de la Juventud, lo firmó el entonces Presidente Luis Echeverría y me lo entregó en mano. Me considero muy afortunado.

La disciplina inicia desde la responsabilidad de asistir diariamente a los entrenamientos, Saliendo de la escuela me iba a entrenar dos horas, primero al gimnasio del equipo infantil, después fue en el gimnasio Allende, posteriormente en el universitario, porque lo practiqué hasta mi segundo año de la carrera, todos esos años estuvieron llenos de constancia, esfuerzos, mucho autocuidado porque aprendí a cuidar mi cuerpo a mantenerme en el peso adecuado, así como a pelear pero con honor, no a lastimar o que me lastimaran, cada enfrentamiento era para dar lo mejor.

Nunca voy a olvidar la gira de Estados Unidos, estábamos en Nebraska y me tocó enfrentarme a un contrincante alto, moreno, visiblemente más fuerte, es decir, me impactó al verlo, sentí que sería una batalla muy difícil, pero pensé: ya estás aquí, no puedes irte, debes enfrentarlo. Y lo hice, el primer movimiento que intenté fue una llave, y cuando sentí que entró la llave y lo derribé, supe que podría ganar y sí, gané. Justo de eso se trata la vida, puede ser un contrincante, una enfermedad, una situación difícil en la vida, un reto laboral, en fin, la cuestión es que debemos prepararnos y tener el valor de enfrentarlo.

Por ejemplo, cuando me postulé, como director de la Facultad de Biología, me preparé lo mejor que pude, expuse mi proyecto de la manera más respetuosa y seria, siempre confiando en mí. También la ciencia me ha enseñado eso, delimitar mis objetivos y estructurar una metodología para alcanzarlos; el deporte me enseñó la disciplina para hacerlo y el valor de llevarlo a cabo. Finalmente, fui electo director.  El esfuerzo siempre está en uno mismo, el resultado no, eso pienso y así camino en el mundo.

¿Y actualmente conserva sus gustos por el deporte?, ¿aún le gustan las actividades de alto impacto? O ¿ahora le gustan actividades más tranquilas o de otra naturaleza?

También disfruto muchísimo leer, me encanta la poesía. Mi autor favorito es Jaime Sabines, me encanta leerlo. También Mario Benedetti, Julio Cortázar, Xavier Villaorrutia, en fin, me gusta muchísimo leer poesía. Creo que hay muchas cosas en la vida sumamente satisfactorias; la lectura es una de las que más se pueden disfrutar, porque es algo muy íntimo, sólo eres tú y el libro. Puede ser que leamos el mismo libro, pero tú entenderás e imaginarás una cosa y yo otra, es totalmente personal. Así es la lectura y también la música, es algo propio, de y para nosotros mismos. Además, es algo que necesitamos, es muy importante alimentar esa parte de nosotros, a veces basta con escuchar una canción en el auto o en casa, una canción elegida especialmente parta disfrutar un gran momento o basta con leer algún poema para alimentar nuestro interior.

Por cierto, sabemos que usted tiene dos hijas universitarias, ¿hay alguna actividad en especial que le guste realizar con ellas?, ¿cómo le gusta pasar su tiempo familiar?

Nos gusta ir mucho a la montaña, nos encanta quedarnos en las cabañas, usar la parrilla; lo que más nos gusta es que no haya señal en los teléfonos, me encanta esa sensación de desconectarnos. Convivimos, platicamos, caminamos juntos, cuando andamos en el campo veo que ellas están contentas, claro que yo aún más.

(*) Estudiante de la Facultad de Letras Españolas UV y asistente del Dr. Juan José Barrientos, investigador de la Universidad Veracruzana.

 

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