Wardenclyffe, la factura que dejaron los Yunes

    RESULTA Y RESALTA

    Por Alejandra Herrera

    RESULTA que… tuvieron que pasar dos administraciones panistas para que finalmente alguien decidiera tomar el toro por los cuernos y enfrentar el millonario contrato de alumbrado público que mantiene al Ayuntamiento de Veracruz comprometido con la empresa Wardenclyffe.

    Y es que mientras el ex alcalde Fernando Yunes Márquez modificó las condiciones de la concesión y su sucesora, Patricia Lobeira, la mantuvo durante su gobierno, las quejas por calles oscuras y luminarias descompuestas fueron el pan de todos los días.

    Ahora es Rosa María Hernández Espejo quien busca poner fin a esta historia, luego de que el Cabildo porteño aprobó por mayoría la rescisión del contrato con Wardenclyffe, dando continuidad a las acciones emprendidas desde abril y al procedimiento administrativo iniciado en septiembre de este año

    Y vaya que el asunto no es menor, pues la concesión fue otorgada originalmente durante la administración del priista Ramón Poo Gil, en 2017, pero en marzo de 2018, ya con Fernando Yunes como alcalde, se firmó un convenio modificatorio que comprometió recursos municipales durante años.

    De acuerdo con antecedentes de fiscalización, el proyecto alcanzaba aproximadamente 2 mil 865 millones de pesos, vaya negocio que merece explicaciones, sobre todo cuando los beneficios prometidos nunca se cumplieron y siguen siendo motivo de controversia.

    Por si fuera poco, después llegó Paty Lobeira a la presidencia municipal y el contrato continuó vigente durante los cuatro años de su administración y en ese tiempo las inconformidades por la falta de iluminación tampoco desaparecieron, por el contrario, se recrudecieron por parte de la ciudadanía, quienes reclamaban por calles colonias y avenidas principales a oscuras.

    Lo que habría que preguntarle a la exalcaldesa es qué acciones emprendió para corregir las deficiencias del servicio y qué resultados obtuvo, porque mantener una concesión también implica vigilar que se cumplan las obligaciones pactadas, cosa que a simple vista no se hizo.

    RESALTA que… cuando la actual alcaldesa Rosa María Hernández Espejo comenzó a intervenir en el asunto, Fernando Yunes salió a advertir sobre las consecuencias jurídicas y económicas de la requisa.

    Vaya curiosa preocupación la del exalcalde, quien también tendría mucho que explicar sobre las modificaciones realizadas durante su gobierno, pues si tan conveniente era el contrato para Veracruz, sería oportuno conocer sus beneficios y las razones por las que se aceptaron compromisos financieros de semejante magnitud.

    Son aproximadamente 16 millones de pesos mensuales, es decir, 192 millones al año, según las cifras del actual Ayuntamiento, cuyos recursos se podrían destinar a la atención de las colonias, donde los vecinos siguen reclamando calles mejor iluminadas.

    Y es que resulta difícil hablar de que el contrato ha cumplido con lo pactado, cuando todavía existen reportes de luminarias apagadas, mantenimiento deficiente y zonas que permanecen a oscuras.

    Ahora Rosa María Hernández Espejo busca recuperar el control de un servicio fundamental para cumplir su compromiso de mejorar la iluminación de Veracruz, aunque por delante todavía hay procedimientos y determinaciones judiciales por resolver, sin embargo, ya se dio el primer gran paso.

    Así que más allá de los pleitos legales, los ex gobiernos panistas tendrían que explicar por qué se modificó un contrato de semejante magnitud, cómo se supervisó durante esos y qué ganaron los ciudadanos, pues más bien, perdieron.

    DEJA UNA RESPUESTA