Contribuir a resolver los grandes problemas nacionales, nuestra responsabilidad: Fuentes Alcalá

• La salud mental y el bienestar socioemocional son ejes rectores para entender las repercusiones de la migración, dijo Magdalena Campillo Labrandero
• Concluyeron los trabajos del Diplomado Internacional Violencias en Contextos de Movilidad Humana

La trata de seres humanos sintetiza múltiples formas de violencia interconectadas que impactan y transforman a quienes las padecen; por lo general, las víctimas han sufrido previamente marginación, abusos, violaciones y exclusión, señaló el titular de la Cátedra Extraordinaria Trata de Personas y Violencias de la UNAM, Mario Luis Fuentes Alcalá.

Estas realidades suelen invisibilizarse porque la atención jurídica se concentra solo en castigar el delito, puntualizó al presidir la ceremonia de clausura de la primera edición del Diplomado Internacional Violencias en Contextos de Movilidad Humana, impartido por la Cátedra a su cargo.

Resaltó que la comunidad universitaria tiene la responsabilidad de contribuir a resolver los grandes problemas nacionales. “Esa es nuestra actividad sustantiva: coadyuvar a imaginar un mejor futuro a través de esta Cátedra y del trabajo de escuelas, facultades y centros”.

A su vez, la directora de la Facultad de Psicología, Magdalena Campillo Labrandero, confió en que quienes egresan han fortalecido sus conocimientos sobre las expresiones de las violencias en la movilidad humana, a partir de marcos interdisciplinarios que permiten identificar las dinámicas de este fenómeno, reconocer su impacto y generar una reflexión crítica en torno a los desafíos que representan para las instituciones y en materia de políticas públicas.

Todo ello enmarcado en la necesidad de construir una cultura de paz y de democracia basada en el diálogo, fraternidad y solidaridad. La formación especializada en estos temas de relevancia social es fundamental para comprender las problemáticas complejas que impactan a millones de personas en el mundo.

Al respecto, manifestó que el Diplomado contribuye a promover acciones orientadas a la protección de la dignidad humana, ya que no puede entenderse el impacto de las violencias sin considerar el componente psicológico. “La salud mental y el bienestar socioemocional son ejes rectores para entender las repercusiones de los fenómenos de movilidad humana”.

En representación de las y los egresados, Luzbeth Córdoba, directora del Observatorio Caminando por la Infancia, de Panama, y Antonio Quillón Barranco, psicólogo clínico de Fundación Murehi, de México, coincidieron en que se trata de actuar, poner en práctica lo aprendido en honor a quienes han sufrido violencia, así como por aquellas personas que están en riesgo de padecerla.

Antonio Quillón comentó que el verdadero reto es tejer redes de ayuda y atención, “cada uno desde nuestra postura y perfil profesional. Debemos recordar que detrás de cada persona migrante hay una historia de superación”.

En mensaje videograbado, Luzbeth Córdoba, egresada del Primer Diplomado de la Cátedra de Trata de Personas en 2017, afirmó que el conocimiento tiene el poder de transformar vidas “cuando primamos la dignidad humana, de los invisibilizados, los olvidados; ellos son la razón por la que no podemos rendirnos”.

Subrayó que el adquirido en el Diplomado debe ser una herramienta crucial para el cambio, crear políticas públicas y que estas sean acciones concretas en nuestras comunidades, universidades y países. Cuando lo ponemos al servicio de los demás, lo logramos en busca de una cultura de paz.

Cabe mencionar que de dicha actividad egresaron: 69 mujeres, 25 hombres, una persona qeer y una no binaria -así registrados-, procedentes de México, Ecuador, Chile, Cuba, España, Panamá, Bolivia, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Perú y Uruguay, al igual que de organizaciones de la sociedad civil y servidoras y servidores públicos.

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