- Hortensia Mínguez García, investigadora de la Universidad Politécnica de Valencia, puntualizó que el tiempo, el costo y el público son claves en el desarrollo de esta obra
- Dictó conferencia en sesión virtual de las asignaturas Metodologías Creativas y Tipografía Experimental, de la Maestría en Diseño de Cartel de la Universidad Veracruzana
Texto y fotos: Carlos Hugo Hermida Rosales
Xalapa, Ver.- “La producción de libros de artista implica una serie de decisiones estratégicas que van más allá de su definición conceptual”, declaró Hortensia Mínguez García, investigadora del Departamento de Dibujo de la Universidad Politécnica de Valencia, al dictar una conferencia en la sesión virtual de las asignaturas Metodologías Creativas y Tipografía Experimental, de la Maestría en Diseño de Cartel de la Universidad Veracruzana (UV).
La especialista en grabado habló de cuatro principios fundamentales que condicionan una obra de este tipo.
El tiempo es el primero de ellos, pues se entiende como un recurso clave que delimita el alcance del proyecto, porque influye directamente en la posibilidad de aprendizaje técnico y en la complejidad del resultado final.
Hortensia Mínguez mencionó que el segundo es el costo, factor determinante que obliga al artista a decidir sobre materiales, métodos y procesos.
“No todos los proyectos permiten recuperar la inversión, por lo cual es fundamental ajustar las expectativas de producción a las posibilidades económicas reales”, puntualizó.

En tercer lugar, sobresale la importancia del público, ya que es esencial definir a quien se dirige el libro para orientar su formato y lenguaje, porque no es lo mismo concebir una pieza accesible y de circulación amplia, que una destinada a coleccionistas o circuitos especializados.
El cuarto principio alude al nivel de complejidad conceptual, pues un libro de artista puede oscilar entre una lectura convencional y una experiencia altamente retórica o metafórica, lo cual condiciona la manera de interpretación o interacción de la obra por parte del lector.
La experta mencionó que la materialidad y la arquitectura del libro son elementos sustanciales que no solo incluyen el contenido, porque construyen la lectura.
“Se debe entender a la obra como un espacio que articula tiempo, ritmo y secuencia”, enfatizó.
Hortensia Mínguez precisó que diseñar un libro de artista implica decidir si la experiencia del lector será pausada o dinámica, lineal o fragmentada, contemplativa o lúdica, pues ello determinará el ritmo narrativo y la relación sensorial con el objeto.

Igualmente, destacó el valor de la experimentación como eje del proceso creativo, ya que debe concebirse como un campo de prueba donde convergen materiales e ideas que permitan explorar nuevas formas de representar.
Para finalizar, al hablar de los bloqueos creativos, la especialista aconsejó las técnicas de pensamiento estructurado que ayudan a generar planes desde distintas perspectivas.
“Dan la oportunidad de desbloquear procesos y desarrollar propuestas innovadoras en el ámbito del libro de artista”, resaltó.





