- Mariana Cameras, egresada de la Maestría en Estudios de Género de la Universidad Veracruzana, señaló que es uno de los retos que enfrentan las instituciones
- Mencionó que las mujeres médicas, psicólogas y trabajadoras sociales pueden experimentar situaciones de subordinación frente a sus compañeros
Carlos Hugo Hermida Rosales / Fotos: Cortesía entrevistada
Xalapa, Ver.- “La igualdad entre mujeres y hombres, la atención a las diversidades y la creación de protocolos contra la discriminación, son algunos de los retos que enfrentan las instituciones dedicadas a la atención de la salud mental”, declaró Mariana Cameras Myers, egresada de la Maestría en Estudios de Género de la Universidad Veracruzana (UV).
La especialista orientó su proyecto recepcional del posgrado en las relaciones laborales entre quienes se desempeñan en este sector, principalmente médicos, psicólogos, enfermeros y trabajadores sociales.
Al hablar de su estudio realizado en un centro de salud mental de Xalapa, Cameras Myers precisó que uno de los principales hallazgos fue la existencia de relaciones laborales marcadas por diferencias de género, pues los hombres médicos suelen recibir mayor autoridad y respeto, mientras que las mujeres de la misma profesión, psicólogas y trabajadoras sociales pueden experimentar situaciones de subordinación frente a sus compañeros e incluso ante los propios pacientes.

“Estas desigualdades también se presentan cuando una mujer ocupa un puesto de autoridad, pues el trato hacia una directora no necesariamente es el mismo que recibe un hombre en una posición equivalente”, comentó.
Otro problema que la egresada detectó en su investigación corresponde a la discriminación que enfrentan empleados pertenecientes a la comunidad LGBT+, ya que persisten estigmas que incluso cuestionan su capacidad profesional.
Asimismo, identificó que el acoso sexual no es ajeno a los espacios laborales de la salud mental, pese a tratarse de áreas donde podría suponerse una mayor sensibilización sobre estas problemáticas.
Ante esta situación, la especialista considera necesario establecer protocolos específicos de no discriminación y mecanismos de protección para las víctimas de violencia, así como fortalecer la difusión y capacitación dentro de las instituciones.

“No basta con impartir talleres basados exclusivamente en conceptos, porque la formación debe abordar experiencias reales del personal y promover una reflexión en torno a las situaciones que ocurren cotidianamente”, enfatizó.
De igual manera, planteó la necesidad de generar protocolos claros de atención y protección, así como mayor difusión sobre qué constituyen los actos de discriminación, desigualdad, acoso y abuso de poder.
Cameras Myers instó a las instituciones y al personal de salud mental a mostrar apertura hacia la perspectiva de género y las diversidades, y a recibir a especialistas que contribuyan mediante talleres, capacitación y acompañamiento.
“Incorporar estos enfoques puede ayudar a disminuir las desigualdades, los actos de discriminación y los diferentes modos de acoso en los espacios laborales”, concluyó.




