- La pérdida de vegetación y la urbanización reducen sus poblaciones
- Regular el turismo evita afectar su reproducción y permanencia
- México ocupa uno de los primeros lugares del mundo en diversidad de estos insectos
Paola Cortés Pérez
Fotos: Omar Portilla Palacios y cortesía Enrique David Montes
Xalapa, Ver.- La disminución de las poblaciones de luciérnagas en distintas regiones de Veracruz está estrechamente relacionada con la pérdida y modificación de sus hábitats, por lo que conservar la vegetación y regular las actividades turísticas en los sitios donde habitan es indispensable para garantizar su permanencia, afirmó Enrique David Montes de Oca Torres, docente y secretario académico de la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana (UV).
En entrevista concedida a Universo, explicó que estos insectos, pertenecientes a la familia Lampyridae, son reconocidos por la bioluminiscencia que presentan muchas de sus especies durante el cortejo, un mecanismo de comunicación que permite a machos y hembras encontrarse para reproducirse.
Aunque este fenómeno es el que más llama la atención del público, dijo que la relevancia de las luciérnagas trasciende el espectáculo visual, ya que forman parte de los ecosistemas y son indicadores de ambientes con buena conservación.
México ocupa uno de los primeros lugares del mundo en diversidad de luciérnagas; sin embargo, aún falta mucho por conocer sobre ellas. Incluso, en los últimos años se han descrito decenas de especies nuevas, lo que demuestra que se trata de un grupo todavía poco estudiado.
Montes de Oca Torres explicó que las luciérnagas aparecen principalmente durante la temporada de lluvias, entre junio y agosto, cuando existen condiciones de alta humedad y temperaturas cálidas; habitan en sitios con vegetación abundante, como bosques, cafetales, arbustos y pastizales altos, donde encuentran las condiciones necesarias para completar su ciclo de vida.
Precisó que la tala, la deforestación, la urbanización y la eliminación de la vegetación reducen los espacios donde estos insectos pueden sobrevivir y reproducirse, lo que ha provocado un descenso de sus poblaciones en diversas zonas.

En la región de Xalapa todavía es posible observarlas en sitios con vegetación conservada, como el Santuario del Bosque de Niebla, algunas áreas de Los Tecajetes y en comunidades cercanas de Xico, Coatepec, Teocelo y Jilotepec, donde también se han organizado recorridos de observación.
El entomólogo consideró que el creciente interés por el turismo asociado a las luciérnagas representa una oportunidad para promover la conservación, pero advirtió que estas actividades deben realizarse bajo reglas estrictas para evitar afectar su reproducción.
Explicó que es muy corto el periodo en el que los adultos buscan pareja, de apenas unos cuantos días, por lo que cualquier alteración causada por ruido, iluminación artificial, uso de flash o el ingreso de visitantes a las zonas de apareamiento puede disminuir el éxito reproductivo de las poblaciones.
“Más que recorridos, deberían establecerse miradores que permitan apreciar el espectáculo sin interferir con el comportamiento natural de las luciérnagas”, propuso.
Asimismo, agregó que los recorridos turísticos pueden enriquecerse con elementos culturales e históricos, ya que para las sociedades prehispánicas estos insectos han estado asociados simbólicamente con la esperanza.
Enrique David Montes de Oca indicó que una de las acciones más importantes que la población puede realizar para favorecer su conservación es permitir la regeneración de la vegetación en terrenos baldíos y evitar eliminar por completo la maleza, ya que estos espacios funcionan como microhábitats para estos insectos y para una gran diversidad de artrópodos.

“Estamos acostumbrados a pensar que un terreno limpio es sin vegetación; sin embargo, esos espacios con arbustos, pastos y vegetación natural conservan humedad y ofrecen las condiciones que muchas especies necesitan para sobrevivir”, detalló.
Comentó que investigaciones realizadas por la Facultad de Biología han demostrado que terrenos urbanos con vegetación espontánea mantienen una importante diversidad de insectos, lo que refuerza la necesidad de preservar estos ambientes dentro y fuera de las ciudades.
También, destacó que cada especie de luciérnaga produce una luz con una intensidad, color y frecuencia específicos, gracias a la acción de la enzima luciferasa, esta característica permite que machos y hembras de la misma especie se reconozcan durante el cortejo, convirtiéndose en uno de los mecanismos de comunicación más especializados del mundo de los insectos.
Enfatizó que antes de perder esta riqueza biológica es necesario fortalecer su estudio y conservación: “Las luciérnagas representan mucho más que un espectáculo nocturno; proteger sus hábitats significa conservar la biodiversidad y mantener vivos procesos naturales que forman parte del patrimonio biológico y cultural de Veracruz”, concluyó.





