
- “Permiten conocer el estado de salud de los ecosistemas antes que otros indicadores”: María Enriqueta Velarde González, investigadora del Icimap
- Factores como contaminación, ruido submarino y calentamiento del mar afectan los ecosistemas del Golfo de México
Francisco Javier Chaín Revuelta
Fotos: Ferrer Arturo González Lima (1 y 2) y Julia Whitty (3 y 4)
Boca del Río, Ver.- Las aves marinas pueden revelar el estado de salud de un ecosistema mucho antes que otros indicadores, señaló María Enriqueta Velarde González, investigadora del Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías (Icimap) de la Universidad Veracruzana (UV), quien desarrolla un estudio al respecto en el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano.
Entrevistada por Universo, sistema de noticias de la UV, en el marco del el 14º Simposio Internacional de Bienestar Animal y 8º de Bioética y Etología Animal, Velarde González explicó que al estudiar cuántas aves llegan a reproducirse, cuántos huevos ponen o cuántas crías logran sobrevivir, es posible inferir cambios ambientales que ocurren en el océano.
Estos organismos, agregó, permiten evaluar las condiciones ecológicas de mares y costas a partir de su comportamiento reproductivo: “Podemos contar cuántos individuos llegan a anidar, cuántos huevos ponen y cuántos polluelos logran sobrevivir a edad de volar; todo eso es información directa sobre el estado del ecosistema”.
La especialista, quien actualmente desarrolla el proyecto “Las aves como indicadoras de calidad ambiental en el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano”, explicó que cuando una colonia disminuye su reproducción o abandona sus nidos, suele existir un problema más profundo en la cadena alimenticia marina.

El aumento de la temperatura del agua, la reducción del oxígeno disponible y la disminución de organismos microscópicos que sostienen la productividad marina terminan por afectar a peces y aves, abundó.
La investigadora también se refirió a diversos factores que impactan actualmente a los ecosistemas costeros de Veracruz, entre ellos las descargas de ríos con residuos agrícolas, los vertidos urbanos, la actividad portuaria y la contaminación acústica provocada por embarcaciones.
Numerosos organismos marinos utilizan el sonido para ubicar su alimento, orientarse o localizar a su pareja reproductiva, pero ante el aumento del ruido, “muchos peces y mamíferos marinos ahora viven como si estuvieran todo el tiempo en una discoteca”.
“De acuerdo con los estudios de Víctor Hugo Rojas, estudiante de doctorado en el Icimap, bajo la dirección del investigador David Salas Monreal, de noche baja el ruido porque no hay tantas lanchas, pero de día aumenta, lo que altera procesos biológicos esenciales”, lamentó.
Sobre otros contaminantes, citó el trabajo del investigador Horacio Pérez España, también del Icimap, quien junto con sus estudiantes ha documentado una alta incidencia de plásticos de todo tipo en el tracto digestivo de tortugas marinas muertas.
Asimismo, advirtió que el calentamiento del mar repercute en toda la red ecológica, pues menos oxígeno disponible implica menos productividad biológica y, en consecuencia, una reducción de los recursos que sostienen a numerosas especies.

Al calificar las condiciones ambientales del Golfo de México en Veracruz, la académica fue categórica: “Reprobado. Menos de 5. Vemos pelícanos, fragatas, gaviotas, charranes y cormoranes, pero no están anidando. Eso quiere decir que no hay recursos para alimentarse y reproducirse”.
Velarde González recordó que sitios como la Isla de Pájaros, en el Sistema Arrecifal Veracruzano, seguramente recibieron ese nombre por la abundancia de aves que alguna vez albergaron; sin embargo, después de siglos de presión humana, prácticamente han dejado de funcionar como áreas de anidación.
En este contexto, llamó a fortalecer la protección de las áreas naturales que aún conservan colonias reproductivas en el Golfo de México y a reconocer que la conservación de la biodiversidad está estrechamente vinculada con el bienestar humano.
“Los animales sienten dolor, sienten alegría. Muchas veces creemos que no porque no entendemos su sistema nervioso, pero tienen derecho a habitar este planeta igual que nosotros”, concluyó.
Reconocimiento y trayectoria
En el marco del simposio —celebrado recientemente en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI) de la región Veracruz—, María Enriqueta Velarde recibió un reconocimiento especial por su trayectoria, dedicación y aportes en el campo del bienestar animal y la etología.
Con 47 años dedicados a la ecología de aves marinas, visitando la Isla Rasa en el Golfo de California para estudiar la anidación de las gaviotas y charranes, la investigadora es también pionera en la erradicación de fauna nociva exógena en esta misma isla.

Discípula de Bernardo Villa Ramírez —reconocido zoólogo y divulgador de la ciencia—, Velarde González es doctora en Ciencias con especialidad en Biología por la Universidad Nacional Autónoma de México; autora de 31 artículos en revistas como Nature Scientific Reports, Science Advances y Ecology, 29 capítulos de libros y cuatro libros, entre ellos Islas del Golfo de California (1988, SEGOB-UNAM), base para la declaratoria de las islas como patrimonio mundial por la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Entre sus distinciones se encuentran: Buffett Award de National Geographic Society al Liderazgo en Conservación en América Latina (2014); Premio Volkswagen “Por amor al planeta” (2010); Lifetime Achievement Award del Pacific Seabird Group (2018); Reconocimiento Fellow de la American Ornithological Society, y XXIV Premio de Ecología y Medio Ambiente “Miguel Alemán Valdés” (2019), además de otros logros.
Cuenta con perfil del Programa para el Desarrollo Profesional Docente (Prodep) y es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), Nivel 2; es investigadora del Icimap desde el año 2000, donde imparte clases, dirige tesis de maestría y doctorado y desarrolla la investigación “La Isla Rasa como modelo de manejo de recursos naturales y pesqueros”.
Actualmente también se desempeña como docente en la Licenciatura en Biología Marina, adscrita a la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UV, región Veracruz.



