CLAUDIA SHEINBAUM: FECHAS, NO SOLO PROMESAS
Por Gabriel García-Márquez
Durante años, los veracruzanos hemos aprendido a escuchar anuncios con una mezcla de esperanza y escepticismo. Gobiernos van y vienen prometiendo carreteras, puentes, hospitales, polos industriales y desarrollo económico. Las palabras suelen ser abundantes; las obras, no siempre. Por eso la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Coatzacoalcos deja una sensación distinta.
En realidad, la mandataria no anunció nada que los veracruzanos no hubieran escuchado antes. El rescate de la petroquímica nacional, la construcción del Puente Coatzacoalcos III, los polos industriales del Corredor Interoceánico, el nuevo acueducto para la zona sur y las inversiones en salud ya habían sido planteados con anterioridad por el Gobierno Federal. La diferencia estuvo en otro detalle que suele marcar la distancia entre un proyecto y una realidad: las fechas.
Porque una obra sin calendario es solamente una intención. Un proyecto sin plazo puede permanecer años en el terreno de los discursos. En cambio, cuando un gobierno comienza a fijar tiempos específicos, asume también una responsabilidad pública frente a los ciudadanos.
LA APUESTA POR LA PETROQUÍMICA
No fue casual que durante el evento la gobernadora Rocío Nahle afirmara que «cada visita de la presidenta se traduce en resultados para Veracruz», una frase que resume la expectativa generada por una gira en la que, más allá de los anuncios, comenzaron a definirse calendarios y compromisos concretos.
Uno de los anuncios más relevantes para el sur de Veracruz fue la confirmación de inversiones para la modernización y rehabilitación de los complejos petroquímicos de La Cangrejera y Morelos, en Coatzacoalcos, así como del complejo de Cosoleacaque. El objetivo es recuperar la capacidad productiva de estas instalaciones estratégicas, incrementar la producción de petroquímicos y fertilizantes y devolver a la región el papel protagónico que alguna vez tuvo en la industria energética nacional.
Durante décadas, estas plantas fueron sinónimo de desarrollo, empleo y crecimiento económico; hoy se busca que vuelvan a convertirse en motores de la economía regional. Si las inversiones anunciadas se concretan, miles de empleos directos e indirectos podrían generarse alrededor de una industria que durante años operó muy por debajo de su capacidad.
EL SUR DE VERACRUZ EN EL CENTRO DEL DESARROLLO
El caso más visible es el del Puente Coatzacoalcos III. Durante mucho tiempo fue una aspiración regional que aparecía y desaparecía en las agendas gubernamentales. Ahora se habla de un inicio formal de construcción durante el verano de 2026, lo que representa un avance significativo para una obra considerada fundamental para la movilidad urbana y el transporte de carga asociado al Corredor Interoceánico.
También resultó relevante la ratificación de los dos polos de desarrollo que se instalarán en Coatzacoalcos. Durante décadas, el sur de Veracruz ha escuchado hablar de su enorme potencial industrial, logístico y energético. Sin embargo, ese potencial rara vez se ha traducido en prosperidad para la población.
La apuesta actual consiste en crear las condiciones de infraestructura, energía, agua, transporte y conectividad necesarias para atraer nuevas industrias y generar empleos de calidad. A ello se suma la construcción del acueducto para Coatzacoalcos, una obra indispensable para garantizar el suministro de agua tanto a la población como a las nuevas inversiones que se pretende atraer.
TUXPAN Y LA ESPERANZA DE QUE LAS FECHAS SE CUMPLAN
En el norte del estado también llegaron señales alentadoras. La presidenta confirmó la ampliación y modernización de la carretera Tihuatlán-Tuxpan, una obra estratégica para fortalecer la comunicación terrestre con uno de los puertos más importantes del Golfo de México.
Este proyecto no solo mejorará la movilidad de personas y mercancías, sino que contribuirá a consolidar a Tuxpan como un nodo logístico clave para el desarrollo económico de Veracruz y del centro del país.
Por supuesto, nadie debería cantar victoria antes de tiempo. Los veracruzanos tienen suficientes razones históricas para exigir prudencia. Las obras públicas suelen enfrentar retrasos, ajustes presupuestales y obstáculos técnicos. La experiencia enseña que entre el anuncio y la inauguración existe un largo camino.
Pero también es cierto que la esperanza se construye con hechos concretos. Y en esta visita presidencial, más allá de los montos multimillonarios anunciados, lo que llamó la atención fue que los proyectos comenzaron a adquirir un horizonte temporal definido.
Veracruz necesita inversión, infraestructura y empleo. Necesita recuperar su papel como potencia energética e industrial. Necesita carreteras modernas, puentes funcionales, acceso al agua y servicios de salud eficientes. Todo eso forma parte de los compromisos anunciados en Coatzacoalcos.
Ahora corresponde a los gobiernos federal y estatal demostrar que las fechas no son solamente un recurso discursivo, sino el inicio de una nueva etapa de cumplimiento.
Porque los veracruzanos ya no necesitan más promesas. Necesitan ver las máquinas trabajando, las primeras piedras colocadas y las obras avanzando. Y si algo dejó la visita de Claudia Sheinbaum a Coatzacoalcos, fue precisamente eso: la sensación de que algunos de esos proyectos comienzan, por fin, a salir del papel.
Esa, por ahora, es una luz de esperanza para Veracruz.



