SENTIDO COMÚN

    Gabriel García-Márquez

    LAS GUBERNATURAS DESATAN LA GUERRA ANTICIPADA PARA 2027

    La carrera por las gubernaturas que estarán en juego en 2027 comenzó mucho antes de lo que aconseja el sentido común. Todavía falta tiempo para llegar a las urnas y, sin embargo, los partidos ya reparten posiciones, promueven aspirantes y enfrentan inconformidades. Mientras tanto, los ciudadanos observan cómo quienes deberían resolver los problemas del país parecen más preocupados por asegurar su futuro político. La ambición por el poder fractura a Morena, exhibe los límites de los padrinazgos y obliga a la oposición a mover sus piezas.

    Morena quiso adelantarse a sus adversarios mediante la designación de sus coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación, perfiles que podrían convertirse en candidatos a las 17 gubernaturas que se disputarán en 2027. Pero el procedimiento no trajo la tranquilidad esperada: abrió heridas internas y exhibió que la unidad del movimiento no es tan sólida como sus dirigentes pretenden hacer creer.

    Los tropiezos de Andrea Chávez en Chihuahua, Tatiana Clouthier en Nuevo León y las diferencias con sus partidos aliados demuestran que la trayectoria, el respaldo político y la cercanía con los grupos de poder no garantizan una candidatura. Del otro lado, el PAN, el PRI y Movimiento Ciudadano también calculan escenarios y buscan perfiles competitivos.

    El problema no es que existan aspirantes, sino que la disputa se adelante tanto que termine desplazando las responsabilidades de quienes hoy ocupan cargos públicos.

    MORENA: EL REVÉS DE ANDREA CHÁVEZ Y LOS LÍMITES DE LOS PADRINAZGOS

    Uno de los reveses más significativos para una figura joven de Morena se produjo en Chihuahua. Andrea Chávez, senadora y aspirante a la gubernatura, quedó fuera de la contienda interna después de que Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Ciudad Juárez, resultara favorecido en el proceso de selección.

    La derrota tiene una lectura que va más allá de los números. Andrea Chávez había contado con el respaldo político de Adán Augusto López Hernández y de su grupo, que la consideraban una carta importante para disputar el gobierno estatal. Sin embargo, ese apoyo no fue suficiente para inclinar la decisión a su favor.

    La alternativa que ahora se perfila es la alcaldía de Ciudad Juárez, una posición que le permitiría conservar presencia electoral y construir una plataforma propia, aunque representa un retroceso respecto de su objetivo original: gobernar Chihuahua.

    Lo cierto es que su caso exhibe los límites de los grupos políticos que intentan colocar a sus propios cuadros en posiciones estratégicas. Adán Augusto y sus cercanos respaldaron su proyecto, pero Morena tomó otra decisión. En política, cuando un aspirante pierde la candidatura, también queda en entredicho la fuerza real de quienes prometían acompañarlo hasta el final.

    NUEVO LEÓN: TATIANA CLOUTHIER Y LA INCÓGNITA DE COLOSIO

    Nuevo León es otro de los estados donde el adelanto de las sucesiones ha provocado tensiones. La designación de Clara Luz Flores como coordinadora estatal de Morena generó el rechazo de Tatiana Clouthier, quien cuestionó la decisión y puso en marcha el movimiento Todos con Conciencia.

    La inconformidad demuestra que el procedimiento interno no ha convencido a todos los grupos del partido. Cuando los aspirantes consideran ignoradas sus posibilidades, la unidad deja de ser una consigna y se convierte en una negociación permanente.

    Movimiento Ciudadano también enfrenta una decisión que puede modificar el panorama electoral: Luis Donaldo Colosio Riojas deberá definir si buscará la gubernatura de Nuevo León o la de Sonora.

    El senador y exalcalde de Monterrey cuenta con reconocimiento público, pero Nuevo León representa una contienda en la que aparecen otros perfiles competitivos, como Mariana Rodríguez Cantú, esposa del gobernador Samuel García.

    Sonora, por su parte, tiene un significado familiar y político para Colosio, hijo del excandidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta. Una eventual candidatura exigiría construir alianzas, consolidar una estructura territorial y demostrar que su apellido puede traducirse en respaldo ciudadano.

    Por cierto, la decisión de Colosio no solamente determinará su futuro personal; también definirá parte de la estrategia de Movimiento Ciudadano en dos estados donde se medirá su capacidad para competir más allá de sus bastiones.

    En política, cambiar de estado no es un movimiento menor. Implica construir alianzas, organizar estructuras y convencer a electores que, además de reconocer un apellido, exigen propuestas y soluciones.

    EL PT Y EL VERDE: ALIADOS, PERO NO INCONDICIONALES

    Las tensiones no se limitan a los grupos internos de Morena. También se han complicado las relaciones con sus aliados, particularmente con el Partido del Trabajo.

    Alberto Anaya, dirigente nacional petista, ha cuestionado el proceso de selección y las decisiones que dejaron fuera a sus aspirantes. El desacuerdo exhibe una realidad incómoda para el oficialismo: una alianza electoral no significa que todos sus integrantes acepten las decisiones de un solo partido.

    El PT quiere preservar espacios y hacer valer su fuerza territorial. El Partido Verde también busca mantener sus posiciones, particularmente en entidades donde considera que cuenta con perfiles competitivos.

