Memoria colectiva, clave para reparar la violencia contra las juventudes

Analizaron la memoria y la reparación de las violencias que han marcado a las juventudes veracruzanas
  • Especialistas destacaron el papel de la universidad y la organización social en la construcción de paz 
  • Como parte del Foro Académico “Juventudes XX-XXI. Memoria y construcción de paz”, de la FILU 2026

Paola Cortés Pérez  / Fotos: Omar Portilla Palacios

Xalapa, Ver.- La recuperación de la memoria colectiva, el reconocimiento de las violencias que han marcado a distintas generaciones de jóvenes y el papel de las universidades en la construcción de espacios críticos de reflexión, fueron algunos de los temas abordados en el conversatorio “Memoria y reparación de la violencia contra las juventudes en Veracruz”. 

Lo anterior, como parte del Foro Académico “Juventudes XX-XXI. Memoria y construcción de paz”, en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) 2026 de la Universidad Veracruzana (UV). 

En el encuentro participaron Ana Consuelo Castañeda Hernández y Héctor Daniel Rodríguez Palmeros, con la moderación de Pedro Gilberto Lobato Cruz, quienes reflexionaron sobre las experiencias de movilización estudiantil en Veracruz, sus efectos psicosociales y los desafíos para preservar la memoria de las luchas sociales entre las nuevas generaciones. 

Ana Consuelo Castañeda destacó que las movilizaciones juveniles desarrolladas entre 2011 y 2016 estuvieron marcadas por contextos de violencia y miedo que impactaron de manera distinta a quienes las vivieron; no todos los jóvenes pudieron participar activamente, pues enfrentaban condiciones familiares, económicas o emocionales que limitaron su involucramiento.

Ana Consuelo Castañeda destacó que las movilizaciones juveniles registradas entre 2011 y 2016 estuvieron marcadas por contextos de violencia y miedo

Asimismo, subrayó la importancia de evitar visiones homogéneas sobre las juventudes y reconocer que la participación política también puede expresarse desde espacios menos visibles, y enfatizó que la memoria de estos procesos debe preservarse no sólo mediante monumentos o registros físicos, sino también a través de archivos, testimonios y relatos compartidos. 

En tanto, Héctor Daniel Rodríguez compartió una reflexión desde la psicología y la docencia sobre los impactos psicosociales de las movilizaciones estudiantiles. Señaló que los procesos de reparación no pueden centrarse únicamente en las experiencias individuales, sino que deben considerar las condiciones estructurales que generan sufrimiento y desigualdad. 

Afirmó que las luchas sociales también constituyen experiencias formativas que fortalecen la participación ciudadana, el pensamiento crítico y el sentido de comunidad. Destacó que las universidades tienen la responsabilidad de acompañar la construcción de memoria sin despolitizar los hechos ni reducirlos exclusivamente al ámbito personal. 

Pedro Gilberto Lobato resaltó que las experiencias de violencia y movilización dejan huellas que trascienden a quienes las vivieron directamente, generando efectos colectivos y, en algunos casos, transgeneracionales. También reflexionó sobre el papel de las redes sociales en la construcción y transmisión de la memoria, al tiempo que advirtió sobre los riesgos de la sobreinformación y los discursos que buscan negar o minimizar hechos de violencia ocurridos en el pasado reciente.

Héctor Daniel Rodríguez dijo que las luchas sociales también constituyen experiencias formativas que fortalecen la participación ciudadana

Las y los participantes coincidieron en que la memoria constituye una herramienta fundamental para comprender las violencias del pasado, fortalecer la organización social y evitar la repetición de prácticas que vulneran los derechos de las juventudes.

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