
No obstante las crecientes protestas por la disparada violencia de género y las críticas por el polémico sorteo del avión presidencial, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que no se va a detener y no va a aminorar el paso de la transformación del país.
«Yo entiendo que haya inconformidad, que haya oposición y vamos nosotros siempre a respetar el derecho a disentir y desde luego el sagrado derecho a la manifestación, a la protesta, pero vamos a defender también nuestra postura», respondió el Jefe del Ejecutivo federal la mañana de este martes durante su conferencia cotidiana en Palacio Nacional.
«Porque ni modo que nos vamos a quedar callados y ofrecer disculpas por anticipado, pero va a continuar el proceso de transformación. Imagínense que cambiemos, que modifiquemos nuestro plan, que aminoremos el paso para la transformación de México, no vamos a detenernos».
El Presidente reiteró que se respetará a todos y buscarán mejorar las condiciones de vida.
«Eso es lo que tenemos que atender, las causas. ¿Qué hicieron estos gobernantes simuladores?, se ponían enfrente de la televisión a decir: ‘no me va a temblar la mano’, ‘la ley es la ley’, ¿se acuerdan?», criticó el tabasqueño, quien insistió en que «tenemos que atender las causas, la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia, claro que es importante que haya vigilancia, que se profesionalice a la Policía, que se cuente con el apoyo como ahora, del Ejército, Marina, todo eso es necesario, pero lo más importante es lograr una sociedad mejor».
AMLO refirió que tras 36 años de lo que llamó «política individualista» no es solo una crisis, sino una degradación y decadencia que afectó distintos niveles de la vida pública, por lo que solo a una transformación «radical» podrá cambiarlo.
«No hay que tenerle miedo a la palabra radical, viene de raíz. Es arrancar de raíz al régimen corrupto, injusticia, privilegio y todo lo que envuelve y lo que reproduce, por eso es importante también el tiempo que estamos viviendo, es un replanteamiento», afirmó.
Mientras el Presidente daba su conferencia de prensa, afuera de Palacio Nacional colectivos y feministas protestaban y realizaban pintas por la muerte de Fátima, la niña de siete años cuyo cuerpo fue hallado el fin de semana en Tláhuac, Ciudad de México.
Las enardecidas mujeres gritaban consignas contras las autoridades acusando fallos en los protocolos para localizar a la menor, cuyo cadáver fue hallado en una bolsa con huellas de tortura y de agresión sexual.




