
- Especialista de la UNAM expuso hallazgos recientes sobre la partícula fantasma durante el XXIII Encuentro Xalapeño de Física de la UV
- El análisis de estas moléculas subatómicas desafía los conceptos actuales
José Luis Couttolenc Soto / Fotos: César Pisil Ramos
Xalapa, Ver.- Estela Alejandra Garcés García, profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dictó la conferencia “Los misterios de la partícula fantasma; casi un siglo de física de neutrinos”, en el marco del XXIII Encuentro Xalapeño de Física de la Universidad Veracruzana (UV).
El evento, que se desarrolla en la Facultad de Física hasta el viernes 30 de octubre, reúne a físicos de diferentes partes del país para compartir con estudiantes el trabajo que realizan.
Garcés García dio a conocer los avances de su investigación e hizo un recuento histórico de estas partículas (neutrinos), segundas más abundantes en el universo.
La especialista del Departamento de Física de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, dijo que la partícula subatómica “nos está atravesando todo el tiempo e interactúa muy poco con la materia, pero a nosotros, los físicos de partículas, nos interesa saber sobre estas porque son de las que menos conocemos”.
La académica recordó que Francis Halzen fue galardonado con el Premio Nobel de Física 2026 por sus contribuciones al Observatorio de Neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico (“cazar” neutrinos bajo el hielo del polo sur).

Explicó que estas esquivas partículas subatómicas interactúan de forma casi nula con la materia y registrar su paso requirió una hazaña de proporciones monumentales: la construcción de IceCube, un gigantesco detector que abarca un kilómetro cúbico de hielo en las profundidades de la Antártida.
La investigadora refirió que este logro científico es el resultado de un esfuerzo titánico que comenzó como una audaz idea en la década de los noventa, su construcción tomó siete años de complejísimo trabajo de ingeniería, coordinando a cientos de personas de todo el mundo.
Debido a las extremas condiciones del polo sur, el equipo de investigación solo podía realizar las profundas perforaciones en el hielo e instalar la delicada instrumentación durante el breve verano austral, aprovechando las pocas semanas de clima favorable.

La fascinación de la física por estas partículas, agregó, se remonta a casi un siglo atrás. En 1930, los científicos que estudiaban la radiactividad se toparon con un misterio inesperado: durante la desintegración beta —el proceso por el cual los núcleos atómicos se transmutan al perder un neutrón y ganar un protón—, la energía del electrón emitido mostraba un espectro continuo en lugar de la energía única y fija que predecían las leyes teóricas del momento.
Para resolver este enigma y salvar el principio de conservación de la energía, Wolfgang Pauli propuso una solución que en su época era casi un tabú: la existencia de una partícula invisible y fantasmal. Aunque inicialmente la llamó “neutrón” —término que luego cambió cuando James Chadwick descubrió el neutrón actual en 1932—, fue Enrico Fermi quien acuñó el nombre definitivo de neutrino y desarrolló formalmente su teoría matemática.
Al concluir su disertación, la especialista dirigió un mensaje a los estudiantes de Física, a quienes instó a mantener viva la curiosidad científica; destacó que las preguntas sobre el funcionamiento del mundo no son ociosas y pueden derivar en importantes desarrollos tecnológicos, subrayando además el amplio potencial profesional que ofrece la física para las nuevas generaciones en México.



