- La salud no se mide solo por la báscula, es crucial saber la proporción de grasa, músculo y agua
- La OMS recomienda menos de 80 centímetros de cintura en mujeres y 94 en hombres
Jorge Vázquez Pacheco
Xalapa, Ver.- El estigma del peso corporal genera desvalorización y rechazo social, afecta la autoestima, el ámbito laboral y la salud, además de asociarse con estrés y dietas menos saludables, señaló Anel Faixat Hernández, nutrióloga adscrita al Sistema de Atención Integral a la Salud de la Universidad Veracruzana (SAISUV).
La especialista ofreció la charla “Quítale peso al peso”, como parte de la serie “Encuentros saludables” organizada por el SAISUV. Aclaró que el tema del peso corporal no solo genera estereotipos negativos hacia personas con peso alto o bajo, es un indicador de salud que cuestiona el índice de masa corporal (IMC) como medida principal, “ya que no distingue entre grasa y masa muscular”.
Añadió que los niveles de la composición corporal son atómico, molecular, celular, tisular y global. Este último incluye el IMC, superficie y densidad corporales. “Conocer los números mediante la báscula no es suficiente, es crucial saber la proporción de grasa, músculo y agua, dijo.

Al ilustrar la masa libre de grasa incluyó músculos, huesos, órganos y agua, y señaló que su disminución por dietas restrictivas puede causar pérdida de fuerza, fatiga y metabolismo lento. “La masa músculo-esquelética influye en el gasto energético, ya que el músculo es metabólicamente activo, conservarla o aumentarla mejora el metabolismo, la fuerza y la funcionalidad; por su parte, la grasa visceral que rodea órganos como el hígado y el páncreas no es visible y sus niveles elevados se asocian con resistencia a la insulina, diabetes, enfermedades cardiovasculares e inflamación crónica”.
Informó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una cintura menor a 80 centímetros en mujeres y 94 en hombres para evitar riesgos, aunque la reducción es difícil debido a factores hormonales, estrés, sueño y genética.
Respecto a los métodos para evaluar la composición corporal, señaló la escasa viabilidad mediante equipos de alto costo que suelen ser bastante precisos, pero no recomendables para uso frecuente debido a la radiación. La antropometría e impedancia bioeléctrica son menos precisos pero útiles, porque emplean corrientes eléctricas para estimar grasa y músculo. La fiabilidad puede afectarse por diversas razones, desde el tipo de instrumento hasta ingesta reciente y, en mujeres, por el ciclo menstrual.

Faixat Hernández hizo un recuento de algunos factores que modifican el peso, además de la alimentación: hábitos de vida, consumo de calorías, dormir menos, empleo de ciertos medicamentos, genes y entorno.
Agregó que para saber si se está mejorando sin la báscula se debe medir cintura, abdomen, cadera y brazo, registrar cambios en las tallas de ropa y mejorar la movilidad. Respecto a la composición corporal, es necesario evaluar el porcentaje de grasa frente a masa muscular y medir la fuerza ante la capacidad de levantar peso.
Al concluir la charla dijo que la salud no debe medirse solo por la báscula, requiere evaluación integral que considere la composición corporal, el estilo de vida y el contexto de cada persona para implementar estrategias que logren una recomposición corporal. “El peso no es el indicador más fiable de salud”.






