
- Laura Alejandra Sánchez Vega, cursa la Maestría en Salud, Arte y Comunidad de la Universidad Veracruzana
- Su trabajo destaca el valor de los procesos comunitarios y artísticos aplicados a la salud mental, visión que constituye un pilar fundamental en el posgrado
José Luis Couttolenc Soto
Fotos: César Pisil Ramos (1) y Laura Sánchez (2)
Xalapa, Ver.- Laura Alejandra Sánchez Vega, alumna de la Maestría en Salud, Arte y Comunidad de la Universidad Veracruzana (UV), estructuró una propuesta enfocada en resolver problemáticas sociales mediante el uso de metodologías creativas y multidisciplinarias.
Su trabajo destaca el valor de los procesos comunitarios y artísticos aplicados a la salud mental, visión que constituye un pilar fundamental en el posgrado.
La propuesta de Sánchez Vega, quien es egresada de las licenciaturas en Filosofía y Teatro por esta casa de estudios, se titula “El juego teatral como estrategia para la integración grupal y la gestión emocional en procesos de rehabilitación por consumo problemático de sustancias psicoactivas”.
El trabajo busca abrir nuevos caminos en el tratamiento de las adicciones y aborda una problemática social compleja mediante una metodología transdisciplinaria de vanguardia.
A diferencia del teatro convencional, donde el objetivo final es la estética de una puesta en escena para un público, este enfoque innovador prioriza la experiencia interna. El juego teatral en procesos de rehabilitación se centra estrictamente en el tratamiento terapéutico de los participantes; en su desarrollo no se busca el aplauso de una audiencia, sino la transformación y sanación del individuo.

La metodología utiliza herramientas derivadas de la vertiente del teatro psicodrama y el teatro espontáneo de manera estratégica. Entre estas técnicas destaca el calentamiento corporal, que prepara físicamente a los integrantes para la sesión; se implementa también la externalización del conflicto, permitiendo plasmar los problemas fuera de uno mismo.
Otra herramienta clave dentro de las dinámicas implementadas es la función de espejo, técnica que permite al grupo actuar como una caja de resonancia para cada miembro, que al ver a otros compañeros representar situaciones similares el paciente rompe el aislamiento y el estigma de la adicción.
Esta experiencia compartida consolida una fuerte integración grupal basada en la empatía y la vulnerabilidad. El proyecto se estructura bajo premisas claras de intervención que guían cada actividad de forma segura.
De este modo, la práctica artística se convierte en un soporte colectivo fundamental para los participantes, utilizando para ello la improvisación y la dinámica escénica no solo como expresión artística, sino como un espacio seguro para el autoconocimiento y la catarsis.
El teatro permite a los pacientes en rehabilitación identificar, canalizar y externar emociones complejas como frustración, ansiedad o duelo, a través de personajes o dinámicas grupales, facilitando su regulación.

La investigación de Sánchez Vega se inscribe en un modelo educativo innovador de la UV que exige un abordaje transdisciplinario. Esto significa que el proyecto no se limita a “llevar entretenimiento” a un centro de rehabilitación, sino que cruza tres ejes metodológicos rigurosos: arte, salud y comunidad.
Desde la perspectiva de la salud pública y la psicología, este enfoque atiende los padecimientos secundarios derivados del abuso de sustancias mediante estímulos creativos que la terapia puramente verbal a veces tarda más en alcanzar.
Es así como la alumna del posgrado expande la dinámica corporal y la cohesión del grupo mediante el juego escénico general; en la rehabilitación por adicciones, la máscara permite un fenómeno de distanciamiento terapéutico; al colocarse una física o arquetípica, el paciente siente la libertad de expresar dolores o verdades profundas bajo el “resguardo” del objeto artístico, disminuyendo las defensas racionales y el miedo al juicio del grupo.




