Literacidades recuperan experiencias, juego y diversidad

La mesa “Literacidades en contextos educativos” reunió tres investigaciones durante el IV Coloquio Internacional Discurso y Cultura
  • Participantes del IV Coloquio Internacional Discurso y Cultura, organizado por la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana, cuestionaron una visión exclusivamente escolar de este concepto 
  • La mesa “Literacidades en contextos educativos” reunió tres investigaciones sobre prácticas situadas de lectura y escritura 

Texto y fotos: David Sandoval Rodríguez

Xalapa, Ver.- Las prácticas de lectura y escritura no se limitan al ámbito escolar, también se construyen en la familia, las amistades, las redes digitales, los espacios de juego y las experiencias sociales de cada persona, plantearon participantes de la mesa “Literacidades en contextos educativos”, realizada como parte del IV Coloquio Internacional Discurso y Cultura “Fronteras y puentes lingüísticos: Narrar, leer y escribir la construcción de mundos plurales”, organizado por la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana (UV). 

Moderada por la estudiante Indra Kerem Cano Pérez, la mesa reunió investigaciones que desde distintos enfoques cuestionaron la separación entre las prácticas consideradas académicas y aquellas que ocurren fuera de la escuela, al mostrar que estas últimas también producen aprendizajes, significados y formas de participación. 

Pablo Pillot Rueda, maestro en Docencia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), académico del Área de Formación Básica General (AFBG) y de la Facultad de Letras Españolas, candidato a doctor en Estudios de Lenguaje y Lingüística Aplicada por la UV, presentó “Prácticas letradas vernáculas y expectativas universitarias: Pilotaje de relatos autobiográficos situados”. 

Su proyecto partió de los relatos autobiográficos de 16 estudiantes de nuevo ingreso a la UV, con el propósito de reconocer las trayectorias de lectura y escritura que permanecen, se transforman o adquieren nuevos sentidos al llegar a la universidad. 

Dijo que los testimonios mostraron que los aprendizajes no siguen una evolución uniforme y que las experiencias familiares, escolares y sociales intervienen de manera distinta en cada trayectoria. 

Pillot Rueda destacó que familiares, amistades y docentes pueden convertirse en impulsores de la lectura, aunque determinadas experiencias escolares también pueden desmotivar su práctica. 

El ejercicio también permitió identificar aspiraciones relacionadas con mejorar la escritura y concebir la estancia universitaria como una oportunidad de aprendizaje.

Pablo Pillot Rueda analizó las prácticas de lectura y escritura de estudiantes de nuevo ingreso a la UV

Para el investigador, las llamadas prácticas letradas vernáculas, aquellas escrituras autogeneradas que se producen fuera de una exigencia escolar, como las realizadas en plataformas sociales, poseen un potencial epistémico para conocer cómo los estudiantes construyen sus saberes. 

Desde otro enfoque, César Armando Arámburo García, alumno de la Maestría en Literatura Mexicana y egresado de la Especialización en Promoción de la Lectura y de Ciencias de la Comunicación por la UV, presentó “Jugar y leer: El juego de mesa como práctica de literacidad”. 

A partir de su experiencia docente, planteó que el juego de mesa puede entenderse como una práctica de literacidad debido a que requiere aprender reglas, interpretar significados y producir sentidos dentro de un sistema con una lógica propia. 

Al igual que los videojuegos, sostuvo que “estos espacios implican un aprendizaje situado y demandan capacidades para participar plenamente en ellos”. 

Con base en el concepto de dominio semiótico, explicó que jugar no consiste únicamente en conocer las reglas, sino también en comprender los significados que surgen durante la partida y producir nuevas interpretaciones a partir de la interacción con otros jugadores. 

Como propuesta, presentó “Dixit”, juego de cartas que puede utilizarse a partir de la lectura de un cuento para generar nuevas narrativas. 

En este sentido, consideró que jugar un juego de mesa constituye una forma de leer, pues implica interpretar un espacio con reglas y códigos propios.

César Armando Arámburo García planteó el juego de mesa como una práctica de literacidad vinculada con la lectura

“Tanto la lectura como el juego”, agregó, “pueden propiciar diálogo, interacción y construcción de comunidad”. 

La tercera participación correspondió a Hannia Alcántara Herrera, alumna de la Maestría en Investigación Educativa del Instituto de Investigaciones en Educación (IIE) de la UV, quien presentó “Un puente del aula al mundo: Lectura y escritura para la formación de adolescencias libres, emocionales y diversas”. 

Su investigación, orientada hacia la educación intercultural, parte de la literatura como una posibilidad de transformación y recupera planteamientos de las epistemologías del sur y de la interculturalidad crítica. Para ello realizó etnografía escolar y observación participante en dos preparatorias de Xalapa, contrastantes por su trayectoria y por la percepción social que existe sobre ellas. 

A partir de clases de lengua y literatura y de actividades de lectura y escritura, analizó las respuestas de estudiantes después de trabajar con un cuadro de costumbres de Guillermo Prieto y con “La fotógrafa de fantasmas”, texto incluido en el examen de ingreso a bachillerato del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval). 

Alcántara Herrera señaló que estas prácticas permiten observar posibilidades de la literatura que no siempre son evidentes desde la formación tradicional en letras. 

“Además de compartir textos”, sostuvo, “la enseñanza literaria puede abrir espacios para cuestionar, criticar y desarrollar una competencia estética vinculada con habilidades interculturales”.

Hannia Alcántara Herrera presentó una investigación sobre lectura, escritura e interculturalidad en dos preparatorias de Xalapa

Las tres propuestas coincidieron en desplazar la literacidad de una concepción centrada exclusivamente en el dominio escolar de la lectura y la escritura hacia prácticas vinculadas con las experiencias concretas de quienes leen, escriben, juegan e interpretan su entorno. 

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