Por Anahí García Jáquez
Inglaterra. 1875. Harriet Woodhouse es una mujer de 32 años, heredera de una fortuna pequeña y que, además, tiene una ligera discapacidad intelectual. Un día conoce a Lewis, quien muestra interés en ella pero por las razones equivocadas. Se avecina una tragedia.
Harriet es un texto de la escritora inglesa Elizabeth Jenkins, quien basa su obra en un hecho real que fue denominado por la prensa británica como “el misterio de Penge”, ya que trascendió entre el público y sacudió a la sociedad que vivió en la época victoriana. La autora nos cuenta la historia de una joven cuya madre solía enviarla de vacaciones con distintos parientes, pues Harriet era soltera. En uno de esos viajes coincide con Lewis Oman, cuya posición económica no es para nada buena por lo que la joven le cae del cielo. Este hombre logra enamorarla hasta conseguir que se case con él, a pesar de la oposición de la señora Ogilvy, su madre, quien no ve con buenos ojos a su yerno pues ella sólo piensa en el bienestar de su hija. Una vez que Lewis y Harriet han unido sus vidas, entran en escena unos personajes que forman parte del entorno más cercano del novio, como lo son Alice, una chica con la que ha mantenido una relación que no termina aunque él se haya casado; a ellos se les unen el hermano de Lewis, Patrick, y su esposa Elizabeth, quien a su vez es hermana de Alice. Todos ellos, en contubernio, han planeado hacerse del dinero de Harriet y, para ello, urden un plan que se pone en marcha de inmediato.
Un narrador en tercera persona nos va llevando por la nueva vida de Harriet, la cual se convierte en un calvario una vez que el cuarteto, con intenciones y pasos a seguir ya muy claros, ejecuta su estrategia para apoderarse de los bienes de esta mujer cuyo estado es por demás vulnerable, debido a su condición de discapacidad a la cual se le suma el aislamiento al que se le somete, prohibiéndole todo contacto con su madre.
Es así como la trama se va desarrollando y se nos presenta como una auténtica historia de terror pero desprovista del elemento sobrenatural, pues aquí los victimarios son de carne y hueso y tienen apariencia de personas normales, pues es la imagen que dan. Y es así como el tema central de este texto es la maldad, esa que lleva a un ser humano a infligirle dolor a otro en nombre de la avaricia o simplemente, porque el hacerlo le causa placer. Se nos habla de la ambición desmedida, la falta de piedad, la crueldad, la amoralidad, el engaño, la manipulación, la indiferencia y el maltrato hacia las personas discapacitadas, quienes deberían ser cuidadas y protegidas hasta de ellas mismas, pero que en este caso terminan siendo víctimas de aquellos que, se supone, son sus más cercanos.
Harriet es un texto que raya en lo escalofriante, pues al ir avanzando, el lector será testigo de cómo Lewis y sus cómplices van perdiendo su humanidad y se ensañan con la pobre Harriet, hasta llegar a un desenlace que, aunque ya es por todos conocido, no deja de generar angustia entre los lectores, pues la autora se ha encargado de crear esta atmósfera asfixiante así como unos personajes perfectamente delineados cuyos motivos están definidos y en esa línea se mantienen. De manera muy sencilla y hasta elegante y apelando a la imaginación del lector, pues es bastante lo que se sugiere y no se muestra, este texto nos recuerda que entre nosotros caminan personas que sufren por causa de otros que se hacen pasar por gente con buenas intenciones, justo como le sucedió a la verdadera Harriet, quien sólo quería ser feliz junto al hombre que amaba.
Harriet. Elizabeth Jenkins. 1934. Editorial Alba.