    San Luis Potosí es uno de los escenarios de esta disputa. El Verde gobierna la entidad y pretende conservar su influencia, mientras Morena debe decidir hasta dónde está dispuesto a ceder para mantener una coalición nacional.

    Pienso que aquí se encuentra uno de los mayores riesgos para el oficialismo. Morena puede conservar una estructura nacional poderosa y una ventaja electoral importante, pero esa fortaleza podría disminuir si sus aliados consideran que solamente son útiles para sumar votos y después quedan relegados al repartir candidaturas.

    Mientras tanto, los aspirantes desplazados tendrán que decidir entre aceptar las reglas, negociar mejores condiciones o buscar otras opciones políticas. Toda vez que las candidaturas representan oportunidades para conservar poder, los acuerdos pueden romperse cuando alguno de los participantes considera que recibe menos de lo que merece. Una puerta cerrada no siempre termina una carrera política; a veces provoca una candidatura rival o una fractura que cuesta mucho más de lo previsto.

    LA OPOSICIÓN TAMBIÉN MUEVE SUS PIEZAS

    Sería un error pensar que solamente Morena adelanta la batalla por las gubernaturas. El PAN, el PRI y Movimiento Ciudadano también promueven nombres, organizan estructuras y exploran acuerdos para llegar mejor posicionados a 2027.

    En Nuevo León, Adrián de la Garza, alcalde de Monterrey, aparece entre los perfiles que podrían encabezar una candidatura respaldada por el PRI y el PAN. Su posicionamiento refleja el intento de la oposición por construir una alternativa competitiva en una entidad estratégica.

    Movimiento Ciudadano, por su parte, busca consolidar una ruta propia. La eventual candidatura de Luis Donaldo Colosio en Nuevo León o Sonora podría convertirse en una de sus principales apuestas.

    Otro movimiento que merece atención es la posible candidatura de Verónica Ruffo Sánchez, hija del exgobernador panista Ernesto Ruffo Appel, para la gubernatura de Baja California.

    El apellido Ruffo tiene un peso histórico dentro del panismo. Ernesto Ruffo fue el primer gobernador de oposición en México, tras ganar Baja California en 1989, un acontecimiento relevante para la transición democrática del país.

    Ahora, su hija busca abrirse paso en una contienda en la que el PAN pretende recuperar terreno. La cuestión no es si puede seguir los pasos de su padre, pues cualquier ciudadano tiene derecho a participar en política. El verdadero desafío consiste en demostrar méritos propios, capacidad y propuestas que respondan a las necesidades de los habitantes de Baja California.

    La paradoja es evidente: los partidos opositores critican a Morena por adelantar la carrera electoral, pero hacen lo mismo al promover figuras y preparar alianzas con meses de anticipación.

    Si el PAN y el PRI no superan sus diferencias, y Movimiento Ciudadano decide competir por separado en todos los escenarios, podrían facilitar los triunfos del partido gobernante. En cambio, los acuerdos alrededor de candidatos competitivos y propuestas creíbles podrían aprovechar las fracturas del oficialismo.

    Una alianza no se construye solamente sumando siglas o reuniendo a antiguos adversarios. Requiere confianza, un programa común y la capacidad de ofrecer algo distinto. No basta con estar en contra de Morena: la oposición debe explicar para qué quiere gobernar y por qué merece una nueva oportunidad.

    EL VERDADERO PERDEDOR PUEDE SER EL CIUDADANO

    El destape prematuro de aspirantes puede convertir a los gobiernos en plataformas de promoción personal. Cuando funcionarios, legisladores y dirigentes comienzan a calcular sus posibilidades electorales, existe el riesgo de que las prioridades públicas queden subordinadas a los intereses de grupo. Las reuniones, los recorridos y las fotografías pueden multiplicarse, mientras los problemas cotidianos siguen esperando soluciones.

    La seguridad, el empleo, el acceso a medicamentos, la infraestructura y los servicios públicos no pueden detenerse porque los políticos estén ocupados en sus proyectos personales. Tampoco debe confundirse la construcción de una trayectoria legítima con el uso de recursos, cargos o influencia institucional para colocarse en la antesala de una candidatura.

    La ley electoral establece tiempos y condiciones para los procesos de selección y las campañas. Por ello, las dirigencias deben cuidar que sus mecanismos internos no se conviertan en una forma de evadir las restricciones legales. La promoción anticipada debe examinarse conforme a las circunstancias y las disposiciones aplicables, no mediante acusaciones generalizadas.

    En 2027 estarán en juego 17 gubernaturas, además de diputaciones federales, congresos locales y cargos municipales. La magnitud de la elección explica el interés de los partidos, pero no justifica que la disputa por el poder se convierta desde ahora en su principal actividad.

    Morena tiene el reto de contener sus fracturas y demostrar que su unidad no depende únicamente de la disciplina de sus inconformes. La oposición, por su parte, debe superar su dispersión y dejar de creer que los errores del oficialismo bastarán para devolverle el poder. Porque las elecciones no se ganan solamente con anticipación, encuestas o acuerdos entre dirigentes. Se ganan con candidatos confiables, propuestas concretas y resultados que la gente pueda reconocer en su vida cotidiana.

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