El gobierno prefiere castigar inocentes que perseguir culpables: Arquidiócesis de Xalapa

«Varios activistas fuimos invitados a la sesión pública del Primer Tribunal Colegiado en materia familiar, en la cual se pretendía resolver el emblemático Caso 992. Había mucha preocupación por parte de la fundadora del colectivo respecto a lo que ocurriría en la sesión, ya que los tres magistrados, que recientemente habían sido elegidos por elección popular, habían recibido el expediente el 19 de septiembre, y pretendían emitir sentencia apenas mes y medio después (el día 6 de noviembre). El expediente data de hace más de 10 años y consta de 11 tomos con miles de páginas y pruebas. ¿A poco les dio tiempo de leer todo en tan poco tiempo? ¿Cómo le hicieron, si tienen cientos, si no es que miles de casos, pendientes de solución?», así lo señala Alejandra Yáñez Rubio en un artículo publicado en el Semanario Alégrate de la Arquidiócesis de Xalapa.

«En la entrada del edificio nos informaron que no podíamos pasar todos, ya que la sala de audiencias es pequeña. Sólo entramos 5 personas: dos hombres y tres mujeres. En el filtro de seguridad nos pidieron la credencial de elector para darnos EL GOBIERNO PREFIERE CASTIGAR INOCENTES QUE PERSEGUIR CULPABLES un pase y un guardia de seguridad nos acompañó hasta la sala de audiencia número 11. Durante el tiempo de antesala, el guardia nos pidió información sobre el colectivo. Incluso nos dijo que él era padre de una niña y que le gustaría que se sentaran precedentes a favor de las mujeres abandonadas. Estuvimos platicando como 10 minutos», expone.

«Uno de nuestros compañeros había ido al baño. El otro, de repente se tensó y nos dijo: ‘vámonos, ahora’. Y se fue rapidísimo. Las tres mujeres que habíamos ingresado, no entendimos porque teníamos que salir tan abruptamente, así que primero tratamos de decidir qué hacer y caminamos calmadamente hacia la salida. El guardia, quien se había retirado brevemente, apareció y empezó a preguntar que en donde estaban los demás integrantes de la comitiva y que a donde íbamos. Yo le contesté calmadamente que uno se había ido al baño y que las tres mujeres íbamos a salir para recibir información, que pensábamos regresar. Yo estaba muy calmada, pese a notar la exaltación del guardia, con quien habíamos estado platicando muy amenamente».

«En el filtro de seguridad, entregamos el pase de acceso y descubrimos con sorpresa que nuestras credenciales INE ya no estaban ahí. Tuvimos que esperar como 5 minutos a que fueran por nuestras identificaciones, que habían sido llevadas a otro lugar. Una de mis compañeras, una empresaria, reclamó que porqué se habían llevado nuestras credenciales, que de que se trataba eso. Finalmente, nos las entregaron y salimos a la calle, donde nos esperaban los compañeros del Caso 992. Estaban muy angustiados y nos explicaron que una de nuestras compañeras había escuchado que los guardias de seguridad habían pedido refuerzos para arrestarnos. Por eso nos avisaron que nos retiráramos inmediatamente. El compañero lo entendió. Las tres mujeres que nos quedamos no…».

«Sin duda alguna Dios misericordioso nos protegió. Al día de hoy, no entiendo por qué querían arrestarnos, ya que no habíamos hecho nada indebido e incluso estábamos platicando muy bien con el guardia. Sin duda, este gobierno está más interesado en castigar inocentes que en perseguir culpables», concluye en este texto del Semanario Alégrate, una publicación que circula en toda la Arquidiócesis de Xalapa y que se distribuye de manera electrónica en todo Veracruz, México y el mundo.

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